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miércoles, 5 de junio de 2019
miércoles, 29 de mayo de 2019
domingo, 10 de marzo de 2019
LEANDRO ALVA
Lectura de Leandro Alva durante la emisión del programa un caos lúcido por la ragna rock número 16, el 25 de octubre de 2018
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Alva Leandro,
un caos lúcido en radio
BEATRIZ ARIAS
Lectura de Beatriz Arias durante la emisión del programa un caos lúcido por la ragna rock número 16, el 25 de octubre de 2018
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Arias Beatriz,
un caos lúcido en radio
lunes, 1 de octubre de 2018
YANINA AUDISIO
textos de Yanina Audisio emitidos durante la emisión del programa un caos lúcido por la raga rock el 06/09/18
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Audisio Yanina,
un caos lúcido en radio
lunes, 17 de septiembre de 2018
ANDREA FARCHETTO
poemas de Andrea Farchetto, leìdos durante el programa un caos lúcido por la ragna rock, emitido en agosto de 2018
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Farchetto Andrea,
un caos lúcido en radio
domingo, 16 de septiembre de 2018
RAÚL ORLANDO ARTOLA
poemas de Raúl Orlando Artola, leídos en el programa un caos lúcido en la ragna rock, el 16 de agosto de 2018
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Artola Raúl Orlando,
un caos lúcido en radio
jueves, 13 de septiembre de 2018
DANIEL ARIAS
Daniel Arias. lectura de sus poemas durante la emisiòn nùmero 4 del programa un caos lùcido por ragna rock el 02 de agosto de 2018
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Arias Daniel,
un caos lúcido en radio
BEATRIZ ARIAS
Beatriz Arias. lectura de sus poemas durante la emisiòn nùmero 4 del programa un caos lùcido por ragna rock el 02 de agosto de 2018
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Arias Beatriz,
un caos lúcido en radio
viernes, 7 de septiembre de 2018
viernes, 15 de enero de 2016
Paul Auster
Simplemente haberme detenido.
Como si pudiera empezar ahí
donde mi voz se
detuvo, yo mismo
el sonido de una palabra
que no puedo pronunciar
Tanto silencio hacer que nazca
en esta carne pensativa,redoble
de tambor de las palabras
adentro, tantas palabras
perdidas en el ancho mundo
Adentro de mí , y así haber entendido
que a pesar de mí
estoy aqui
Como si fuera el mundo.
domingo, 27 de septiembre de 2015
Roberto Aguirre Molina
Uno que se ha visto
privado de un
brazo de la Diosa
Uno que tiembla
por la carne del
alma de la Diosa
Uno que al final de la noche
dice
en el cometa de la luna
recuperar la botellita de licor
la ventana de hade que mira el mundo
he perdido
lo mejor que nunca tuve
la hora minuto afiebrada de la luna
la cantidad luminosa
Uno que dice
palabra tras otra.
LA SEÑORA VIRGEN (1985)
no vuelve
y regresa
lo que no vuelve
la flor del sol
un pasaje del instante
atravesando el arco iris
otro pájaro
aletea
en la piel
POEMAS AGUA DE RÍO (1987)
qué eras antes de todo/nada
antes de ser luz en sombra
de ser preconsciencia
antes de latir
de ser fulgor de algo o de alguien
una metal idea de referencia uno?
forma oscura informe
latido desordenado
uniones en oposición?
qué rasgos eras en germen
qué vaguedad de contornos te dio la forma.
CAROZO (1986-1987, 1996 )
la mañana
I (el sol juzga de frente)
los duraznos, el limonero
los damascos, el ciruelo:
todas las flores
aplauden la nueva mañana
adentro del jardín
una mariposa reparte estrellas
en el viento;
el equilibrio del sol.
a un costado
saltarines, gozosos, audaces
tus ojos renuevan el germen.
II (buen día, hermanos!!!)
la mesa del mantel floreado
un collarcito de verdes
una silla dada vuelta
y el delantal
enfrentando la mesa
el jardín
marcando la hora justa
en colisión
Subo el pie, lo desposo
y entro con la mano:
Vibras
El gorrión canta en esa unión
ENERO SAN CRISTÓBAL (1989)
Pisada, Roberto Aguirre Molina, Ediciones Universidad
Nacional del Litoral, Santa Fe, Argentina, 2006.
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Aguirre molina Roberto,
poesía
Liliana G. Aleman
La habitación
Puesta ya, la sombra en el balcón, amanece
una mirada de este presente.
Ahí sólo cosas jugando
que al bajar por la mera delicia del olfato
desvisten inalterable sabor a spray caliente
de mañanas ocurridas con desgano.
O el aroma de esos abedules
que han nacido de a poco entre riachos
y caderas deformes
frente a un dibujo carnal
habitante en la cresta
heterogénea de los
techos.
Vastas formas
en las piedras de un piso desierto,
vuelven del humo que
orea
el hedor de los objetos sin nadie:
son muertes crecidas
de un regreso
altivas como si al
saludar fueran a pararse.
Y merodeando
sentidos, la sombra
de una cama atrae
carros y voces
del arrorró cantado
en la memoria.
Cuelgan hoy
En el vaivén
recurrente de la mirada.
Cansancio
Hebras de plata cuelgan del amanecer.
Mensaje a medias que vuelve
y cicatriza lo fantasmal de un cuerpo.
Besa la boca. La cara
hace del hábito algo más.
Toca y deja en las manos
esa huerta que clausura
como una cima sin bordes
sin contornos
sin pestañas.
Alerta
Un animal negro
camina por mi habitación.
El brillo de la noche
lo resuelve:
al volcar su imagen
desdoblándola.
¿Es real?
En el puño de la noche
es palpable
si frente a mí
se disipa.
Espío la sombra
que deja un cuerpo ligero
brillante.
Son restos.
Es agua de pantano.
de La Habitación - Liliana G. Aleman – ediciones último reino
1992
miércoles, 16 de septiembre de 2015
Damián Andreñuk
A la orilla de un río
Se disparó en la sien a la orilla de un río.
Se volteó bruscamente y cayó sobre el pasto. Antes había
susurrado
lo que consideró su último grito, su redención, su clamor
definitivo.
Pero nadie lo escuchó (y no es lo que quería), nadie acudió
para salvarlo.
Al principio
fue desesperante; se hundió con ranas y lombrices
que atacaron su piel. Descubrió sus dedos pegajosos mientras
el hedor
agotaba su cerebro. El pantano se hizo oscuro y la hierba húmeda
se desvaneció en un suave, hipnótico e infernal silbido.
Luego sintió
en su cuerpo la caricia de la lluvia
“es como
permanecer abrazado a ella”, pensó.
Y se rodeó de
tinieblas.
En el desastre y el
desierto
He visto a Angélica tallando lo divino
en las tablas
ignoradas de otra Ley,
inyectándole a mi rostro
el lado amable de la vida,
esculpiendo su femineidad
en el más dulce de los sueños.
He visto a Angélica tras su mirada
(sus ojos de luz verde tras azules incendios),
he estado a solas con su alma en el desastre y el desierto
en un brilloso testimonio de lo
imperecedero.
Intemperie cotidiana
Yamila enseña en un silencio
el difícil evangelio de la Salvación.
La vieja y trágica sabiduría
del no importa.
Puedo evocar su esencia
para vencer la muerte sigilosa
y su intemperie
cotidiana.
Para aliviar un llanto contenido.
Para ignorar a los envilecidos
por delirios de
espuma.
Porque ella desempolva dulcemente
la flor de la inocencia
y revela su
secreta familiaridad
con las criaturas inasibles del rocío.
Música y ofrenda
Un día a la vez y todos y todas en hileras
los grises ejércitos urbanos cumplen con el miedo
cuando la humanidad vale un bostezo y una lágrima.
Cada día es un ahora que se estira
en la medición equivocada que es el tiempo
y yo una música una ofrenda para nadie
cuando la más compleja trama entre lo permanente
y lo fugaz y lo inefable.
Para entreabrir las
sombras
Princesa en tu reino
a la deriva
en el océano del
momento,
huye de aquellos que
te ven
y no se sienten
vulnerables;
de los maldecidos
por el cuervo de la negación,
de los anclados en
la frágil envoltura
de las apariencias.
Huye de aquellos que
te roen el porvenir
en los huesos del
presente.
Tus manos sirven
para entreabrir las sombras.
Te pido que
recuerdes
que una caricia
basta
para multiplicar un
huracán
de
mariposas.
El aire dulce
de diciembre.
sábado, 20 de junio de 2015
Héctor Miguel Ángeli
juicio oral
Vamos a ver:
estás aquí, sentado en un café
y escuchas las hermosas palabras
que te dicta tu inseparable compañera,
Esa Poesía que nunca sabes
si es una puta o una santa
aqunque no importa mucho
porque siempre es una mujer de noble corazón.
Analicemos:
las hermosas palabras no pueden ser reemplazadas.
Esto implicaría una infamia
cuando caen sobre las fotografías del mundo.
Por ejemplo:
la cabeza cortada de un adolescente
rodando en el asfalto.
Sin embargo, esas palabras no sirven
para detener el esbirro
que mañana cortará otra cabeza.
Ahora bien:
la palabra es siempre una desesperada
en el crepùsulo del desierto.
Pese a sus fulgores,
no puede resolver sin la idílica sombra.
Una prueba:
¡pobrecitos los poetas!
Quieren ser útiles, salvar las armas,
luchar por todos contra el muro del vacío,
pero la belleza siempre los traiciona.
¡Oh, sí, pobrecitos!
Última instancia:
la Poesía renace en una guarida de alucinados.
Conclusión:
se te va la vida
en lo que no dices y en lo que no haces.
Te queda, muy pequeña, la muerte.
Obsequio firmado por el autor, después de su lectura en "extranjera a la intemperie"
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Ángeli Héctor Miguel,
poesía
domingo, 24 de mayo de 2015
Daniel Arias
Se cae el día
inexorable
sobre el hombre que trabaja
en sus figuras de cera
en su carne viva
en su maravilla
en su mano de mayo caído
en los árboles desprendidos del viento
como yo, solo en el camino
siempre en el camino.
En otras noches se habla de guerra
en otras casas hay crueldades
en otras cárceles hay pueblos
pueblos esclavos y santos
como la historia, los abuelos y los niños,
allí donde la lluvia es negra
una noche sin estrellas.
Y yo aquí con mi arcilla
elaborada sobre un volcán
esperanzada y oscura
conquisto un vuelo de pájaro
un hilo incierto que llega
hasta el no lugar…
el
disco de oro cae como un secreto.
Posteado en Facebook el 24/05/15
domingo, 7 de diciembre de 2014
Valeria Assenza Parisi
voy a meterme
en sus bocas
a sacar todos los no
arrancarlos poco
a poquito;
De a una y en fila
borraré mis muertes
para coserlas
en rezo que rece
los odios todos
con que amé.
15/07/2010
"Es una antigua historia de amor"
Jacobo Rauskin
Danzan
su gran danza
arremeten
exploran
explotan
apuñalan
al viento
que separa
Danzan
su gran danza
lengua socrática
jónicas piernas
brazo discóbolo
en alto
en congreso
celebran
danzan
safo y maría
juan y platón
Alzheimer
Quizá
sin darse cuenta
cocinó a fuego lento
toda nostalgia
bajó dobladillos
de crecidos
repasó zurcidos
de ausentes
planchó los recuerdos
volvió a tararearr
esa canción.
Quizá
sin darse cuenta
tendió la noche
y se tapó con silencio.
de Ediciones Estación Quilmes 2014
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Assenza Parisi Valeria,
poesía
domingo, 30 de marzo de 2014
Claudia Ainchil
País
Porque vivo en un
país que llega
se disipa
es relato
melancólico
hoguera
escandalosa habitándonos
y partiendo
raudamente al subsuelo de la nada
a ese látigo a
ese Olimpo desarmado...
Porque respiro en
un país
donde existen
espesuras
queriendo ser
bosque
inagotable pan
balanza para
todos.
Porque cierta
expresión de duda
a veces me
acompaña
adhiere letargos
y sombras
arrabal tanguero
descomponiendo
adioses a medida.
Porque los
enigmas se acumulan
en un hombro
en el otro
con la impunidad
de la repetición,
sin embargo,
siempre existe el sin embargo
hay lealtades
utopías
alguien que
espera
hay ventanas
alguien a quien
esperar.
De Remolinos a
bordo 2003
Rumeando
La poeta escribe
mini letras o universos quizás
los subraya bañando musgos
y tambores
esparciendo cada aliento
la memoria silba
el obrero se levanta temprano
cruza ciudades
la poeta obrero en una construcción vidriada
el destino apremia
observa partículas acumuladas
que no fueron contempladas
por los sin tiempo
carteles rotos adheridos
cierta decoración de itinerarios embrujados
cuando el mecanismo del edificio se habita
por humanos
en un rectángulo abierto unos dedos
aprisionan el calor…
la ciudad flotante alejada del sudor jornalero.
domingo, 10 de febrero de 2013
Amalia Mercedes Abaria
para nada
Los perros vagabundos llevan una máscara
para que nadie los asuste.
Vuelven de la noche con algo de quebranto.
Y van hacia la noche
con sus pasos de piedra, como fugándose.
En una estación cualquiera, se derrumban
Y miserables, partirán hacia un sueño pegado a la basura.
breves
VII
El cerro calla,
detrás de tu mirada
estamos juntos.
VIII
En el camino
extraño y silencioso
te veo llegar
como un recuerdo vano,
y soy otro extraño.
IX
Sol de rocío
sobre tu piel abierta,
cielo temprano,
pequeñísimas gotas
como refugios.
de Caminos, Botella al Mar - 2009
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Abaria Amalia Mercedes,
poesía
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