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sábado, 13 de julio de 2019
miércoles, 29 de mayo de 2019
viernes, 8 de febrero de 2019
IRMA VEROLÍN
lectura de Irma Verolín, durante la emisión del programa un caos lúcido por la ragna rock número 16, el 25 de octubre de 2018
Etiquetas:
un caos lúcido en radio,
V,
Verolín Irma
viernes, 7 de septiembre de 2018
sábado, 17 de octubre de 2015
Victorio Veronese
Este amor es una cacería de bestias,
un alto homenaje a las rosas del verano,
una invocación a pescadores y talabarteros,
a las asambleas populares y a los dueños de las divisas,
a los esposos sensibles, a Erato y Euterpe.
Gracias a tu sexo todo es verdad:
la ocupación de territorios extranjeros,
Vilcapugio, Ayohuma, Tequendama,
la marcha de Anibal sobre las Galias,
el mediodía, las huellas de tus pies,
Artemisa arrojando lobeznos a las llamas,
la hora del té, esta ciudad donde vivimos
como en la Sicilia desvastada por Dionisio;
aquí Apolo vence a la Pitón y persigue a Dafne,
Paris huye con Helena y Amnón viola a Tamar.
Mientras tus hijos rinden culto a Caissa
Plutón rapta a Proserpina y Ceres desespera.
David posee
a Betsabé, a Jaguit, a Maaca.
Tu boca fue hecha para todos los excesos,
por eso cuando hacemos el amor
Isidoro Ducasse se cruza con Lohengrin,
Dante y Virgilio atraviesan el Aqueronte
y Maldoror maldice a Lautréamont;
cuando tus ojos y tu pelo me persiguen
es la hora en que Bruto mata a César
Etiquetas:
poesía,
V,
Veronese Victorio
martes, 9 de junio de 2015
Teresa Vaccaro
Ella que piensa
I
Quién es ella que piensa,
que se detiene en el aire
y manotea recuerdos.
Quién es ella que vuelve del infierno con ojos inmóviles
a refugiarse en el silencio.
Mezcla de blandura y brío,
de látigo y caricia
en la espesura
de su desierto poblado.
Quién es ella,
y quien soy yo entre las hojas de los libros.
II
La irreverente llegó de visita
envuelta en furia y desatino.
Ella, la que irrita,
la que sulfura y quema.
Desaloja a la quietud,
rechaza el silencio.
Agita sus alas
mientras el aire se quiebra
por tanto desparpajo.
Tal vez la memoria
sea el único lugar
donde se hospede,
donde se mantenga viva.
de "donde la vida va", El Mono Armado, 2012
domingo, 12 de abril de 2015
Irma Verolín
Dice que no quiere morir
y lo dice en medio de cualquier conversación
mientras acaricia el borde sedoso de la frazada al pasar
así
soltando un apretado pensamiento
que no termina de ser pensamiento
en el interior de su desmoronada cabeza
frase mordida que al ser soltada
despedaza el aire de esta habitación
donde todos respiramos mirándola a ella
que acaricia el borde de la frazada y habla.
de “de madrugada” Irma Verolín – Ediciones Del Dock, 2014
miércoles, 4 de febrero de 2015
Gustavo Villamor
La Vasija
En algún lugar de la casa
hay una vasija ignorada.
El polvo hostil la cubre
con nubes del olvido,
y permanece latente
en un silencio atemporal.
Aromas de la tierra
profunda, lejana,
en la soledad de la
vasija.
Sobreviven en la arcilla esencial
el misterio del origen,
y la sensación creadora
de un espíritu ancestral.
Y en la gracia de las figuras
la emoción de los colores.
En la quietud del espacio
afloran los tornasoles del atardecer.
El sol se escurre por las rendijas,
se hermana con la brisa,
para llenar la vasija que siempre está
abierta
ofreciendo su vacío.
Piedra Verde
Piedra verde del camino,
el agua y las ventiscas
crearon sus laberintos,
sobre su corazón verde.
La hierba tierna crece
en los pliegues de la piedra,
y un luminoso insecto negro
camina por el cuerpo del silencio
verde, arco iris terrenal.
Piedra verde, madre mineral,
guía de los senderos que solo
existen
si le los transita desde la savia
del corazón.
jueves, 13 de marzo de 2008
César Vallejo
17 de abril de 2008
Esta tarde mi nieta Sol Belén, aprovechando un hueco ocioso
en mi día, espontáneamente me alcanzó un libro de mis estantes (es pretencioso
llamarlos Biblioteca; la mía, si existe, vive diseminada en las casas de amigos
y en estantes y cajas) y me dijo en una jugada maestra apurando el momento del
juego en el que -sin saberlo- ya estaba involucrada: "Señora ¿qué se va a
servir? Abrí el libro ("Trilce" de Vallejo) y en la primer hoja decía
con mi letra: "Sarita: Me lo regalaste vos el 29-12-93 ¡Gracias!".
Sarita es una amiga que fue a fundirse con el polvo de las estrellas hace ya
muchos años. No olvidé a Sarita, ni a Vallejo, ni que es el preferido de mi
hija Paula, ni que hoy -17-04- es el día de tu partida, papá. Pero todo fue un
solo evento en ese instante en que Vallejo me decía:
...Aguardemos así, obedientes y sin más
remedio, la vuelta, el desagravio
de los mayores siempre delanteros
dejándonos en casa a los pequeños,
como si tambien nosotros
no pudiésemos partir...
las cuatro paredes
Oh las cuatro paredes de la celda.
Ah las cuatro paredes albicantes
que sin remedio dan al mismo número.
Criadero de nervios, mala brecha,
por sus cuatro rincones cómo arranca
las diarias aherrojadas extremidades.
Amorosa llavera de innumerables llaves,
si estuvieras aquí,
si vieras hasta qué hora son cuatro estas paredes.
Contra ellas seríamos contigo,
los dos, más dos que nunca.
Y ni lloraras, di, libertadora!
Ah las paredes de la celda.
De ellas me duele entretanto
más las dos largas que tienen esta noche
algo de madres que ya muertas
llevan por bromurados declives,
a un niño de la mano cada una
Y sólo yo me voy quedando,
con la diestra, que hace por ambas manos, en alto,
en busca de terciario brazo que ha de pupilar,
entre mi dónde y mi cuándo,
esta mayoría inválida de hombre.
los heraldos negros
los heraldos negros
Hay golpes en la vida, tan fuertes... Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... Yo no sé!
Son pocos; pero son... Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.
Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.
Y el hombre... Pobre... pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.
Hay golpes en la vida, tan fuertes... Yo no sé
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