La búsqueda
Jose, querida amiga, te quiero tanto y te lo digo tan poco...
Te busqué entre las grietas
azules de los témpanos.
Y en los campos de sol.
Entre las nubes grises
necesitaba cielo.
Y en la inmensa intemperie
de mis largos caminos,
soñaba la tibieza
del calor de un umbral.
Tratando de encontrarte
observé, repetidas,
las sombras de mi sombra
en todos los espejos.
¿Fuegos fatuos ? Algunos.
Y enormes laberintos.
Pero también estaban
las miradas celestes
y nuevas golondrinas
volviendo en cada agosto.
Y creyendo encontrarte,
acabé descubriendo
la ignorada y oculta
certeza de mis manos.
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sábado, 19 de diciembre de 2009
miércoles, 16 de septiembre de 2009
La sombra de mis árboles - Josefina Aguilar
Segura de mi andar despreocupado,
creí que bastaba vivir para hacer míos
el alivio de los árboles y los claroscuros del parral.
Que la algarabía de los pájaros, siempre,
perseguiría la inocencia de mi paso.
Que el insistente sol en los postigos
nunca dejaba de mitigar la oscuridad.
Que el aroma del pan tostado por otras manos,
infaltable, despertaría mis mañanas
como preludio de comienzo.
Que todo estaba quieto; aun en los afectos.
Hoy amaso mi pan y construyo, día a día,
la sombra de mis árboles.
Alimento a los pájaros que quiero ver volar
bajo los claroscuros de este parral nuevo
y descubro que,
hasta la quietud del agua que me refleja,
inexorable, cotidiana, cada vez diferente,
también depende de mí.
creí que bastaba vivir para hacer míos
el alivio de los árboles y los claroscuros del parral.
Que la algarabía de los pájaros, siempre,
perseguiría la inocencia de mi paso.
Que el insistente sol en los postigos
nunca dejaba de mitigar la oscuridad.
Que el aroma del pan tostado por otras manos,
infaltable, despertaría mis mañanas
como preludio de comienzo.
Que todo estaba quieto; aun en los afectos.
Hoy amaso mi pan y construyo, día a día,
la sombra de mis árboles.
Alimento a los pájaros que quiero ver volar
bajo los claroscuros de este parral nuevo
y descubro que,
hasta la quietud del agua que me refleja,
inexorable, cotidiana, cada vez diferente,
también depende de mí.
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