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sábado, 10 de agosto de 2019
domingo, 28 de julio de 2019
miércoles, 5 de junio de 2019
miércoles, 29 de mayo de 2019
domingo, 27 de enero de 2019
INÈS MANZANO
lectura de poemas de Inés Manzano, durante la emisiòn del programa número 14, emitido el 11 de octubre de 2018 por Ragna Rock
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Manzano Inés,
un caos lúcido en radio
jueves, 4 de octubre de 2018
MARIEL MONENTE
oemas de Mariel Monente, leídos durante la emisión del programa radial un caos lúcido por la ragna rock: https://laragnarock.blogspot.com.ar/, el 13 de septiembre de 2018
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Monente Mariel,
un caos lúcido en radio
domingo, 29 de abril de 2018
Lidia Morales
debajo de ese charco de agua usada
de la caja aplastada de Cepita
la botella de plástico vencida quebrada en dos
los papeles de diario revolcando sus noticias de mugre
por la mugre circundante
el asfalto y los zapatos
debajo de todo eso
está la tierra
enfermedad de la especie es haber olvidado
aquel abrazo fácil que nos regocijaba en ella
miren al voraz que arrasa con los árboles
y siembra más para volver a cortarlos
ay
y que de a poco va dejando ronchas de cemento y
desolación
en la cara serena de la Pacha
densas úlceras donde le arde el sol
y ella quietita flotando con sus ojos de agua y su
velo de novia
--0--
pero aquí estamos como en campamento de refugiados
lejos de la tierra entera
y hay que traerla de a pedazos en bolsas pesadísimas
abrirlas es desatar el aliento primordial
un olor húmedo y hondo que estremece
como un susurro en el oído
un secreto confuso
luego
ella que no tiene forma
de a cucharadas breves va entrando en las macetas
y es todas las formas
tierra prismática
cilíndrica y de cono truncado
semiesferas audaces donde van a abrir las estampillas
cuando llegue el calor
jugando hace gallitos tortugas y budines en los moldes
de la nena
más práctica y lejos
se levanta en pared
de rancho marca sendas endurece en ladrillo
ondula en
estatuilla se ahueca en vasija y así
hasta el infinito
en el aire detenido de la mesa
otra rosa expande su ser misterioso y honesto
desnudando sin pudor todas las gamas
un color pálido en los pétalos abiertos lame lento
el aire que la rodea
y hacia adentro
se condensa más y más en una luz velada
como de iglesia o burdel
antes de hacerse profundo rojo en los pliegues
terciopelo amontonado
ahí empieza a sentirse el misterio
al menos el roce de un misterio que no termina de
revelar sus claves
es el susurro del color que
hace bordes de labio entreabierto
y dice boca lengua besos temblor
de espacios, premio edición 2010 "José Rafael López Rosas" de la Asociación Santafesina de Escritores
miércoles, 3 de febrero de 2016
domingo, 8 de noviembre de 2015
Poesía a la vista -

"Si mi teoría de la relatividad es exacta, los alemanes dirán que soy alemán y los frances que soy ciudadano del mundo. Pero si no, los franceses dirán que soy alemán, y los alemanes que soy judío" Albert Einstein
De las travesuras de Don Albert Einstein
Fue debajo del alboroto de sus cabellos,
de la indómita fronda donde la materia
en adelante llamado "masa" y la ráfaga
en adelante llamada "velocidad de la luz",
que se sentaron a la misma mesa en la energía
y del mismo plato comieron.
Luego, nada esperó la tierra
para darse vuelta como guante
y nada esperó el tiempo
para quebrar cada certeza
y nada la razón para desordenarse.
"La duda le arrebató el trono a Dios"
(Se lamentan los monjes)
Y sentencian los monjes:
"El alzado, el instigador, será condenado".
En la pantalla grande se lee:
"todo es relativo, absolutamente todo,
salvo para el ojo del observador"
que afirma:
"todo es relativo, absolutamente todo..."
Marcos Silber
Berna, 1905
La lucha a muerte o a vida entre el
Caos o Disolución y la Forma que lo
contenga (esto es: la retícula de Espacio-
Tiempo que torne habitable tal
contienda) a punto estuvo, en el remoto
1905, de provocar el luminoso espanto en la
Oficina de Patentes en Berna, y todo por
el cúmulo de signos proliferantes y de abstrusos
desvaríos, con ejemplos de focos de
luz proyectados hacia adelante y hacia
atrás, a bordo de interminables trenes en
marcha a todo vapor, luces que a los ojos
de un asombrado espectador en tierra firme
parecerían trastrocar su velocidad relativa y
es que aquel alucinado tren estaba en
veloz marcha y por añadidura la Relatividad
afectará a la luz mismísima y así es cómo dos
mellizas se separan y una viaja a girar en el gran
cosmos, y la que queda en Tierra habrá de ser
algo más vieja que la hermana cósmica cuando
a abrazarla ésta regrese, a todas luces sumamente
emocionada (y pensando: Mi hermana tiene
hilos de plata en sus cabellos"). Y desde
entonces somos todos, hermanos y hermanas,
peregrinos o judíos errantes en las retículas del Tiempo.
Y todo ello por culpa del genial aburrimiento
de un joven Alberto Einstein, y sus Annalen
der Phisik, en 1905 y en una ya derruída,
quizás polvorienta, oficina de Patentes de Berna
Jorge Ariel Madrazo
Ediciones El Mono Armado 2015
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sábado, 31 de octubre de 2015
Roberto Daniel Malatesta
Un hombre escribe la palabra hijo
Podría haber escrito niño o chico
y así la perspectiva lo haría más diverso,
pero teme que el vuelo le quite la tibieza
de una mano pequeña apretada a la suya.
Llega entonces la imagen de la rama podada
en la luna precisa y la explosión en ciernes.
Palabra que se quita para el bien del poema:
la mano que se suelta, así es la vida.
No deja de ser cierto que escribe esa palabra
en el lugar donde antes supo escribir amor.
Nadie mejor que él sabe, se exige buena letra.
Este hombre que imagina mientras el hijo duerme
en la pieza contigua, se gasta en la palabra,
es la piedra que el río nunca elude.
Visitas
Las aguas del salado visitaron mi barrio,
fue una lengua enorme, sedimentosa, oscura,
no se parecía al río manso de mi infancia,
más bien era el mismo demonio
que estiraba su lengua sobre nosotros.
Todos los vecinos subieron a los techos,
y yo juro, y mi perro jura,
vimos a Dante y a Virgilio
pasar en bote por mi calle
rumbo al purgatorio.
Estrellas
Mi perro y yo miramos las estrellas
y somos casi hermanos.
Yo soy el que más sabe
de los dos, las estrellas
no notarán la diferencia.
Desde esta posición
quien pretende saber
es como aquel que salta
y por ello se cree cerca del cielo.
Mi perro y yo miramos las estrellas,
ninguno de los dos
llegará más allá de sus narices.
No obstante, qué bueno bajo el rocío,
contemplar las estrellas es tan bello
y simple, que mi perro y yo, hermanados,
sabiendo casi nada
lo comprendemos todo.
En la pequeña huerta
En la pequeña huerta han nacido zinnias
a las que el sol de abril le ha sumado mariposas.
El aire carga con la indulgencia de un viento tibio.
Si una hoja se mueve puedes oírla.
Si una hoja cae crees que algo profundo
ha sucedido en alguna región del mundo.
En la pequeña huerta hasta un fierro clavado en el suelo
sostiene cintas de colores
y su herrumbre alimenta la tierra.
Nada puede vivir sin todo
y te sientes en deuda con cada cosa.
de "El silencio iluminado"
No puedo continuar con mi lectura,
las voces de mis hijos pueden más,
imposible seguir, ¿salir al patio
a visitar las flores o quedarme,
cerrado ya mi libro, inmerso en ellos?
Lo cierto, lo real: mis hijos crecen,
acotan, y a la vez, salvan mi vida,
quitándome lecturas que me dan ojos
y verdes donde sólo presentía
aridez. La verdad tiene sus voces,
campana, nube densa inexplicablemente
colmada en luz. No creeré
improbable que aquello no leído,
escrito esté en la sangre de mis hijos.
de La estrella roja y otros poemas
Fuente: Nota por Cecilia Romana en el diario El Litoral
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sábado, 24 de octubre de 2015
María Julia Magistrati
La abuela no vio
la guerra por la televisión,
no vio su nombre diciendo nada
en una lista por la paz.
Siente, debajo de la tierra,
trenes que van,
cosas trizarse,
derribamientos.
Y no hay imágenes;
sólo su oído,
electrificado por la muerte,
escucha a los que están entrando;
hasta que la tierra
termine de comer.
Maria Julia Magistratti
lunes, 17 de agosto de 2015
Leo Mercado
Sagaz, silencioso, uno atraviesa la reunión, en puntas de pié. No es posible nombrar la ferocidad de la poesía, su peligrosidad exacta, su sutil advertencia. Sólo se trata de atravesar la reunión, sin más, presumiendo los gruñidos, las respiraciones hambrientas, el olor a sangre caliente; de empuñar la muerte como a una sutil provocación, y la sombra espesa, obtusa, que proyecta la soledad en los espejos cómplices de agua. Y llegar a la puerta de la providencial jaula, sediento, sin querer salir, con la sospecha imperfecta de habernos convertido en otro de los animales del poeta.
(Leo Mercado. En el rubor de la selva Salteña, el día 03 de setiembre del año 2013)
extraído de la contratapa de Otros animales de Jorge Curinao
viernes, 29 de mayo de 2015
Inés Manzano
a Carlos Fuentealba
y a la mujer que lo amaba
Arrodillada
sobre el agujero cruel
que se me traga
las voces de las hijas
las preguntas
que a sus trenzas atábamos
cuando todo era niebla
Aferrada
a la rama más débil
a su voz que me deja
al tapiz de esa música
que cunde bajo tierra
y fulgura
y me vence
Reposo
en la brizna sagrada de sus sueños
en mi brazo celeste que rodea
su cabeza estallada
en lo que pierdo
Yo guardaba
las cosas que decía
la hilera de sus pasos
su caricia de avena
entre los utensilios
por las dudas
Respiraba
del ritmo de su pecho
Alguna vez
tirados en el pasto tuvimos todo el tiempo
Ahora solo tengo
la argamasa que cede a sus latidos
tres temblores gemelos
y una camisa hueca
que humedezco de lágrimas
en un confín del mundo
enmudecido
Déjenme recostada en su costado
besarle los fragmentos
No hay ternura como ésta
que resista
los embates brutales de tal pena
Desangelada muerte
que se lleva a mi Carlos
Quiero oír el silencio
Más allá
del rumor de su sangre que me hiere
no queda más que viento
del libro “Si es puñal que me mate” Editorial Papeles de
Boulevard (Rosario-Argentina 2011)
domingo, 11 de enero de 2009
"Me pensaron sombra, espejo..." Olga Appiani (poema) Liliana Muente (fotografía)
Vagabundeaba yo por un gran campo de posibilidades como lo es la revista del amigo Buira: http://www.morenoarte.com.ar/, cuando de pronto al entrar en el enlace: http://www.lilianamuente.com.ar/ hallé toda esta magia y (perdón) la robé. La comparto:
Me pensaron sombra, espejo,copia de copias aprobadas...
Pero tengo este capricho de sol
entre las manos,
esta sed que tantos no conocen,
este terco titilar tan escondido...
Y resisto como el árbol,
la piedra, la simiente tenaz bajo la tierra,
con mi loco cascabel en la garganta
y el ala en gestación
sobre los huesos...
Soy la voz callada tanto tiempo,
la vela que alumbró
en el silencio
y estalla al fin sus soles sumergidos...
No soy sombra de sueños permitidos
ni reflejo aquietado en los espejos,
tengo manos de arcilla que trabaja
tengo boca de fuegos demorados,
sé el milagro de diosas olvidadas,
canto un canto de lunas y sirenas,
soy la antigua hechicera
de los bosques, la casandra
De temibles profecías,
pagana circe del deseo y los temores...
Me pensaron sombra y reflejo...
Apresaron mi misterio con cerrojos...
Mas mi sol hoy enciende los umbrales
y mis pies, raíz del suelo liberada,
van (a tientas) trazando su sendero...
http://www.lilianamuente.com.ar/decires1.htm
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domingo, 16 de marzo de 2008
Homero Manzi
hombre
¿Eres cientos de vidas, o una vida?
¿Una sola infinita y dolorida?
¿Eres dueño del mundo en que transitas
o el mundo es una gruta donde habitas?
¿Andas entre flores y el paisaje
sin poner el perfume y el celaje?
¿Creaste una deidad omnipotente
para que manejara tu presente
y tu pasado y lo que nunca ha sido,
lo muerto, lo vital, lo presentido?
Cruzas frente al espejo de tu espejo
y no eres el reflejo de un reflejo.
Manejas tardes y también mañanas
y ríos y amapolas y ventanas
y lágrimas y sombras y canciones
y juncos y fatigas y emociones
y guerra y paz y prados y ciudades
y juventud y ancianidad y edades
y libros y banderas y armonías
y das luna a la noche y sol al día.
Mides los mundos que tú hiciste mundos
con teoremas exactos y profundos.
Trabajando en tu nada y en tu todo
pintas blanca la nieve y negro el lodo.
Prescribes lo moral y abres caminos
y ponderas valores y destinos.
Juzgas para esta vida y otra vida.
Ésta fugaz y la de allá dormida,
sobre un tiempo sin tiempo —fuego o nube—
y dices que el mal rueda y el bien sube.
Corres como un gigante desolado
con fuerzas que tú mismo has convocado
y de pronto, cortando tu carrera,
te blasfemas, te lloras, te veneras,
te conviertes en cientos de millones
que maldicen o rezan oraciones
y te cambias el rostro en cada suerte
y vuelves a la vida y a la muerte
con una vanidad empecinada
hecha de polvo, de ceniza y nada
y aguardas rosa de la mano amiga
y de la mano sin amor ortiga.
Pero sabes que todo está en tu sueño:
ortiga y rosa, soledad y leño.
Eres trágico así y eres culpable.
Si eterno, te defines deleznable.
Si santo, buscas torpes tentaciones.
Si valiente, te ensucias con pasiones.
Eres trágico así y eres absurdo
cuando te vistes con el gesto burdo
y abismas en fracaso abominable
el bien, de cuya norma eres culpable
y cuando hieres con tus propias manos
tu propio corazón en tus hermanos
y descargas la furia de tus brazos
sobre el propio dolor de tus pedazos
y destruyes los sueños de ti mismo,
lanzando lo que es tuyo hacia el abismo.
¿Cómo puedes herir a la criatura
que es una imitación de tu figura?
¿Cómo puedes gozar del cataclismo
si está hecho todo en carne de ti mismo?
¿Si el cielo, la perdiz y la cabaña
salieron desde el fondo de tu entraña?
¿Si la bestia que pace y los pastores
tienen tu amor y tienen tus dolores?
Hombre que todo lo soñaste un día,
no puedes solazarte en la agonía.
Y no puedes mentir que son mil vidas
ajenas a tus manos atrevidas.
Eres uno, el primero, el que hizo todo.
Blanca la nieve blanca y negro el lodo.
El que duerme en las hondas sepulturas
y despierta después en las criaturas.
El creador de sí mismo, el propio dueño.
El responsable de su enorme sueño.
Deja tu vanidad empecinada
hecha de polvo, de ceniza y nada,
y vuelve a ser el ángel legendario
que hizo la cruz y que labró el rosario.
No puedes ver morir con sorda calma
las cosas que pariste con el alma.
Nada menos que tú, que eres poeta
y fuiste tu factor y tu profeta.
Nada menos que tú, que de tan noble
trajiste hasta tu casa el pez y el roble.
Y que hiciste infinita la medida
para encoger tu imagen y tu vida.
Y que al solo fervor de tu mirada
dibujaste los cosmos en la nada.
Y que al solo temor de hacerte malo
nombraste un juez y le entregaste el palo.
¡Cómo puedes fraguar maldad y muerte
si hiciste a Dios para no ser tan fuerte…!
definiciones para esperar mi muerte
Puedo cerrar los ojos
lejos de las pequeñas sonrisas que conozco.
Escuchando estos ruidos recién llegados.
Viendo esas caras nuevas.
Como si de pronto
los mil lentes de la locura
me transladaran a un planeta ignorado.
Estoy lleno de voces y de colores
que juraron acompañarme hasta la muerte
como amantes resignadas
al breve paso de mi eternidad.
Sé que hay recuerdos que querrán abandonarme
sólo cuando mi cuerpo hinche un hormiguero sobre la tierra.
Sé que hay lágrimas largamente preparadas para mi ausencia.
Sé que mi nombre resonará en oídos queridos
con la perfección de una imagen.
Y también sé que a veces dejará de ser un nombre
y será un par de palabras sin sentido.
Estoy lleno de voces y de colores.
Unas veces recogidos en el sonambulismo
de la marcha.
Otras, inventados tras mi propia soledad.
Con ellos se integrará un cortejo final de despedida.
Se cambiarán en lágrimas y palabras piadosas.
Pero hoy, en medio de lo que todavía no he podido amar;
evoco a los marinos encerrados en las paredes altas dela tormenta;
a los soldados caídos sobre hierbas lejanas;
a los peregrinos que duermen bajo la sombra de
árbolesinnominados;
a los niños que yacen contemplando el yeso de los hospitales
y a los deseperados, que entregan el último gesto
frente al paisaje final e instantáneo de la demencia".
Sándor Márai
...Las personas se matan con el amor como a través de una emanación invisible y letal. Exigen cada vez más amor, quieren para ellos toda la ternura del mundo. Desean sentimientos completos, totales, pretenden extraer de su entorno toda la fuerza vital con la avidez de ciertas plantas gigantescas que absorben sin piedad toda la humedad, la fuerza, el aroma y la luz de su alrededor. El amor es un egoísmo sin control. No sé si hay muchos seres que sean capaces de soportar la tiranía del amor sin sufrir heridas mortales. Mira por las ventanas de las casas, mira los ojos de la gente, escucha sus lamentos: en todas partes encontrarás la misma tensión desesperada. No pueden soportar la exigencia de amor que hay en el aire. Por un tiempo lo aguantan, llegan a acuerdos; pero luego se cansan. Y entonces llegan los ardores de estómago, la úlcera, la diabetes, los problemas cardíacos, la muerte...
de "la mujer justa"
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