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domingo, 28 de julio de 2019
miércoles, 1 de agosto de 2012
Marina Kohon
las medias tintas no existen
No hay medias tintas
si te dejás, estas cosas se llevan
tu carne en jirones
tus pedazos de días y de noches
saltás
o el tajo se abre
hasta tragarte
caés atrás lo que no es
los ojos de arena
los besos nacidos del caos
y de las cenizas
el futuro de un espejo negro
y saltás
y adelante hay sólo un cuerpo
flotando entre hielos
y sabés
que habrá ardor por despertar
de otro tipo de muerte
que ese es el precio.
No hay medias tintas
si te dejás, estas cosas se llevan
tu carne en jirones
tus pedazos de días y de noches
saltás
o el tajo se abre
hasta tragarte
caés atrás lo que no es
los ojos de arena
los besos nacidos del caos
y de las cenizas
el futuro de un espejo negro
y saltás
y adelante hay sólo un cuerpo
flotando entre hielos
y sabés
que habrá ardor por despertar
de otro tipo de muerte
que ese es el precio.
martes, 24 de julio de 2012
Santiago Kovadloff
...El lector cabal reivindicará el tesoro subjetivo que
guardan sus anaqueles. Al referirse a la importancia de sus libros siempre
estará remitiendo a sí mismo. Es que su propia trayectoria resulta
indiscernible sin esas páginas predilectas, su propio nombre indisociable del
nombre de aquel que las escribió. El tiempo de lectura, por lo demás, es tempo
de revelación. Steiner no dudó en caracterizar el efecto de la lectura como
éxtasis, hora de comunión incomparable entre nuestro espíritu y el del autor
leído. De hecho, el encuentro con la palabra de un autor que nos convoca,
equivale a una experiencia de iluminación; es un vértigo similar al de un goce
extenuante, un riesgo siempre lindante con el de la despersonalización tanto
como un ingreso a las formas más altas y más sólidas de la identidad... ...Sí,
quien de veras ha leído se ha transfigurado... ...El libro leído no perdura
unicamente en la memoria; perdura sobre todo en nuestra conducta... ...Es que
leemos para trascendernos, para ser otra cosa que aquello que ya somos, para
ser dos, para descubrirnos hermanados, comprendidos, legitimados...
de ensayos de intimidad, Emecé, 2002
de ensayos de intimidad, Emecé, 2002
martes, 21 de abril de 2009
Khalid Kaki
el jardín
En otro tiempo lejano
había en el jardín de mi casa
una morera frondosa,
un ciprés,
y un granado pequeño prometedor...
Era otro tiempo
en que descendían ángeles
al patio de la casa
olían el pan de mi madre..
escuchaban una canción hechizada
de un pájaro oculto!
"El macho de la morera no da
frutos"...
-dijo mi padre-
y le dio un corte
con su hacha
que colgaba en una pared...
Una noche de tormenta,
el delgado ciprés
cayó fulminado
por un relámpago,
herido de recuerdos...
El granado
quedó solo
marchito de tristeza
mi padre lo dio como elemento...
a la flacucha cabra del vecino
Era otro tiempo...
vigilado por la luz de la luna...
los ángeles
d e s c e n d í a n
al patio de mi casa!
En un tiempo cercano
en un lugar de este mundo..
construiré
una casa con jardín..
plantaré
una morera
un ciprés
y un granado...
Para los ángeles
y el pájaro oculto..
refrescaré el patio
con agua...
y en un lugar,
al pie del muro
enterraré...
el hacha de mi padre!
http://www.khalidkaki.com
domingo, 13 de abril de 2008
Jiddu Krishnamurti
Hay una razón para este nombre: "Agnés y el nomeolvides". Es mi identificación con el personaje, con la visión del mundo y de la época que Milan Kundera nos trae a través de él. Pero como es éste un verdadero caos - y como tal, implica eyección, descontrol, desapego, duda, miedo, asombro, inquietud, ruptura y más- este texto de Krishnamurti llega para desanudarme. Si lo leen, que les diga lo que sea, que haga impacto en nosotros un desprendimiento lúcido, que nos deje desamparados como el amor, ("como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio" Cortazar) que haga la diferencia...
KRISHNAMURTI:
Veamos qué entendemos por "intelectualmente". Al afirmar que comprendemos algo intelectualmente ¿qué queremos decir con eso? ¿Existe algo que pueda llamarse comprensión intelectual? ¿O es que la mente sólo comprende las palabras, porque ese es nuestro único medio de comunicarnos unos con otros? ¿Comprendemos algo verbalmente? Eso es lo primero en que tenemos que ser bien claros: si la llamada "comprensión intelectual" no es un impedimento a la comprensión.
La comprensión, por cierto, es integral, no dividida ni parcial. O comprendo algo, o no lo comprendo. El decirse a uno mismo: "yo comprendo algo intelectualmente", es sin duda una barrera para la comprensión. Es un proceso parcial, y, por lo tanto, no es en modo alguno comprensión.
Pues bien, la pregunta es ésta: yo, que estoy resentido, que estoy lleno de odio, ¿cómo he de librarme de ese problema, o cómo he de hacerle frente? ¿Cómo hacemos frente a un problema? ¿Qué es un problema? Sin duda, un problema es algo que perturba. Por favor, ¿me permitís que os insinúe algo? Prestad simplemente atención a lo que estoy diciendo. No tratéis de resolver vuestro problema de odio y resentimiento, observadlo no más. Aunque es difícil penetrar el problema de modo que al final os veáis libres de él, veamos si podemos hacerlo ahora. Será un experimento bastante interesante si lo intentamos juntos.
Yo estoy resentido, lleno de odio; detesto a la gente, y eso me causa dolor. Y me doy cuenta de ello. ¿Oué he de hacer? Este es un factor que perturba mucho mi vida. ¿Qué tendré que hacer? ¿Cómo estaré realmente libre de ello?
No se trata tan sólo de desprenderme de ello por el momento, sino de librarme fundamentalmente de ello. ¿Cómo habré de proceder?
Ahora bien, esto para mi es un problema porque me perturba. Si no fuera una cosa perturbadora, no sería problema para mí, ¿verdad? Porque causa dolor, perturbación, ansiedad, porque creo que es feo, quiero librarme de él.
Por consiguiente, es a la perturbación que yo me opongo, ¿no es así? Le doy diferentes nombres en distintos momentos, en diferentes estados de ánimo; un día lo llamo esto, y otro día otra cosa. Pero el deseo, en el fondo, es no verme perturbado. ¿No es eso? Como el placer no perturba, lo acepto. No deseo librarme del placer porque en él no hay perturbación, al menos por el momento. Pero el odio, el resentimiento, son factores muy perturbadores en mi vida, y yo deseo librarme de ellos.
De suerte que mi Interés es no ser perturbado, y estoy buscando una manera de no ser nunca perturbado. ¿Y por qué no he de serlo? Yo tengo que ser perturbado para des-cubrir algo, ¿no es cierto? Yo tengo que pasar por tremendos trastornos, disturbios, ansiedades, para poder descubrir, ¿no es así? Porque si no me veo perturbado, me quedaré dormido. Y tal vez sea eso lo que la mayoría de nosotros desea en realidad: que se nos apacigüe, que se nos haga dormir, alejarnos de toda perturbación, hallar aislamiento, reclusión, seguridad. Si a mí no me importa ser perturbado (realmente, no superficialmente) si no me importa ser perturbado porque deseo descubrir, entonces mi actitud hacia el odio, hacia el resentimiento, sufre un cambio, ¿verdad? Si no me preocupa el estar perturbado, entonces el nombre no tiene importancia ¿no es así? La palabra "odio" no es importante; ¿lo es acaso? O el "resentimiento" contra la gente carece de importancia, ¿no es así? Porque entonces experimento directamente el estado que llamo resentimiento sin verbalizar esa experiencia. No sé si me explico bien.
En otros términos: la ira es una condición muy perturbadora, como lo son el odio y el resentimiento; y muy pocos de nosotros experimentamos la ira directamente sin verbalizarla. Si no la verbalizamos, si no la llamamos "ira", la experiencia es por cierto distinta, ¿verdad? Como la definimos, con ello reducimos la experiencia nueva a lo viejo o la fijamos en términos de lo viejo. Mientras que si no la nombramos, hay entonces una experiencia que se comprende directamente, y esta comprensión efectúa una transformación en el momento de esa vivencia. ¿Me explico con claridad? Por favor, esto no es sencillo.
Consideremos por ejemplo la mezquindad. La mayoría de nosotros no nos damos cuenta si somos mezquinos -mezquinos en cuestiones de dinero, mezquinos para perdonar a la gente; mezquinos simplemente, bien lo sabéis.
Estoy seguro que esto nos resulta familiar. Ahora bien, dándonos cuenta de ello ¿cómo vamos a libramos de esa condición? No se trata de llegar a ser generosos que no es lo importante. El estar libre de mezquindad implica generosidad; no necesitáis volveros generosos. De suerte que, evidentemente, hay que darse cuenta de ello. Puede que seáis muy generosos al hacer un gran donativo a vuestra sociedad a vuestros amigos, pero terriblemente mezquinos en cuanto a dar más propina; bien sabéis lo que yo entiendo por "mezquino". Uno no es consciente de ello. Cuando uno llega a darse cuenta de ello, ¿qué ocurre? Nos esforzamos por ser generosos, tratamos de vencer nuestra mezquindad, nos disciplinamos con el fin de ser generosos. Pero, después de todo, el ejercitar la voluntad para ser algo sigue siendo parte de la mezquindad, dentro de un círculo mayor. Así pues, si no hacemos ninguna de esas cosas y simplemente nos damos cuenta de lo que implica la mezquindad, sin aplicarle un término, veremos que ocurre una transformación radical. Consideremos la ira: si no le dais un nombre y simplemente la experimentáis, no a través de la "verbalización", ya que la "verbalización" es un proceso que menoscaba la experiencia; si no le dais un nombre, entonces ella se agudiza, se torna muy violenta y actúa como una sacudida; y sólo entonces es posible ser libre.
Tened a bien experimentar con esto. Primero, uno tiene que ser perturbado; y es obvio que a casi ninguno de nosotros le gusta ser perturbado. Creemos haber hallado una norma de vida -el Maestro, la creencia, lo que sea- y ahí nos establecemos. Es lo mismo que tener un buen puesto burocrático y en él vegetar por el resto de la vida.Con esa misma mentalidad abordamos diversas cualidades de las cuales queremos deshacernos. No vemos la importancia de ser perturbados, de estar interiormente inseguros, de no ser dependientes. Es sólo en la inseguridad, sin duda, que descubrís, que podéis ver, que comprendéis. Queremos tener, como el hombre de mucho dinero, una vida fácil. Pero él, por cierto, no será perturbado; él no quiere ser perturbado.
Así, pues, la perturbación es esencial para el entendimiento, y cualquier intento de hallar seguridad es un obstáculo a la comprensión; y cuando queremos librarnos de algo que nos perturba, ello es por cierto un obstáculo. Mas si podemos experimentar un sentimiento directamente, sin nombrarlo, creo que es mucho lo que en ello encontraremos. Entonces ya no hay pugna con el sentimiento, porque el experimentador y lo experimentado son una misma cosa; y eso es esencial. Mientras el experimentador verbalice el sentimiento, la experiencia, él se separará de ella y actuará sobre ella; y tal acción es artificial, ilusoria. Pero si no hay "verbalización", el experimentador y lo experimentado son una sola cosa. Esa integración es necesaria, y hay que enfrentarla radicalmente. Espero que esto sea claro.
elmistico.com.ar/krishnamurti.htm
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