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martes, 17 de septiembre de 2019
miércoles, 29 de mayo de 2019
viernes, 15 de febrero de 2019
JORGE PAOLANTONIO
Lectura de Jorge Paolantonio durante la emisión del programa un caos lúcido por la ragna rock número 16, el 25 de octubre de 2018
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Paolantonio Jorge,
un caos lúcido en radio
jueves, 14 de febrero de 2019
ALEJANDRA PIZARNIK
Lectura de Alejandra Pizarnik durante la emisión del programa un caos lúcido por la ragna rock número 16, el 25 de octubre de 2018
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Pizarnik Alejandra,
un caos lúcido en radio
sábado, 2 de febrero de 2019
JOSÉ EMILIO PACHECO
lectura de poemas de José Emilio Pacheco, durante la emisión del programa 15 un caos lúcido por ragna rock el 18 de octubre de 2018
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Pacgeco Josè Emilio,
un caos lúcido en radio
miércoles, 10 de octubre de 2018
EUGENIO POLISKY
Poemas de Eugenio Polisky leídos durante la emisión Nª 11 del programa un caos lúcido por la ragna rock el 20 de serptiembre de 2018
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Polisky Eugenio,
un caos lúcido en radio
jueves, 13 de septiembre de 2018
SANDRA PASQUINI
Sandra (la tana) Pasquini, lectura de sus poemas durante la emisiòn nùmero 4 del programa un caos lùcido por ragna rock el 02 de agosto de 2018
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un caos lúcido en radio
lunes, 25 de junio de 2018
Laura Ponce
Soy una mujer básicamente solitaria.
Soy una persona, sobre una base de mujer básicamente
solitaria.
Lo solitario me habita, me construye. Y me propulsa.
Me propulsa hacia un afuera, que busco (por momentos), que
habito (por momentos) y del cual me retiro (a veces, de
manera intempestiva) para volver a ese núcleo que me habita y me construye.
Así, soy. Así, puedo ser.
En el sentido de límite y de condición de posibilidad de
ser..
(Mis amores, sabrán entenderlo. Y mensurarlo.)
"¿Y no será acaso/ mi corazón
un animal de intermitencias
-ese animal que corre detrás del pulso de las cosas- ?
Hay algo del orden de la pena
que agazapado siempre salta:
¡Ah, saber y ser feliz, sabiendo!"
-----0------
Vivimos en el borde de las cosas
buscando vanamente no tocar el dolor.
Creemos que los bordes son una suerte
de corredor/ esa distancia que nos pone a salvo.
Lo cierto es que en los bordes reside la tiranía de las
cosas;
ellas ejercen allí y sólo desde allí
su pequeño y mortífero poder: obligarnos a seguir su forma.
Corro a la par de la sombra de un pájaro que vuela:
no soy pájaro, no soy sombra/ apenas
me sujeto a la plumosa decisión de un ala,
al vaivén azaroso de la luz.
¡Si yo pudiera entrar en el temido corazón de la cosas!
la mujer omnímoda
Soy la mujer omnímoda el ojo del desastre
la que crea la noche porque su párpado cerrado
la que sutura el tiempo y lo desgarra.
Devenida longeva y eternamente joven
así concebía yo el paso de los años/ casi
como un collar que va sumando vueltas
como si fuera el tiempo no más que una distancia.
No calculé empero, algunos desvaríos que el tiempo
trae aparejados. Y advierto ahora
que acallé sus voces ignoré sus presagios
los reduje a episodios.
Habría bastado con decretar la inexistencia de las cosas.
Cerrar los ojos. Ejecutar la noche.
La mujer omnímoda - ediciones la mariposa y la iguana- 2018
jueves, 29 de octubre de 2015
José Oscar Perdigón
Crónica de páginas en blanco
Nunca supo si el silencio
era de adentro o de afuera
la nada
cincelaba su espíritu como un bisturí
edificaba su nombre por las noches
para que no lo olvidaran
lo cotidiano erosionaba su soledad
(era un anfitrión de las sombras)
blasfemó contra el misterio
encajonaba fotos en su triste espera
cuando alguna vez
amó a la mujer equivocada
no sabía si estrellar su furia contra un río
o contemplarla en una flor
perdió dinero apostando al solitario
no ostentaba amoríos de alcoba
no comprendía
que hubiera hombres con el alma oxidada
no aprendió a explicar sus desvelos
Olvidó
como escucharse a sí mismo
Inauguremos la catástrofe
de sentirnos despiertos
Brindemos por los sepias del atardecer
bebamos este presente
hasta el fondo blanco de la vida
Paradojas
Podría haber una flor
que nos dibuje en el pensamiento
un perfume que nunca hayamos
sabido de su aroma
un perfume que estuviera escondido
en el trasfondo de la memoria
algo así como el olor primordial
Podría existir un sonido
cuya ecuación vibracional
escape de los parámetros establecidos
donde el silencio tan sólo fuera
el eco de una melodía transparente
Podría existir una luz
cuya radiación inexplicable
encandilara los soportes rigurosos de la razón
e hiciera tambalear irrefutables teorías
y la certeza lógica de los sentidos
no obstante dentro de las variables
de esta absurda paradoja
pudiera existir un instante fuera del tiempo
donde no fluyeran los sucesos
y se estuviera a la espera de algo
que siempre está por llegar
como así también
podría haber una palabra
cuyo significado original
no estuviera limitado
a lo evidentemente obvio
y que tan sólo pudiera ser leída
entre los espacios vacíos
de un poema
poemas e imágenes de José Oscar Perdigón, suministrados por el autor
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Perdigón José Oscar,
poesía
domingo, 25 de octubre de 2015
Analía Pinto
¿Y sí?
¿Y si por ventura
Huyeras de los
símbolos,
Los esquemas, los
sitemas,
La concatenación
de signos,
La delicada
invención de la cifra,
La pautada
prisión de la rima
Y salieras de
todas las esferas,
Los círculos, los
cenáculos, las quimeras
Y de una vez
conocieras
La cara que cubre
tu cara
La cara que
oculta tu cara
La cara que
llevarás el día que mueras?
Bird of Paradise
Probablemente, me
muera
sin poder decirlo
Probablemente,
muelles y arena,
y una sombra
furtiva enn el piso.
Probablemente,
aire y moléculas,
y estas
indomables fuerzas ante el hastío.
Probablemente me
muera
sin haberlo
dicho.
http://issuu.com/analiapinto/docs/poes__a_1995-2001
sábado, 24 de octubre de 2015
Graciela Perosio
Dijeron que iban a jugar
con los otros chicos del hotel.
Pero no era verdad porque esa siesta
el parque estaba desierto.
Por un rato juntaron
“venenitos” de los paraísos
con los que después
se organizaban luchas de bandos.
En un momento, la mayor,
que tendría unos ocho años,
sugirió: “¿no te gustaría ir
a la cantera abandonada?”
Y fueron,
se les dio por revolver trozos de piedras,
probablemente, mármoles.
Había unos blancos
con reflejos azules
que parecían de hielo.
Después, se fueron alejando
hacia el ruido del torrente.
Llegaron al puentecito
por donde alguna vez
se deslizara el cangilón.
“¿Cruzamos?”
“Pero ponete en cuatro patas
y, antes de avanzar,
empujá la madera hacia abajo
por si está podrida.”
La mayor iba adelante,
avanzaron hasta la mitad,
cuando a la menor, que venía detrás,
al probar la madera,
se le quebró y la miró caer al precipicio,
ella, temblando, se aferró
al resto de los troncos que vibraban.
Veía al torrente
arremolinarse
unos quince o veinte metros hacia abajo.
El agua atronaba y la hermana mayor
seguía avanzando.
“¡Volvé! ¡cuidado! ¡Se cayó!”
Gritaba la más chica.
“No, no te des vuelta,
estirá de a poco la pierna para atrás,
yo te digo hasta dónde.”
El cielo intensamente azul
desafiaba en lo alto
a estas dos criaturas que
nadie sabía dónde estaban.
Lo consiguieron, sí,
medio arañadas lograron regresar.
Ningún adulto supo
en la larga siesta provinciana.
La menor, que tendría cinco,
jamás pudo borrar el chirriar
del durmiente cuando lo presionó,
la visión del espiral en su caída
y el agua blanca, blanca de espuma
allá en lo hondo.
Nunca olvidó qué frágil era
el hilo de la aventura
ni qué cotidiana
la acechanza del peligro.
de Balandro, ediciones Paradiso 2014
domingo, 16 de agosto de 2015
Aldo Pellegrini
…lo poético no reside sólo en la palabra; es una manera de
actuar, una manera de estar en el mundo y convivir con los seres y las cosas.
El lenguaje poético en sus distintas formas (forma plástica, forma verbal,
forma musical) no hace más que objetar de un modo comunicable, mediante los
signos propios de cada lenguaje particular, esa fuerza expansiva de lo vital.
Como consecuencia, el mundo poético está en todos, en la medida en que cada
hombre es un ser integral. La clara consigna de Lautréamont, "La poesía
debe ser hecha por todos", no tiene otro sentido. Aquel que ignora la
poesía es un mutilado, tal como lo es aquel que ignora el amor.
sábado, 20 de junio de 2015
Alejandra Pizarnik - a Raúl Gustavo Aguirre
Esta manía de saberme angel,
sin edad,
sin muerte en que vivirme,
sin piedad por mi nombre
ni por mis huesos que lloran vagando.
¿Y quién no tiene un amor?
¿Y quién no goza entre amapolas?
¿Y quién no posee un fuego, una muerte,
un miedo, algo horrible,
aunque fuere con plumas,
aunque fuere con sonrisas?
Siniestro delirio amar a una sombra.
La sombra no muere.
Y mi amor
sólo abraza a lo que fluye
como lava del infierno:
una logia callada,
fantasmas en dulce erección, sacerdotes de espuma,
y sobre todo ángeles,
ángeles bellos como cuchillos
que se elevan en la noche
y devastan la esperanza.
de una hoja impresa que encontré entre papeles. Decía Exilio
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