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miércoles, 12 de septiembre de 2018
GABRIELA YOCCO
poemas de Gabriela Yocco, leìdos durante la emisiòn nª 4 del programa un caos lùcido por Ragna rôck, el 02 de agosto de 2018
Etiquetas:
un caos lúcido en radio,
Yocco Gabriela
sábado, 1 de julio de 2017
gabriela yocco
foto: Facundo Gastón Fioria
llevo excesiva conciencia de mi rostro
como si fuera una marquesina obscena una fruta que se pudre
un cuadro en violeta y amarillos
una absurda conciencia de mí
de cada centímetro
de la pelusa en el dorso de la manos del vello del pubis
de la el{astica transparencia de la piel
conciencia íntima de mi pelo d su crecimiento letal
del sudor
d las uñas y su lenta musculatura
conciencia de la curva de la córnea
del arco ciliar de latido
de las vísceras
de la garra simia de mis pies
llevo extrema conciencia de mi peso
de la tarea de la gravedad sobre los párpados
de cada pliegue que el tiempo pone en mí
ando con este cuerpo con este barco ajado
sobre el oceáno impecable de los días
como si cargara un muerto
que tanto se me parece
-o-
a Ray, mi hermano
recuerdo tu pierna blanca hermano
en una noche de lobos
ese segmento de luna sobre la niñez leve
y el olor de las semillas navegaba la taza
y tu risa era rumor de mares
en el patio caliente de la siesta
recuerdo la cuna y la manta y el mundo hecho astilla
cuando caía la mano dura sobre el corazón de la infancia
recuerdo tu pierna hermano
tan blanca en una noche de hambre
tan yeso sobre la infancia
detenidos ambos en el corazón filoso temprano
de la ausencia
de la memoria del mar – ediciones Al filo de la palabra -
2017
viernes, 26 de febrero de 2016
Gabriela Yocco
Feliz cumpleaños mamá.
Carta primera
Madre, aquí estoy. Libre de sombras y también de luz. Parada
como ciega en la penumbra. Estatua de sal. Hoy recordé tu nombre mientras
vigilaba los brotes de las plantas, su terco verdor. Es otoño, madre, pero las
flores persisten y el color de la tarde es una sangre que cae.
Hay en torno un silencio manso, las cosas se callan y por
detrás de ese silencio la misma niña con su llanto espera que amanezca. Sabe
que toda noche lleva el fin, en algún rincón del horizonte. El sueño es una
manta áspera llena de fotos y en un extremo tiene la mueca del olvido. Yo
acaricio el borde de la ausencia para darle calor.
Madre, así parada puedo tocar la palma de dios y todavía ver
en tus ojos el extremo de la vida. Pero es otro este camino bajo mis pies y aún
no puedo descifrar sus coordenadas. Sos la sombra en el espejo y esta geografía
en mí que te repite como la palabra de un loco.
A veces, la memoria me da tregua; espero entonces el
llamado, tu voz tajeando la distancia. ¿Por qué el tiempo es mudo, madre?
Corro hacia el dintel de la lluvia. Un párpado de luz cierra
las ventanas. Entonces las horas semejan una larguísima espina que encuentra
centro en el corazón.
Esta es mi palabra, madre, huérfana de tu nombre.
dios
que es una chapita usada de gaseosa
o que viaja en la enorme bolsa de pan del hombre frente a mí
hoy se ríe de mi suerte me dice
vos vos que no querías envejecer vos vos que enterraste
cuanto vivo se pueda
y ves temblar a los vivos que perduran
vos
hoy
dios / ese cascarrabias desdentado
me mira / se levanta la sotana rasgada y sucia
y se burla de mi suerte
teje otras telarañas / para atraparme
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