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domingo, 8 de noviembre de 2015

Poesía a la vista -




"Si mi teoría de la relatividad es exacta, los alemanes dirán que soy alemán y los frances que soy ciudadano del mundo. Pero si no, los franceses dirán que soy alemán, y los alemanes que soy judío" Albert Einstein




De las travesuras de Don Albert Einstein

Fue debajo del alboroto de sus cabellos,
de la indómita fronda donde la materia
en adelante llamado "masa" y la ráfaga
en adelante llamada "velocidad de la luz",
que se sentaron a la misma mesa en la energía
y del mismo plato comieron.
Luego, nada esperó la tierra
para darse vuelta como guante
y nada esperó el tiempo
para quebrar cada certeza
y nada la razón para desordenarse.
"La duda le arrebató el trono a Dios"
(Se lamentan los monjes)
Y sentencian los monjes:
"El alzado, el instigador, será condenado".
En la pantalla grande se lee:
"todo es relativo, absolutamente todo,
salvo para el ojo del observador"
que afirma:
"todo es relativo, absolutamente todo..."

Marcos Silber


Berna, 1905

La lucha a muerte o a vida entre el
Caos o Disolución y la Forma que lo
contenga (esto es: la retícula de Espacio-
Tiempo que torne habitable tal
contienda) a punto estuvo, en el remoto
1905, de provocar el luminoso espanto en la
Oficina de Patentes en Berna, y todo por
el cúmulo de signos proliferantes y de abstrusos
desvaríos, con ejemplos de focos de
luz proyectados hacia adelante y hacia
atrás, a bordo de interminables trenes en
marcha a todo vapor, luces que a los ojos
de un asombrado espectador en tierra firme
parecerían trastrocar su velocidad relativa y
es que aquel alucinado tren estaba en 
veloz marcha y por añadidura la Relatividad
afectará a la luz mismísima y así es cómo dos
mellizas se separan y una viaja a girar en el gran
cosmos, y la que queda en Tierra habrá de ser
algo más vieja que la hermana cósmica cuando
a abrazarla ésta regrese, a todas luces sumamente
emocionada (y pensando: Mi hermana tiene
hilos de plata en sus cabellos"). Y desde
entonces somos todos, hermanos y hermanas,
peregrinos o judíos errantes en las retículas del Tiempo.
Y todo ello por culpa del genial aburrimiento
de un joven Alberto Einstein, y sus Annalen
der Phisik, en 1905 y en una ya derruída, 
quizás polvorienta, oficina de Patentes de Berna

Jorge Ariel Madrazo

Ediciones El Mono Armado 2015


domingo, 16 de marzo de 2014

Jorge Ariel Madrazo


 Y retorciéndonos de risa, escapamos anoche
(¿recuerdan, locos compañeros?) del hospital
de ancianos
(ah, volver a aquellas correrías, néctares
del verano)
Burlando a los guardias de corps, no bien
/clareó
raptamos cada uno a nuestra bella
/ colegiala
de falda cuadrillé tableada, la
ocultamos en los costurones
del poema.
Bien lo sabemos: éstos son
los tangueros espasmos del adiós, mas
no dejaré de abrazarte, mi Niña, no podrán
arrancarme
de vos,
de este
estremecimiento, esta obstinación
de anciano amador, esta humedad
que eterniza
costillas de tu almar
que me sumerge en tus senos, en tu
mirada me sumerge,
por los siglos de los siglos y
(Olvidé decirlo: la radiante aventura no fue
coronada con total felicidad
ya que
estas, mis memorias, borroneo
hundido en mi cubículo
del hospital de ancianos
castigado por viejo revoltoso
en un cepo castrador
y me han confiscado la foto tuya
ojos únicos los tuyos
que gritan y gritan volvé a
adorarme mi viejo
querido volvé a raptarme por favor
como ayer)


posteado hoy  por Jariel en Facebook

domingo, 15 de julio de 2012

Gardel se fue a la Guerra - Jorge Ariel Madrazo

Primera postal previa a la masacre:

Con la mirada clavada a la vasija de ágata, muerto de sueño y vistiendo ropajes multicolores en el mejor look Polichinela, el Perfecto Isaías, laboratorista alquímico de primera graduado en París, se agita entre retortas ensortijadas, probetas y filtros; lo rodean modestas paredes de chapa. Sólo Perón y Gardel conocen el móvil último de sus afanes brotados de un insomnio de Malaquías: descubrir la píldora conducente al estadio máximo de no-materia.

Isaías ni me ve cuando me acerco; a un ruido mío gira, se alarma -No debés estar aquí, Los Hermanos mayores no autorizan la presencia de persona alguna en este recinto -suplicó. Le respondí-: Fui designado cronista de esta aventura, ¿cómo podría dar fe de tamaños desvelos sin participar de ellos en cuerpo y alma? -tal, mi argumento; no osó objetarlo. Mi prestigio era grande por entonces. Volvió a agitar los hombros de modo convulso; creí que se hallaba a un paso de sufrir uno de sus ataques epilépticos; no: estaba machacando la Materia Primera, también conocida como Caos o Agente Mágico Universal, sustancia pétrea de ardua recolección usualmente oculta entre desechos pútridos; puedo corroborar que su olor remitía, sin apelación, a un hediondo proceso microorgánico...



Primer premio Eduardo Mallea (2003-2005)

Ediciones Desde la Gente - Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos