sábado 19 de diciembre de 2009
"Pedro Páramo" (VII - final) Juan Rulfo
Había una luna grande en medio del mundo. Se me perdían los ojos mirándote. Los rayos de la luna filtrándose sobre tu cara. No me cansaba de ver esa aparición que eras tú. Suave, restregada de luna; tu boca abullonada, humedecida, irisada de estrellas; tu cuerpo transparentándose en el agua de la noche.
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"La búsqueda" Josefina Aguilar
Jose, querida amiga, te quiero tanto y te lo digo tan poco...
Te busqué entre las grietas
azules de los témpanos.
Y en los campos de sol.
Entre las nubes grises
necesitaba cielo.
Y en la inmensa intemperie
de mis largos caminos,
soñaba la tibieza
del calor de un umbral.
Tratando de encontrarte
observé, repetidas,
las sombras de mi sombra
en todos los espejos.
¿Fuegos fatuos ? Algunos.
Y enormes laberintos.
Pero también estaban
las miradas celestes
y nuevas golondrinas
volviendo en cada agosto.
Y creyendo encontrarte,
acabé descubriendo
la ignorada y oculta
certeza de mis manos.
Te busqué entre las grietas
azules de los témpanos.
Y en los campos de sol.
Entre las nubes grises
necesitaba cielo.
Y en la inmensa intemperie
de mis largos caminos,
soñaba la tibieza
del calor de un umbral.
Tratando de encontrarte
observé, repetidas,
las sombras de mi sombra
en todos los espejos.
¿Fuegos fatuos ? Algunos.
Y enormes laberintos.
Pero también estaban
las miradas celestes
y nuevas golondrinas
volviendo en cada agosto.
Y creyendo encontrarte,
acabé descubriendo
la ignorada y oculta
certeza de mis manos.
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viernes 18 de diciembre de 2009
A batallas de amor, campos de pluma - Jenaro Talens
(a la manera de R. D. Laing)
Ella
No le gustaron nunca los encuentros furtivos,
con jóvenes muchachas de alquiler,
de modo que inventó una amante mecánica.
Podía encenderla y apagarla.
Con ella se sentía relajado y feliz.
Colocaba un espejo sobre el rostro,
y la besaba sin cesar, con furia,
penetrando el abismo de su alteridad.
Su cuerpo era de plástico,
con una piel suave no del todo insincera.
Sólo su voz metálica anunciaba la monotonía.
En noches como ésta solía sonreír
y él la abrazaba con desenvoltura
manteniendo, no obstante, una cierta distancia
para evitar el riesgo de la dependencia.
La había construido con toda precisión
y también él, por tanto, podría destruirla
caso de no cumplir con sus obligaciones
(por ejemplo decirle con ternura
"bienvenido al hogar; heme aquí, tuya soy",
o anotar las llamadas del teléfono).
Una tarde de marzo, discutiendo con ella,
le rompió el corazón en mil pedazos.
Nunca encontró la pieza de repuesto.
y ahora que ya no está, mira el muro vacío,
los objetos de mimbre que tanto le gustaran,
sus huellas imprecisas sobre el aparador.
Siente un olor difuso, melancólico.
Él
No me gustaron nunca sus encuentros furtivos
con jóvenes muchachas de alquiler,
ni entendí el modo en que trató de amarme.
El poder de apagarme y encenderme
fue levantando un muro entre nosotros,
frágil como la brisa junto al mar.
Nunca fue su mecánica nada importante para mí.
Me colocaba espejos sobre el rostro,
y me besaba sin cesar, con furia,
lanzándome al abismo de su alteridad.
Mi cuerpo era de plástico en sus manos,
y yo sentí mi piel como una sábana
hecha de desencuentros y monotonía.
En noches como ésta solía sonreír
y él me abrazaba con desenvoltura
manteniendo, no obstante, una distancia
para evitar el riesgo de depender de mí.
Me había imaginado con tanta precisión
que también él podría destruirme
caso de no cumplir con mis obligaciones
(por ejemplo decirle con ternura
"bienvenido al hogar; heme aquí, tuya soy",
o anotar las llamadas del teléfono ).
Una tarde de marzo, (ya he olvidado por qué),
me rompió el corazón en mil pedazos.
Nunca encontró la pieza de repuesto.
y ahora que ya no estoy, me siento frente a él,
lo miro absorta cómo me contempla,
cómo busca mi cuerpo en la pared vacía,
en objetos de mimbre donde nunca estaré,
cómo reconstruye mis huellas sobre el aparador.
Siento un olor difuso, melancólico.
Ella
A tus soledades voy,
de mis soledades vengo.
Como una imagen sin ningún volumen,
sigo las huellas que la noche borra
sobre la arena del desierto.
Para saber el dónde por quien somos
sólo dispongo de este cuerpo.
No soy presencia que te cubre, sé
la paradoja de ofrecer sin pausa
el espesor de un mundo que no tengo.
No eres presencia que me cubra. Mírame:
no ser sino un lugar para el encuentro
no nos hace un nosotros, sólo dice
cómo el camino es largo y tortuoso
y que una primavera nacerá
de las cenizas del invierno.
http://amediavoz.com/
Ella
No le gustaron nunca los encuentros furtivos,
con jóvenes muchachas de alquiler,
de modo que inventó una amante mecánica.
Podía encenderla y apagarla.
Con ella se sentía relajado y feliz.
Colocaba un espejo sobre el rostro,
y la besaba sin cesar, con furia,
penetrando el abismo de su alteridad.
Su cuerpo era de plástico,
con una piel suave no del todo insincera.
Sólo su voz metálica anunciaba la monotonía.
En noches como ésta solía sonreír
y él la abrazaba con desenvoltura
manteniendo, no obstante, una cierta distancia
para evitar el riesgo de la dependencia.
La había construido con toda precisión
y también él, por tanto, podría destruirla
caso de no cumplir con sus obligaciones
(por ejemplo decirle con ternura
"bienvenido al hogar; heme aquí, tuya soy",
o anotar las llamadas del teléfono).
Una tarde de marzo, discutiendo con ella,
le rompió el corazón en mil pedazos.
Nunca encontró la pieza de repuesto.
y ahora que ya no está, mira el muro vacío,
los objetos de mimbre que tanto le gustaran,
sus huellas imprecisas sobre el aparador.
Siente un olor difuso, melancólico.
Él
No me gustaron nunca sus encuentros furtivos
con jóvenes muchachas de alquiler,
ni entendí el modo en que trató de amarme.
El poder de apagarme y encenderme
fue levantando un muro entre nosotros,
frágil como la brisa junto al mar.
Nunca fue su mecánica nada importante para mí.
Me colocaba espejos sobre el rostro,
y me besaba sin cesar, con furia,
lanzándome al abismo de su alteridad.
Mi cuerpo era de plástico en sus manos,
y yo sentí mi piel como una sábana
hecha de desencuentros y monotonía.
En noches como ésta solía sonreír
y él me abrazaba con desenvoltura
manteniendo, no obstante, una distancia
para evitar el riesgo de depender de mí.
Me había imaginado con tanta precisión
que también él podría destruirme
caso de no cumplir con mis obligaciones
(por ejemplo decirle con ternura
"bienvenido al hogar; heme aquí, tuya soy",
o anotar las llamadas del teléfono ).
Una tarde de marzo, (ya he olvidado por qué),
me rompió el corazón en mil pedazos.
Nunca encontró la pieza de repuesto.
y ahora que ya no estoy, me siento frente a él,
lo miro absorta cómo me contempla,
cómo busca mi cuerpo en la pared vacía,
en objetos de mimbre donde nunca estaré,
cómo reconstruye mis huellas sobre el aparador.
Siento un olor difuso, melancólico.
Ella
A tus soledades voy,
de mis soledades vengo.
Como una imagen sin ningún volumen,
sigo las huellas que la noche borra
sobre la arena del desierto.
Para saber el dónde por quien somos
sólo dispongo de este cuerpo.
No soy presencia que te cubre, sé
la paradoja de ofrecer sin pausa
el espesor de un mundo que no tengo.
No eres presencia que me cubra. Mírame:
no ser sino un lugar para el encuentro
no nos hace un nosotros, sólo dice
cómo el camino es largo y tortuoso
y que una primavera nacerá
de las cenizas del invierno.
http://amediavoz.com/
la metáfora de alupócal - agnès
Forzar la partida
hasta el límite,
hasta sentir el abismo
donde el cuerpo cede,
que no quede huella
de hastío,
una sola soledad
que fragüe,
beber el agua
que emana de la grieta
hasta secarla,
hundirse hasta
agotar el pozo,
hincarse
y brotar en la espuma.
Entonces sí...
morir.
hasta el límite,
hasta sentir el abismo
donde el cuerpo cede,
que no quede huella
de hastío,
una sola soledad
que fragüe,
beber el agua
que emana de la grieta
hasta secarla,
hundirse hasta
agotar el pozo,
hincarse
y brotar en la espuma.
Entonces sí...
morir.
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poesía
jueves 26 de noviembre de 2009
Pedro Páramo (fragmento) Juan Rulfo
...Pensaba en tí, Susana. En las lomas verdes. Cuando volábamos papalotes en la época del aire. Oíamos allá abajo el rumor viviente del pueblo mientras estábamos encima de él, arriba de la loma, en tanto se nos iba el hilo de cáñamo arrastrado por el viento. "Ayúdame, Susana." Y unas manos suaves se apretaban a nuestras manos. "Suelta más hilo."
"El aire nos hacía reír; juntaba la irada de nuestros ojos, mientras el hilo corría entre los dedos detrás del viento, hasta que se rompía con un leve crujido como si hubiera sido trozado por las alas de un pájaro. Y allá arriba, el pájaro de papel caía en maromas arrastrando su cola de hilacho, perdiéndose en el verdor de la tierra"
"Tus labios estaban mojados como si los hubiera besado el rocío".
"El aire nos hacía reír; juntaba la irada de nuestros ojos, mientras el hilo corría entre los dedos detrás del viento, hasta que se rompía con un leve crujido como si hubiera sido trozado por las alas de un pájaro. Y allá arriba, el pájaro de papel caía en maromas arrastrando su cola de hilacho, perdiéndose en el verdor de la tierra"
"Tus labios estaban mojados como si los hubiera besado el rocío".
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martes 24 de noviembre de 2009
"Piedras abajo" Mario Capasso
Cae la llovizna y el hombre, que ya ni repara en ella, apostado en la terraza, con el cuerpo levemente inclinado hacia la derecha, apunta con su arma a uno de los que ahí abajo, en la calle, no se queda quieto ni un momento y coloca una piedra tras otra. Si al menos se detuviera un instante, si cualquiera de ellos se detuviera un instante, se ilusiona el hombre del arma, que sacude la cabeza para desprenderse de las gotitas y que enseguida se pregunta si él entonces tendría el valor o la suerte de disparar. ¿Y si tuviera alguna de esas cosas? ¿Y si además acertara con el tiro justo y derribara a alguno por la vía de un balazo en la frente? ¿Qué pasaría entonces? ¿Qué harían los otros? Los otros, sí, los que no ha podido contar de tan iguales y construyen ese empedrado bajo la llovizna que no cesa y el cielo que nunca aclara. Confusamente reconoce no saberlo, el hombre del arma apunta y no acierta con las respuestas, y tampoco sabe, o no lo recuerda ahora, cuándo fue que empezó todo, y todo es este presente en el que los de "la cuadrilla", como él llama al grupo, van colocando una piedra y luego otra y otra más...
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sábado 14 de noviembre de 2009
"Memoria de mis viejas lobas" agnès
A Ana Chiappe
Hoy se fue otra de mis viejas lobas. Me transfundió algo más que el amor a los amores y a los pianos. Nos seguiremos olfateando hasta "habitar el diálogo que se crea en las ramas con el cielo, los pájaros o las figuras que desde el sol le nacen al rocío" en el decir de Azcona Cranwell
No sé en que instante
me armé otra,
Sé que trascendí mis carencias,
que rodé la piel y el hueso
sin preguntas ni máscara
ni estética
-costumbre de mis viejas lobas,
ese olfato-
que roí apenas la historia
y que finalmente me enredé en ella
Que nada hay primordial
para mis ancestras:
sólo el amar/
olvidada herencia.
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"La perfecta entrega" agnès
Allí mi lastre:
el dolor del dolor semejante,
nuestra mutua chance.
Mi hermandad de asombro,
de golpe inclinado
hacia un solo flanco,
espuela y cruz,
la acre extensión
del pozo sediento
que tira y tira
hasta besarte,
el beso tridimensional
hasta sucumbirte,
el engendro cotidiano
de tanta muerte
emergida
tras el último envión,
en el umbral
donde desaparece
la otra puerta
y ese gesto
desesperado
reconocible en mis espejos
-única ofrenda al fin-
porque no son los amos
de nuestra perfecta entrega
ni el primer pujo,
ni el amor o los mitos,
las causas o los signos,
Si no ese único gesto.
el dolor del dolor semejante,
nuestra mutua chance.
Mi hermandad de asombro,
de golpe inclinado
hacia un solo flanco,
espuela y cruz,
la acre extensión
del pozo sediento
que tira y tira
hasta besarte,
el beso tridimensional
hasta sucumbirte,
el engendro cotidiano
de tanta muerte
emergida
tras el último envión,
en el umbral
donde desaparece
la otra puerta
y ese gesto
desesperado
reconocible en mis espejos
-única ofrenda al fin-
porque no son los amos
de nuestra perfecta entrega
ni el primer pujo,
ni el amor o los mitos,
las causas o los signos,
Si no ese único gesto.
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poesía
lunes 9 de noviembre de 2009
"Edith Piaf ha muerto en la lluvia" Isidoro Blaistein
Nada más que su voz de costurera sola
de mendigo golpeando en una estrella.
Nada más que su voz y una violeta pisoteada
mojándose en la calle.
Nada más que su voz y una luna de cartón y cabaret llorando
gastadas lágrimas de glicerina
mientras un hijo muere y se caen las lágrimas
como harapos al borde de violines.
Nada más que su voz que un arlequín escucha
en un gran hospital abandonado
mientras quizás la nieve
un bulevar
la cárcel
digan que también la conocieron.
Quizás hacia las dos de la mañana
cuando bajan los ojos las cortinas
una puta, un solterón, un saltimbanqui
alguien que alguna vez miró bajo los puentes
alguien que alguna vez lloró bajo la lluvia
digan que también la conocieron.
Murió a la hora en que los solitarios
caminan agachados
doblan la vida como un diario
la guardan bajo el brazo.
Esa mañana
Buenos Aires amaneció lleno de lluvia.
Junto a las hojas muertas
un gorrión se moría de alas a la calle.
de "Sucedió en la lluvia"
Escuchar éste y otros poemas en:
[audio="http://www.ivoox.com/isidoro-blaistein_md_145891_1.mp3"] Descargar mp3
de mendigo golpeando en una estrella.
Nada más que su voz y una violeta pisoteada
mojándose en la calle.
Nada más que su voz y una luna de cartón y cabaret llorando
gastadas lágrimas de glicerina
mientras un hijo muere y se caen las lágrimas
como harapos al borde de violines.
Nada más que su voz que un arlequín escucha
en un gran hospital abandonado
mientras quizás la nieve
un bulevar
la cárcel
digan que también la conocieron.
Quizás hacia las dos de la mañana
cuando bajan los ojos las cortinas
una puta, un solterón, un saltimbanqui
alguien que alguna vez miró bajo los puentes
alguien que alguna vez lloró bajo la lluvia
digan que también la conocieron.
Murió a la hora en que los solitarios
caminan agachados
doblan la vida como un diario
la guardan bajo el brazo.
Esa mañana
Buenos Aires amaneció lleno de lluvia.
Junto a las hojas muertas
un gorrión se moría de alas a la calle.
de "Sucedió en la lluvia"
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lunes 2 de noviembre de 2009
"El último encuentro" (párrafo) Sandor Márai
...La soledad también es un estado muy peculiar... a veces se presenta como una selva, llena de peligros y de sorpresas. Conozco todas sus variantes. El aburrimiento que en vano intentas hacer desaparecer con la ayuda de un orden de vida organizado de manera artificial. Las crisis repentinas, inesperadas. La soledad es un lugar lleno de secretos, como la selva —repite con insistencia—. Uno vive bajo un orden severo, y de repente, se vuelve loco, como tus malayos. Nos rodea un montón de habitaciones, de títulos y de rangos, un orden vital meticuloso y exacto. Y un día lo dejamos todo y echamos a correr, como en un ataque de amok, con un arma en la mano o sin ella... y sin arma es quizás más peligroso. Empieza una carrera por el mundo, con los ojos fijos en la nada; los compañeros, los amigos de antes se apartan de nuestro camino. Nos acercamos a la gran ciudad, pagamos a algunas mujeres, todo estalla a nuestro alrededor, buscamos y encontramos pelea en todas partes. Y como te digo, esto no es lo peor. Puede que nos quedemos tirados por el camino, como un perro sarnoso. Puede que nos estrellemos contra un muro, que choquemos con los miles de obstáculos que nos presenta la vida, puede que nos rompamos los huesos. Lo peor es cuando intentamos ahogar dentro de nosotros las emociones que la soledad ha generado en nuestra alma. Cuando no echamos a correr. Cuando no intentamos matar a nadie. ¿Qué hacemos entonces? Vivir, esperar, mantener el orden a nuestro alrededor. Vivir respetando un rito pagano y mundano... como un monje... aunque los monjes lo tienen más fácil, porque tienen fe. Las personas que entregan su alma y su destino a la soledad no tienen fe. Sólo esperan. Esperan el día o la hora en que puedan dilucidar todo lo que les ha conducido a la soledad con las personas que son responsables de ello. Un hombre así se prepara para ese momento durante diez años, durante cuarenta, cuarenta y uno, para ser exactos, como los héroes de un duelo se preparan para el desafío. Dejan todo ordenado en su vida, para no tener deudas con nadie, en caso de que los maten en el duelo. Se entrenan cada día, como si fueran profesionales. Pero ¿con qué se puede entrenar un hombre solitario? Con sus propios recuerdos, para que la soledad y el tiempo transcurrido no le permitan perdonar nada en su alma ni en su corazón. Porque hay un duelo en la vida, librado sin sable ni espada, para el cual merece la pena prepararse bien. El duelo más peligroso. Un día llegará sin que lo llamemos...
Gracias villo Argumanez
viernes 23 de octubre de 2009
"el callejón de los milagros" (fragmento) Naguib Mahfuz
...Su rostro blanco y rosa despedía una luz alegre y la barba rubicunda lo envolvía de un halo lunar. En contraste con la solidez de su calma, todo el entorno daba la impresión de ajetreo e inquietud. La pureza y limpidez de su mirada hablaba de fé, bondad, amor y desinterés. Podría argüirse que después de su fracaso en la universidad se vio forzado a renunciar a los honores y que perdió la esperanza en lo perecedero de este mundo. Después de ver morir a todos sus hijos, no había tenido más remedio que compensar su penosa pérdida refugiándose en el reino del amor y la generosidad para cobrar ascendiente sobre el corazón del prójimo. Pero el mundo está lleno de desgraciados como él. ¿Y cuántos han hecho lo mismo? ¿cuántos se han hundido en la locura? ¿Y cuantos vuelcan la copa de su rencor contra cielos y tierra?.
Fuera cual fuere el secreto drama de su alma, su sinceridad era indudable. Era sincero en su fé, en su amor y en su generosidad. En cambio, resultaba extraño que hombre de bondad y generosidad tan reputada (y su reputación había llegado muy lejos) se comportara con tanta dureza y brusquedad, con tanta aspereza y grosería en su propia casa. Se dirá, sin duda, que obligado a renunciar al poder real en el mundo, lo ejercía sobre el único ser sometido a su voluntad, su esposa. Que compensaba su avidez insatisfecha mostrándose duro con ella. Pero hay que tener en cuenta las circunstancias de su medio social y de su época, las costumbres y la filosofía que regían, en su ambiente, la condición femenina. La mayoría de las personas de la clase social a la que pertenecía Husaini creía que a la mujer había que tratarla como a una niña, que esta era la única manera de hacerla feliz. Y lo cierto era que su esposa era la primera en estar convencida de que no tenía motivo de queja: estaba muy orgullosa de su marido y se consideraba una esposa feliz...
Fuera cual fuere el secreto drama de su alma, su sinceridad era indudable. Era sincero en su fé, en su amor y en su generosidad. En cambio, resultaba extraño que hombre de bondad y generosidad tan reputada (y su reputación había llegado muy lejos) se comportara con tanta dureza y brusquedad, con tanta aspereza y grosería en su propia casa. Se dirá, sin duda, que obligado a renunciar al poder real en el mundo, lo ejercía sobre el único ser sometido a su voluntad, su esposa. Que compensaba su avidez insatisfecha mostrándose duro con ella. Pero hay que tener en cuenta las circunstancias de su medio social y de su época, las costumbres y la filosofía que regían, en su ambiente, la condición femenina. La mayoría de las personas de la clase social a la que pertenecía Husaini creía que a la mujer había que tratarla como a una niña, que esta era la única manera de hacerla feliz. Y lo cierto era que su esposa era la primera en estar convencida de que no tenía motivo de queja: estaba muy orgullosa de su marido y se consideraba una esposa feliz...
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miércoles 21 de octubre de 2009
"Fábricas de amor" Juan Gelman
Y construí tu rostro.
Con adivinaciones del amor, construía tu rostro
en los lejanos patios de la infancia.
Albañil con vergüenza,
yo me oculté del mundo para tallar tu imagen,
para darte la voz,
para poner dulzura en tu saliva.
Cuántas veces temblé
apenas si cubierto por la luz del verano
mientras te describía por mi sangre.
Pura mía,
estás hecha de cuántas estaciones
y tu gracia desciende como cuántos crepúsculos.
Cuántas de mis jornadas inventaron tus manos.
Qué infinito de besos contra la soledad
hunde tus pasos en el polvo.
Yo te oficié, te recité por los caminos,
escribí todos tus nombres al fondo de mi sombra,
te hice un sitio en mi lecho,
te amé, estela invisible, noche a noche.
Así fue que cantaron los silencios.
Años y años trabajé para hacerte
antes de oír un solo sonido de tu alma.
Con adivinaciones del amor, construía tu rostro
en los lejanos patios de la infancia.
Albañil con vergüenza,
yo me oculté del mundo para tallar tu imagen,
para darte la voz,
para poner dulzura en tu saliva.
Cuántas veces temblé
apenas si cubierto por la luz del verano
mientras te describía por mi sangre.
Pura mía,
estás hecha de cuántas estaciones
y tu gracia desciende como cuántos crepúsculos.
Cuántas de mis jornadas inventaron tus manos.
Qué infinito de besos contra la soledad
hunde tus pasos en el polvo.
Yo te oficié, te recité por los caminos,
escribí todos tus nombres al fondo de mi sombra,
te hice un sitio en mi lecho,
te amé, estela invisible, noche a noche.
Así fue que cantaron los silencios.
Años y años trabajé para hacerte
antes de oír un solo sonido de tu alma.
domingo 18 de octubre de 2009
"Partirme" agnès
Otra vez ahí,
el mar o el infierno,
como se llame: Él.
Ese hombre
irrumpió en mis dominios.
Prendió una luz.
Mi casa era oscura,
yo amaba su opacidad.
Hasta que día advertiré
esa ventana iluminada?
Cuándo vendrán
los picos y palas
a enterrar por fin
la palabra esquiva?
Quién arrojará
la lámpara?
Que callen,
me escuchen.
Que dejen de decir:
él fue su episodio,
su ley, su causa.
Busco el túnel
donde me partiré
con el fin de no inmolarme.
el mar o el infierno,
como se llame: Él.
Ese hombre
irrumpió en mis dominios.
Prendió una luz.
Mi casa era oscura,
yo amaba su opacidad.
Hasta que día advertiré
esa ventana iluminada?
Cuándo vendrán
los picos y palas
a enterrar por fin
la palabra esquiva?
Quién arrojará
la lámpara?
Que callen,
me escuchen.
Que dejen de decir:
él fue su episodio,
su ley, su causa.
Busco el túnel
donde me partiré
con el fin de no inmolarme.
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jueves 15 de octubre de 2009
"Sombra" Enrique Banchs
Si la muerte es final, total olvido,
el alma, en ese sueño no sentido,
nada es, pues no sabe que ha vivido;
nada, pues de sí misma está vacía.
O, acaso, sombra es de lo que ha sido,
y en vena vana hay eco de un latido
y oye caer en ilusorio oído
hojas secas de extinta melodía.
Sombra. Sombra de todo lo perdido,
reflejo que por siempre ha recogido
fugaz amor e instante de agonía,
y por siempre, en el Tiempo detenido,
sueña que es cierto su vivir mentido
porque espera la muerte todavía.
www.escribirte.com.ar
el alma, en ese sueño no sentido,
nada es, pues no sabe que ha vivido;
nada, pues de sí misma está vacía.
O, acaso, sombra es de lo que ha sido,
y en vena vana hay eco de un latido
y oye caer en ilusorio oído
hojas secas de extinta melodía.
Sombra. Sombra de todo lo perdido,
reflejo que por siempre ha recogido
fugaz amor e instante de agonía,
y por siempre, en el Tiempo detenido,
sueña que es cierto su vivir mentido
porque espera la muerte todavía.
www.escribirte.com.ar
"Por detrás de ti te busco" Pedro Salinas
Por detrás de ti te busco...
Si, por detrás de las gentes
te busco.
No en tu nombre, si lo dicen,
no en tu imagen, si la pintan.
Detrás, detrás, más allá.
Por detrás de ti te busco.
No en tu espejo, no en tu letra,
ni en tu alma.
Detrás, más allá.
Tambien detrás, mas atrás,
de mí te busco, No eres
lo que yo siento de ti.
No eres
lo que me está palpitando
con sangre mía en las venas,
sin ser yo.
Detrás, más allá te busco.
Por encontrarte, dejar
de vivir en ti, y en mi,
y en los otros.
Vivir ya detrás de todo,
al otro lado de todo
-por encontrarte-,
como si fuese morir.
Agradezco a Taso Perticus
Si, por detrás de las gentes
te busco.
No en tu nombre, si lo dicen,
no en tu imagen, si la pintan.
Detrás, detrás, más allá.
Por detrás de ti te busco.
No en tu espejo, no en tu letra,
ni en tu alma.
Detrás, más allá.
Tambien detrás, mas atrás,
de mí te busco, No eres
lo que yo siento de ti.
No eres
lo que me está palpitando
con sangre mía en las venas,
sin ser yo.
Detrás, más allá te busco.
Por encontrarte, dejar
de vivir en ti, y en mi,
y en los otros.
Vivir ya detrás de todo,
al otro lado de todo
-por encontrarte-,
como si fuese morir.
Agradezco a Taso Perticus
martes 13 de octubre de 2009
"Paranoia" Mauro Morgan
Y siguen las voces
las figuras después
de la mansalva.
Me persiguen las cosas cotidianas
y huyo por el camino más estrecho.
La guarida de mi memoria
se espanta de lo que somos:
una aritmética nula de lo que
queda de un hombre.
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las figuras después
de la mansalva.
Me persiguen las cosas cotidianas
y huyo por el camino más estrecho.
La guarida de mi memoria
se espanta de lo que somos:
una aritmética nula de lo que
queda de un hombre.
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"Desórdenes de nieves blancas" agnès
Verdeaba ya en las mañanas
mi desierto de sol asignado,
la opacidad crecía en mi voz,
lóbrega infancia de mi memoria.
Una abuela de la post guerra
contaba una historia
de desordenes de nieves blancas,
de rojas caperuzas de paño
y otras tantas inmoladas
en trampas de lobos hambrientos
y madrastras degeneradas.
Mudez y mirada en la casa cansada.
Ventanas umbrías, recodos
donde yo transitaba mis avatares.
Y yo jugaba:
era madre de mi madre
y después mi padre,
nunca yo, nunca mi niña.
No hubo un solo silencio
en las voces calladas.
Donde estaba la muerte,
la muerte estaba.
Y nada, nada,
ni el castillo inventado,
ni el engaño ni la sanción,
nada
sofocó mi grito
que ahí se fundaba.
mi desierto de sol asignado,
la opacidad crecía en mi voz,
lóbrega infancia de mi memoria.
Una abuela de la post guerra
contaba una historia
de desordenes de nieves blancas,
de rojas caperuzas de paño
y otras tantas inmoladas
en trampas de lobos hambrientos
y madrastras degeneradas.
Mudez y mirada en la casa cansada.
Ventanas umbrías, recodos
donde yo transitaba mis avatares.
Y yo jugaba:
era madre de mi madre
y después mi padre,
nunca yo, nunca mi niña.
No hubo un solo silencio
en las voces calladas.
Donde estaba la muerte,
la muerte estaba.
Y nada, nada,
ni el castillo inventado,
ni el engaño ni la sanción,
nada
sofocó mi grito
que ahí se fundaba.
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agnesyelnomeolvides,
Pastore Alicia B.,
poesía
sábado 10 de octubre de 2009
"Llamado por los malos poetas" Rodolfo Fogwill
Se necesitan malos poetas.
Buenas personas, pero poetas
malos. Dos, cien, mil malos poetas
se necesitan más para que estallen
las diez mil flores del poema.
Que en ellos viva la poesía,
la innecesaria, la fútil, la sutil
poesía imprescindible. O la in-
versa: la poesía necesaria,
la prescindible para vivir.
Que florezcan diez maos en el pantano
y en la barranca un Ele, un Juan,
un Gelman como elefante entero de cristal roto,
o un Rojas roto, mendigando
a la Reina de España.
(Ahora España ha vuelto a ser un reino y tiene Reina,
y Rey del reino. España es un tablero
de alfiles politizados y peones
recién comidos: a la derecha, negros, paralizados, fuera del juego).
Y aquí hay torres de goma, alfiles
politizados y damas policiales
vigilando la casa.
A la caza del hombre,
por hambre, corren todos, saltan
de la cuadrícula y son comidos.
Todo eso abunda: faltan los poetas,
los mil, los diez mil malos, cada uno
armado con su libro de mierda. Faltan,
sus ensayitos y sus novela en preparación.
Ah.. y los curricola,
y sus diez mil applys nos faltan.
No es la muerte del hombre, es una gran ausencia
humana de malos poetas. Que florezcan
cien millones de tentativas abortadas,
relecturas, incordios,
folios de cartulina, ilustraciones
de gente amiga, cenas
con gente amiga, exégesis, escolios,
tiempo perdido como todo.
Se necesitan poetas gay, poetas
lesbianas, poetas
consagrados a la cuestión del género,
poetas que canten al hambre, al hombre,
al nombre de su barrio, al arte y a la industria,
a la estabilidad de las instituciones,
a la mancha de ozono, al agujero
de la revolución, al tajo agrio
de las mujeres, al latido
inaudible del pentium y a la guerra
entendida como continuidad de la política,
del comercio, del ocio de escribir.
Se necesitan Betos, Titos, Carlos
que escriban poemas. Alejandras y Marthas
que escriban. Nombres para poetas,
anagramas, seudónimos y contraseñas
para el chat room del verso se necesitan.
Una poesía aquí del cirujeo en la veredas.
Una poesía aquí de la mendicidad en las instituciones.
Una poesía de los salones de lectura de versos.
Una poesía por las calles (venid a ver
los versos por las calles...)
Una poesía cosmopolita (subid a ver
los versos por la web...).
Una poesía del amor aggiornado (bajad a ver
poesía en el pesebre del amor...)
Una poesía explosiva: etarra, ética,
poéticamente equivocada.
En los papeles, en los canales
culturales de cable, en las pantallas
y en los monitores, en las antologías y en revistas
y en libros y en emisiones clandestinas
de frecuencia modulada se buscan
poetas y más malos poetas: grandes poetas
celebrados pequeños,
poetas notorios, plumas iluminadas,
hombres nimios, miméticos,
deteriorados por el alcohol,
descerebrados por la droga,
hipnotizados por el sexo i
diotizados por el rock,
odiados, amados por la gente aquí.
En las habitaciones se buscan.
En un bar, en los flippers,
en los minutos de descanso de la oficina,
entre dos clases de gramática,
en clase media, en barrios
vigilados se buscan.
¿Habrá en la tropa?
¿En los balnearios, en los baños
públicos que han comenzado a construir?
¿En los certámenes de versos?
¿En los torneos de minifútbol?
¿Bajo el sol quieto?
¿A solas con su lengua?
¿A solas con una idea repetitiva?
¿Con gente?
¿Sin amor?
No es el fin de la historia,
es el comienzo de la histeria lingual.
Todo comienza y nace de una necesidad fraguada en la lengua.
Falsifiquemos el deseo:
Te necesito nene.
Para empezar te necesito.
Para necesitar, te pido
ese minuto de poesía que necesito, necio:
quisiera ver si me devuelves el ritmo de un mal poema,
que me acarices con sus ripios,
que me turbes la mente con otra idea banal,
y que me bañes todo con la trivialidad del medio.
Y en medio del camino, en el comienzo
de la comedia terrenal, quiero vivir
la necedad y la necesidad
de un sentimiento falso.
Se necesitan nuevos sentimientos,
nuevos pensamientos imbéciles, nuevas
propuestas para el cambio, causas
para temer,
para tener, aquí en el sur.
Y arriba España es un panal
de hormigas orientales:
rumanas, tunecinos,
suecas a la sombra de un Rey.
Riámonos del Rey.
De su fealdad.
De su fatalidad.
De Su Graciosa Realidad.
La realidad es un ensueño compartido.
La realidad de España
es su filosa lengua pronunciando la eñe
y su mojada espada pronunciando el orden
del capital y la sintaxis.
¡Ay, lengua:
aparta de mí este cuerno de la prosperidad clavado en tu ingle,
suturada de chips, y cubre
nuestras heridas con el bálsamo de los malos poemas..!
www.fogwill.com.ar
Buenas personas, pero poetas
malos. Dos, cien, mil malos poetas
se necesitan más para que estallen
las diez mil flores del poema.
Que en ellos viva la poesía,
la innecesaria, la fútil, la sutil
poesía imprescindible. O la in-
versa: la poesía necesaria,
la prescindible para vivir.
Que florezcan diez maos en el pantano
y en la barranca un Ele, un Juan,
un Gelman como elefante entero de cristal roto,
o un Rojas roto, mendigando
a la Reina de España.
(Ahora España ha vuelto a ser un reino y tiene Reina,
y Rey del reino. España es un tablero
de alfiles politizados y peones
recién comidos: a la derecha, negros, paralizados, fuera del juego).
Y aquí hay torres de goma, alfiles
politizados y damas policiales
vigilando la casa.
A la caza del hombre,
por hambre, corren todos, saltan
de la cuadrícula y son comidos.
Todo eso abunda: faltan los poetas,
los mil, los diez mil malos, cada uno
armado con su libro de mierda. Faltan,
sus ensayitos y sus novela en preparación.
Ah.. y los curricola,
y sus diez mil applys nos faltan.
No es la muerte del hombre, es una gran ausencia
humana de malos poetas. Que florezcan
cien millones de tentativas abortadas,
relecturas, incordios,
folios de cartulina, ilustraciones
de gente amiga, cenas
con gente amiga, exégesis, escolios,
tiempo perdido como todo.
Se necesitan poetas gay, poetas
lesbianas, poetas
consagrados a la cuestión del género,
poetas que canten al hambre, al hombre,
al nombre de su barrio, al arte y a la industria,
a la estabilidad de las instituciones,
a la mancha de ozono, al agujero
de la revolución, al tajo agrio
de las mujeres, al latido
inaudible del pentium y a la guerra
entendida como continuidad de la política,
del comercio, del ocio de escribir.
Se necesitan Betos, Titos, Carlos
que escriban poemas. Alejandras y Marthas
que escriban. Nombres para poetas,
anagramas, seudónimos y contraseñas
para el chat room del verso se necesitan.
Una poesía aquí del cirujeo en la veredas.
Una poesía aquí de la mendicidad en las instituciones.
Una poesía de los salones de lectura de versos.
Una poesía por las calles (venid a ver
los versos por las calles...)
Una poesía cosmopolita (subid a ver
los versos por la web...).
Una poesía del amor aggiornado (bajad a ver
poesía en el pesebre del amor...)
Una poesía explosiva: etarra, ética,
poéticamente equivocada.
En los papeles, en los canales
culturales de cable, en las pantallas
y en los monitores, en las antologías y en revistas
y en libros y en emisiones clandestinas
de frecuencia modulada se buscan
poetas y más malos poetas: grandes poetas
celebrados pequeños,
poetas notorios, plumas iluminadas,
hombres nimios, miméticos,
deteriorados por el alcohol,
descerebrados por la droga,
hipnotizados por el sexo i
diotizados por el rock,
odiados, amados por la gente aquí.
En las habitaciones se buscan.
En un bar, en los flippers,
en los minutos de descanso de la oficina,
entre dos clases de gramática,
en clase media, en barrios
vigilados se buscan.
¿Habrá en la tropa?
¿En los balnearios, en los baños
públicos que han comenzado a construir?
¿En los certámenes de versos?
¿En los torneos de minifútbol?
¿Bajo el sol quieto?
¿A solas con su lengua?
¿A solas con una idea repetitiva?
¿Con gente?
¿Sin amor?
No es el fin de la historia,
es el comienzo de la histeria lingual.
Todo comienza y nace de una necesidad fraguada en la lengua.
Falsifiquemos el deseo:
Te necesito nene.
Para empezar te necesito.
Para necesitar, te pido
ese minuto de poesía que necesito, necio:
quisiera ver si me devuelves el ritmo de un mal poema,
que me acarices con sus ripios,
que me turbes la mente con otra idea banal,
y que me bañes todo con la trivialidad del medio.
Y en medio del camino, en el comienzo
de la comedia terrenal, quiero vivir
la necedad y la necesidad
de un sentimiento falso.
Se necesitan nuevos sentimientos,
nuevos pensamientos imbéciles, nuevas
propuestas para el cambio, causas
para temer,
para tener, aquí en el sur.
Y arriba España es un panal
de hormigas orientales:
rumanas, tunecinos,
suecas a la sombra de un Rey.
Riámonos del Rey.
De su fealdad.
De su fatalidad.
De Su Graciosa Realidad.
La realidad es un ensueño compartido.
La realidad de España
es su filosa lengua pronunciando la eñe
y su mojada espada pronunciando el orden
del capital y la sintaxis.
¡Ay, lengua:
aparta de mí este cuerno de la prosperidad clavado en tu ingle,
suturada de chips, y cubre
nuestras heridas con el bálsamo de los malos poemas..!
www.fogwill.com.ar
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Fogwill Rodolfo,
poesía
Susan Sontang (1933-2004): de su diario
(31-12-1958)
...Escribir un diario. Es superficial entender el diario íntimo apenas como receptáculo de los pensamientos privados, secretos, algo así como un confidente sordo, mudo y analfabeto. Escribiendo el diario no solamente me expreso más abiertamente que con cualquier persona, sino que me creo a mí misma...
...El diario es un vehículo para mi sentido de personalidad. El me presenta como alguien emocional y espiritualmente independiente. Por lo tanto (¡ay de mí!) no se limita a registrar mi vida cotidiana, mi vida real. Me ofrece, en cambio —en muchos casos— una alternativa a esa vida...
...Siempre hay una contradicción entre el significado de nuestros actos hacia una persona y lo que, en el diario, decimos sentir hacia ella. Pero eso no significa que lo que hacemos sea superficial y sólo lo que nos confesamos a nosotros mismos sea profundo. Las confesiones (me refiero, desde luego, a las confesiones sinceras) suelen ser más superficiales que las acciones...
...Una de las principales funciones (sociales) de un diario personal es esa: ser leído furtivamente por otras personas, las personas (por ejemplo, padres y amantes) sobre quienes uno se ha expresado con cruel sinceridad en el diario...
...Escribir. Es inmoral escribir con la intención de moralizar, de elevar las pautas morales de la gente...
(08-08- 60)
...Amar duele. Es como entregarse a ser desollado y saber que en cualquier momento la otra persona podría irse llevándose tu piel...
(09-12-61)
...El miedo a envejecer nace del reconocimiento de que uno no está viviendo la vida que desea. Es equivalente a la sensación de estar usando mal el presente...
...Escribo para definirme —un acto de autocreación — parte del proceso de llegar a ser — en un diálogo conmigo misma, con escritores que admiro, vivos y muertos, con lectores ideales...
(27-07-64)
...Arte = una manera de entrar en contacto con la propia locura. Mi necesidad de librarme de ella, una vez atrapada. Un original recién escrito, en el momento mismo en que se lo completa, empieza a oler mal. Es un cuerpo muerto; debe ser enterrado, embalsamado en la imprenta. Yo corro a poner en el correo el manuscrito en el momento mismo en que lo termino, aunque sean las cuatro de la mañana...
...El peor de los crímenes: juzgar...
(17-09-65)
...Sartre: "Cuando las opiniones de la gente son tan diferentes ¿cómo pueden ir juntos ni siquiera a ver una película?"...
...Beauvoir: "Sonreírles por igual a opositores y amigos equivale a rebajar nuestros compromisos a la condición de meras opiniones, y todos los intelectuales, ya sean de Izquierda o de Derecha, a su común condición burguesa."...
(mediados de noviembre/65)...Mailer dice que quiere que su escritura cambie la conciencia de su tiempo. También lo quería D. H. L(awrence), obviamente. Yo no quiero eso de mi escritura; al menos no en función de determinado punto de vista, visión o mensaje que yo trate de transmitir. Yo no pretendo eso. Los textos son objetos. Quiero que afecten a los lectores, pero de todas las maneras posibles. No hay una sola manera correcta de experimentar lo que he escrito. No estoy "diciendo algo"; estoy permitiendo que "algo" tenga una voz, una existencia independiente (una existencia independiente de mí)...
(04-01-66)
...Los únicos pensamientos que tengo que parecen ser "verdaderos" son los pensamientos sobre el pensamiento (y el sentimiento): sus contornos, su metodología, sus dilemas Los pensamientos sobre cómo las cosas están "en el mundo" (estimaciones de personas, arte, ideas políticas) no siguen siendo persuasivos durante mucho tiempo. ¡Uno vuelve a mirar esa realidad...
(01-06-66)
...Una de mis emociones más fuertes y más cabalmente empleadas: el desprecio. Desprecio por los otros, desprecio por mí misma.
Soy impaciente (y desdeñosa) frente a las personas que no saben cómo protegerse, como defenderse. Mi mente = King Kong. Es agresiva, rompo todo en pedazos. Yo lo mantengo encerrado la mayor parte del tiempo; y me muerdo las uñas...
Traducción de Ofelia Castillo
Fuente: Revista eñe Clarin 03-02-07
...Escribir un diario. Es superficial entender el diario íntimo apenas como receptáculo de los pensamientos privados, secretos, algo así como un confidente sordo, mudo y analfabeto. Escribiendo el diario no solamente me expreso más abiertamente que con cualquier persona, sino que me creo a mí misma...
...El diario es un vehículo para mi sentido de personalidad. El me presenta como alguien emocional y espiritualmente independiente. Por lo tanto (¡ay de mí!) no se limita a registrar mi vida cotidiana, mi vida real. Me ofrece, en cambio —en muchos casos— una alternativa a esa vida...
...Siempre hay una contradicción entre el significado de nuestros actos hacia una persona y lo que, en el diario, decimos sentir hacia ella. Pero eso no significa que lo que hacemos sea superficial y sólo lo que nos confesamos a nosotros mismos sea profundo. Las confesiones (me refiero, desde luego, a las confesiones sinceras) suelen ser más superficiales que las acciones...
...Una de las principales funciones (sociales) de un diario personal es esa: ser leído furtivamente por otras personas, las personas (por ejemplo, padres y amantes) sobre quienes uno se ha expresado con cruel sinceridad en el diario...
...Escribir. Es inmoral escribir con la intención de moralizar, de elevar las pautas morales de la gente...
(08-08- 60)
...Amar duele. Es como entregarse a ser desollado y saber que en cualquier momento la otra persona podría irse llevándose tu piel...
(09-12-61)
...El miedo a envejecer nace del reconocimiento de que uno no está viviendo la vida que desea. Es equivalente a la sensación de estar usando mal el presente...
...Escribo para definirme —un acto de autocreación — parte del proceso de llegar a ser — en un diálogo conmigo misma, con escritores que admiro, vivos y muertos, con lectores ideales...
(27-07-64)
...Arte = una manera de entrar en contacto con la propia locura. Mi necesidad de librarme de ella, una vez atrapada. Un original recién escrito, en el momento mismo en que se lo completa, empieza a oler mal. Es un cuerpo muerto; debe ser enterrado, embalsamado en la imprenta. Yo corro a poner en el correo el manuscrito en el momento mismo en que lo termino, aunque sean las cuatro de la mañana...
...El peor de los crímenes: juzgar...
(17-09-65)
...Sartre: "Cuando las opiniones de la gente son tan diferentes ¿cómo pueden ir juntos ni siquiera a ver una película?"...
...Beauvoir: "Sonreírles por igual a opositores y amigos equivale a rebajar nuestros compromisos a la condición de meras opiniones, y todos los intelectuales, ya sean de Izquierda o de Derecha, a su común condición burguesa."...
(mediados de noviembre/65)...Mailer dice que quiere que su escritura cambie la conciencia de su tiempo. También lo quería D. H. L(awrence), obviamente. Yo no quiero eso de mi escritura; al menos no en función de determinado punto de vista, visión o mensaje que yo trate de transmitir. Yo no pretendo eso. Los textos son objetos. Quiero que afecten a los lectores, pero de todas las maneras posibles. No hay una sola manera correcta de experimentar lo que he escrito. No estoy "diciendo algo"; estoy permitiendo que "algo" tenga una voz, una existencia independiente (una existencia independiente de mí)...
(04-01-66)
...Los únicos pensamientos que tengo que parecen ser "verdaderos" son los pensamientos sobre el pensamiento (y el sentimiento): sus contornos, su metodología, sus dilemas Los pensamientos sobre cómo las cosas están "en el mundo" (estimaciones de personas, arte, ideas políticas) no siguen siendo persuasivos durante mucho tiempo. ¡Uno vuelve a mirar esa realidad...
(01-06-66)
...Una de mis emociones más fuertes y más cabalmente empleadas: el desprecio. Desprecio por los otros, desprecio por mí misma.
Soy impaciente (y desdeñosa) frente a las personas que no saben cómo protegerse, como defenderse. Mi mente = King Kong. Es agresiva, rompo todo en pedazos. Yo lo mantengo encerrado la mayor parte del tiempo; y me muerdo las uñas...
Traducción de Ofelia Castillo
Fuente: Revista eñe Clarin 03-02-07
martes 6 de octubre de 2009
"Libro del desasosiego" (Cap.18) Bernardo Soares (Fernando Pessoa)
Todo se me evapora. Mi vida entera, mis recuerdos, mi imaginación y lo que contiene, mi personalidad, todo se me evapora. Continuamente siento que he sido otro, que he sentido otro, que he pensado otro. Aquello a lo que asisto es un espectáculo con otro escenario. Y aquello a lo que asisto soy yo.
Encuentro a veces, en la confusión vacía de mis gavetas literarias, papeles escritos por mi hace diez años, hace quince años, hace quizá más años. Y muchos de ellos me parecen de un extraño; me desreconozco en ellos. Hubo quien los escribió, y fui yo. Los sentí yo, pero fue como en otra vida, de la que hubiese despertado como de un sueño ajeno.
Es frecuente que encuentre cosas escritas por mí cuando todavía era muy joven, fragmentos de los diecisiete años, fragmentos de los veinte años. Y algunos tienen un poder de expresión que no recuerdo poder haber tenido en aquel tiempo de mi vida. Hay en ciertas frases, en varios períodos, de cosas escritas a pocos pasos de mi adolescencia, que me parecen producto de tal cual soy ahora, educado por años y por cosas. Reconozco que no soy el mismo que era. Y, habiendo sentido que me encuentro hoy en un progreso grande de lo que he sido, pregunto dónde está el progreso si entonces era el mismo que soy ahora.
Hay en esto un misterio que me desvirtúa y me oprime.
Hace unos días sufrí una impresión espantosa con un breve escrito de mi pasado. Recuerdo perfectamente que mi escrúpulo, por lo menos relativo, por el lenguaje data de hace pocos años. Encontré en una gaveta un escrito mío, mucho más antiguo, en que ese mismo escrúpulo estaba fuertemente acentuado. No me comprendí en el pasado positivamente. ¿Cómo he avanzado hacia lo que ya era? ¿Cómo me he conocido hoy lo que me desconocí ayer? Y todo se me confunde en un laberinto donde, conmigo, me extravío de mí.
Devaneo con el pensamiento, y estoy seguro de que esto que escribo ya lo he escrito. Lo recuerdo. Y pregunto al que en mí presume de ser si no habrá en el platonismo de las sensaciones otra anamnesis más inclinada, otro recuerdo de una vida anterior que apenas sea de esta vida...
Dios mío, Dios mío, ¿a quién asisto? ¿Cuántos soy? ¿Quién es yo? ¿Qué es este intervalo que hay entre mí y mí?
Encuentro a veces, en la confusión vacía de mis gavetas literarias, papeles escritos por mi hace diez años, hace quince años, hace quizá más años. Y muchos de ellos me parecen de un extraño; me desreconozco en ellos. Hubo quien los escribió, y fui yo. Los sentí yo, pero fue como en otra vida, de la que hubiese despertado como de un sueño ajeno.
Es frecuente que encuentre cosas escritas por mí cuando todavía era muy joven, fragmentos de los diecisiete años, fragmentos de los veinte años. Y algunos tienen un poder de expresión que no recuerdo poder haber tenido en aquel tiempo de mi vida. Hay en ciertas frases, en varios períodos, de cosas escritas a pocos pasos de mi adolescencia, que me parecen producto de tal cual soy ahora, educado por años y por cosas. Reconozco que no soy el mismo que era. Y, habiendo sentido que me encuentro hoy en un progreso grande de lo que he sido, pregunto dónde está el progreso si entonces era el mismo que soy ahora.
Hay en esto un misterio que me desvirtúa y me oprime.
Hace unos días sufrí una impresión espantosa con un breve escrito de mi pasado. Recuerdo perfectamente que mi escrúpulo, por lo menos relativo, por el lenguaje data de hace pocos años. Encontré en una gaveta un escrito mío, mucho más antiguo, en que ese mismo escrúpulo estaba fuertemente acentuado. No me comprendí en el pasado positivamente. ¿Cómo he avanzado hacia lo que ya era? ¿Cómo me he conocido hoy lo que me desconocí ayer? Y todo se me confunde en un laberinto donde, conmigo, me extravío de mí.
Devaneo con el pensamiento, y estoy seguro de que esto que escribo ya lo he escrito. Lo recuerdo. Y pregunto al que en mí presume de ser si no habrá en el platonismo de las sensaciones otra anamnesis más inclinada, otro recuerdo de una vida anterior que apenas sea de esta vida...
Dios mío, Dios mío, ¿a quién asisto? ¿Cuántos soy? ¿Quién es yo? ¿Qué es este intervalo que hay entre mí y mí?
Traducción Angel Crespo
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Pessoa Fernando,
Soares Bernardo
jueves 1 de octubre de 2009
"La soledad circular" agnesyelnomeolvides
Soy mis dos voces:
ésta y la que se acerca.
Y además ésta cintura
abordada por
manos extranjeras,
como a perímetro
que promete
lo inefable
aunque yo sepa...
Calles abajo
me detengo
a espiar
un laberinto
que me aferra.
Vuelvo cada tanto
para éstos trámites
y duermo.
Una y otra vez...
ésta y la que se acerca.
Y además ésta cintura
abordada por
manos extranjeras,
como a perímetro
que promete
lo inefable
aunque yo sepa...
Calles abajo
me detengo
a espiar
un laberinto
que me aferra.
Vuelvo cada tanto
para éstos trámites
y duermo.
Una y otra vez...
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