domingo, 29 de enero de 2017

Antonia B. Taleti



la signorina e la contadina

Ella me preguntaba
canturreando:
Tu non hai bambole belle
da vestire, da spogliare?
Y yo decìa que no,
me avergonzaba de Marú
con el vestidito
cosido encima
los cabellos negros, rizados, 
¡Se parecìa tanto a mí!
Nadie
hablaba de Bullyng
pero se sufrìa lo mismo. 




Un hombre pequeño se sienta oscuro en el taburete de un sótano. Acaricia su barba como un diminuto duende maligno, mientras ejerce el poder sobre una baldosa y se sueña emperador de un mundo.




Oficiantes discretos

El que contempla paisajes
el que agradece la sombra
el que disfruta
la ducha caliente en invierno
el que seca la tabla del inodoro
que otro deó húmeda
el que ajusta la tapa de los envases
el que busca con afán
un papel instrascendente
y lee una vieja postal.




La muerte a cada instante
hurgando nuestras cosas
papeles, medias, piedrecitas.
Hasta que un dìa o una noche
al rastrear un libro, 
al abrir una puerta
la encontramos arrebujada
y nos mira.
Nunca perdona
que la hayamos sorprendido. 

                                                                 Para Sonia Cantardi.


de Còmplice en la mirada - Ediciones El Mono Armado 2014

4 comentarios:

  1. Gracias,Agnés Alicia, por la lectura y el espacio.Un abrazo Tona

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  2. un placer enorme que estés aquí, Tona, tan inmenso con mi abrazo, gracias,,,
    alicia pastore (agnés)

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