He visto los hombres trepar a la sombra
tensando los arneses aún dormidos
y marchar unidos en el esfuerzo bestial
hasta montar el sol sobre la tierra.
Entonces salían de todas partes los niños y las madres
y luego los mercados llenaban las veredas
de silbos y manzanas.
¡La alegría de las gestas domésticas
coronadas por la dignidad del almuerzo!
He visto largas caravanas de obreros en el alba
marchar hacia el metal de la sirena.
Ágiles bicicletas con la vianda, l
a radio colgando del manubrio.
Hasta que el estrépito de ráfaga
de cañón maldito de horrorosa muerte
abrió un boquete en cada casa y entró la niebla negra.
Todo se retorció como un pez en la arena,
hasta ser tragado por el miedo.
Desapareció la fábrica.
También el hombre.
Y los hijos, y los mercados con silbo, y las radios
que no fueron sino un espejo del infierno roto a veces.
La universidad de Luján fue clausurada.
Encadenaron la luz en los sangrientos sótanos,
persiguieron los brotes del canto asesinado.
El abrazo fue un código secreto
la patria un dolor ahogado bajo la tortura.
Y el sol deseo apenas musitado
entre los nombres de los
que ya no estaban.
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martes, 23 de marzo de 2010
martes, 9 de febrero de 2010
"poemas" Gabriel Impaglione
Voy de un lado al otro de mi círculo
llevando la soledad repleta de colmillos.
No alcanza silencio para eludir dentellada,
ni desandarse en puntas de pié para alejarse
de semejante dentadura.
Duele a cada instante la carnívora!
Y cuando no duele
en su intermitencia de aguijones
se echa en el umbral a espantar los pájaros.
Gruñe sus zarpazos a la luna.
A veces pienso que un buen día
se hartará de mis huesos.
Mientras tanto espero haciendo
como que no me importa.
***
Esa mujer tiene miles de tentáculos,
está llena de imanes azules,
de abrazos constrictores.
El aire, a su alrededor,
gira como un tornado.
Esa mujer es adhesiva.
Su sangre es un cemento de contacto
y su cabello lanza
increibles nudos marineros.
Echa dardos atados a una soga.
Esa mujer es centrífuga.
Tan llena de luz encandila
tejiendo su red vertiginosa.
Tiene dulces rejas de atraparme.
Esa mujer succiona
como remolino, me naufraga.
Termino en su centro girando
hasta la hondura mansa
de sus ojos magnéticos.
***
Urgencia
Partir la cáscara
del tiempo a golpes
tibios de tu nombre
abrirle un hueco
nombrarte
nombrarte
hasta partirlo!
Y echarse por la luz
goteando
hasta tus labios.
***
Saliva despertando colmillos,
tensando el hambre.
El instinto se agazapa
y salta.
Mezcla de humedades.
Saliva y tréboles,
sangre goteando y mordedura.
Tu cuello exacto
se eriza
vibra
late rojo
y tenso
y se relaja.
Mi boca rodea
tu nunca vencida
boca y me vence.
Un solo estertor
victorioso
acaba con mi furia
y me entrego.
llevando la soledad repleta de colmillos.
No alcanza silencio para eludir dentellada,
ni desandarse en puntas de pié para alejarse
de semejante dentadura.
Duele a cada instante la carnívora!
Y cuando no duele
en su intermitencia de aguijones
se echa en el umbral a espantar los pájaros.
Gruñe sus zarpazos a la luna.
A veces pienso que un buen día
se hartará de mis huesos.
Mientras tanto espero haciendo
como que no me importa.
***
Esa mujer tiene miles de tentáculos,
está llena de imanes azules,
de abrazos constrictores.
El aire, a su alrededor,
gira como un tornado.
Esa mujer es adhesiva.
Su sangre es un cemento de contacto
y su cabello lanza
increibles nudos marineros.
Echa dardos atados a una soga.
Esa mujer es centrífuga.
Tan llena de luz encandila
tejiendo su red vertiginosa.
Tiene dulces rejas de atraparme.
Esa mujer succiona
como remolino, me naufraga.
Termino en su centro girando
hasta la hondura mansa
de sus ojos magnéticos.
***
Urgencia
Partir la cáscara
del tiempo a golpes
tibios de tu nombre
abrirle un hueco
nombrarte
nombrarte
hasta partirlo!
Y echarse por la luz
goteando
hasta tus labios.
***
Saliva despertando colmillos,
tensando el hambre.
El instinto se agazapa
y salta.
Mezcla de humedades.
Saliva y tréboles,
sangre goteando y mordedura.
Tu cuello exacto
se eriza
vibra
late rojo
y tenso
y se relaja.
Mi boca rodea
tu nunca vencida
boca y me vence.
Un solo estertor
victorioso
acaba con mi furia
y me entrego.
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