...Pero el refrán era demasiado breve, de modo que yo no podía fundar una estación pues no contaba más que con un tren algo salido de los rieles que se contorsionaba y se distorsionaba. Entonces abandoné la música y sus traiciones porque la música estaba más arriba o más abajo, pero no en el centro, en el lugar de la fusión y el encuentro...
lunes, 6 de julio de 2009
miércoles, 1 de julio de 2009
"suave caída" Rafael Roldán Auzqui
No cesa ni alivia.
Lento desasosiego.
Todo lo cubre
-simulacro de la cópula-
el polvo:
paciencia cósmica
que desembaraza
a la sangre
de tanto despojo
y corona
a la muerte
de tanta vida.
(de "Emergencia Solar", 1998)
http://www.konvergencias.net
Lento desasosiego.
Todo lo cubre
-simulacro de la cópula-
el polvo:
paciencia cósmica
que desembaraza
a la sangre
de tanto despojo
y corona
a la muerte
de tanta vida.
(de "Emergencia Solar", 1998)
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Ando Hiroshige - Vincent van Gogh (influencia)
Ando Hiroshige - Kameido Ume (Japanese apricot) Garden (1857)
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Shaikus Japoneses
Mientras lo corto
veo que el árbol tiene
serenidad.
(Ritsurin Issekiro)
El ciruelo florece,
el ruiseñor canta;
pero yo estoy solo.
(Kobayashi Issa)
Temblando
en las flores silvestres
se va la primavera
(Kobayashi Issa)
Ocurre en los humanos
y también con los espantapájaros
no son derechos.
(Kobayashi Issa)
Al plantar el arroz cantan:
primer encuentro con la poesía.
(Kobayashi Issa)
Lluvia de primavera;
¡pobre de aquel que nada escribe!
(Yosa Buson)
Atardecer otoñal.
La soledad también es bienestar.
(Yosa Buson)
Las noches de los hombres de antes
Fueron iguales a las mías
Esta noche de lluvia fría.
(Yosa Buson)
Un hachazo en el bosque
En invierno
Y el olor me llega.
(Yosa Buson)
La más lejana luna.
Atravieso un barrio pobre.
(Yosa Buson)
Está pasmada de pobreza
esta mañana de otoño.
(Yosa Buson)
Este camino
ya nadie lo recorre
salvo el crepúsculo.
(matsuo basho)
Toda la noche
amotina las olas
el viento en cólera
y los pinos chorrean
húmeda luz de luna.
(matsuo basho)
Lirios,
pensad que se halla de viaje
el que os mira.
(io sogi)
El cielo es alto,
la tierra ancha.
Amarga entre ellas vuela mi pena.
(li po)
Qué distinto el otoño
Para mí que voy
Para ti que quedas.
(Masaoka Shiki)
La hierba reverdece
Sin ayuda de nadie
La flor florece
(Masaoka Shiki)
Para mí que voy
Para ti que quedas.
La hierba reverdece
Sin ayuda de nadie
La flor florece (Masaoka Shiki)
http://www.juntasdeandalucia.es/
http://www.frasesypensamientos.com.ar/
http://www.ensulaberinto.com.ar/
veo que el árbol tiene
serenidad.
(Ritsurin Issekiro)
El ciruelo florece,
el ruiseñor canta;
pero yo estoy solo.
(Kobayashi Issa)
Temblando
en las flores silvestres
se va la primavera
(Kobayashi Issa)
Ocurre en los humanos
y también con los espantapájaros
no son derechos.
(Kobayashi Issa)
Al plantar el arroz cantan:
primer encuentro con la poesía.
(Kobayashi Issa)
Lluvia de primavera;
¡pobre de aquel que nada escribe!
(Yosa Buson)
Atardecer otoñal.
La soledad también es bienestar.
(Yosa Buson)
Las noches de los hombres de antes
Fueron iguales a las mías
Esta noche de lluvia fría.
(Yosa Buson)
Un hachazo en el bosque
En invierno
Y el olor me llega.
(Yosa Buson)
La más lejana luna.
Atravieso un barrio pobre.
(Yosa Buson)
Está pasmada de pobreza
esta mañana de otoño.
(Yosa Buson)
Este camino
ya nadie lo recorre
salvo el crepúsculo.
(matsuo basho)
Toda la noche
amotina las olas
el viento en cólera
y los pinos chorrean
húmeda luz de luna.
(matsuo basho)
Lirios,
pensad que se halla de viaje
el que os mira.
(io sogi)
El cielo es alto,
la tierra ancha.
Amarga entre ellas vuela mi pena.
(li po)
Qué distinto el otoño
Para mí que voy
Para ti que quedas.
(Masaoka Shiki)
La hierba reverdece
Sin ayuda de nadie
La flor florece
(Masaoka Shiki)
Para mí que voy
Para ti que quedas.
La hierba reverdece
Sin ayuda de nadie
La flor florece (Masaoka Shiki)
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domingo, 28 de junio de 2009
"El otro" Claudio Simiz
Este que ves entrar con mi misma estatura
y apoyarse por un instante en la mesa
donde tantas veces te hizo reír.
Este que busca, como siempre,
sus papeles sin encontrarlos
y hará a la vez tres o cuatro cosas
mientras conversa con los ángeles.
Este, que llamarás por mis nombres
y mis apelativos, tal vez no sea yo.
Seguramente
no advertirás
el silencio hilvanando las palabras,
la nada agazapada detrás de los anteojos,
el caminar sin huesos
sin aire
sin preguntas,
la aliteración ronca,
la piel que ya no sueña.
http://www.solopoemas.com.ar
y apoyarse por un instante en la mesa
donde tantas veces te hizo reír.
Este que busca, como siempre,
sus papeles sin encontrarlos
y hará a la vez tres o cuatro cosas
mientras conversa con los ángeles.
Este, que llamarás por mis nombres
y mis apelativos, tal vez no sea yo.
Seguramente
no advertirás
el silencio hilvanando las palabras,
la nada agazapada detrás de los anteojos,
el caminar sin huesos
sin aire
sin preguntas,
la aliteración ronca,
la piel que ya no sueña.
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"Animal nocturno" Matías Vernengo
No es el ala su escritura, sino
esa membrana que forma entre sus dedos
el insomnio
ese ir y venir
bajo los techos
de un asunto privado,
ese casi dolor
ante una mínima
insinuación
de la luz.
de El ojo y la cerradura, Buenos Aires, Ediciones del Dock, 1999
http://laseleccionesafectivas.blogspot.com/
esa membrana que forma entre sus dedos
el insomnio
ese ir y venir
bajo los techos
de un asunto privado,
ese casi dolor
ante una mínima
insinuación
de la luz.
de El ojo y la cerradura, Buenos Aires, Ediciones del Dock, 1999
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lunes, 22 de junio de 2009
La función del lector/2 - Eduardo Galeano
Era el medio siglo de la muerte de César Vallejo, y hubo celebraciones. En España, Julio Vélez organizó conferencias, seminarios, ediciones y una exposición que ofrecía imágenes del poeta, su tierra, su tiempo y su gente.
Pero en esos días Julio Vélez conoció a José Manuel Castañón; y entonces todo homenaje le resultó enano.
José Manuel Castañón había sido capitán en la guerra española. Peleando por Franco había perdido una mano y había ganado algunas medallas.
Una noche, poco después de la guerra, el capitán descubrió, por casualidad, un libro prohibido. Se asomó, leyó un verso, leyó dos versos, y ya no pudo desprenderse. El capitán Castañón, héroe del ejército vencedor, pasó toda la noche en vela, atrapado, leyendo y releyendo a César Vallejo, poeta de los vencidos. Y al amanecer de esa noche, renunció al ejército y se negó a cobrar ni una peseta más del gobierno de Franco.
Después, lo metieron preso; y se fue al exilio.
de "El libro de los abrazos"
sábado, 20 de junio de 2009
de "Guitarra negra" Alfredo Zitarrosa
Cómo haré para tomarte en mis adentros, guitarra. Cómo haré para que sientas mi torpe amor, mis ganas de sonarte entera y mía. Cómo se toca tu carne de aire, tu oloroso tacto, tu corazón sin hambre, tu silencio en el puente, tu cuerda quinta, tu bordón macho y oscuro, tus parientes cantores, tus tres almas, conversadoras como niñas. Cómo se puede amarte sin dolor, sin apuro, sin testigos, sin manos que te ofendan. Cómo traspasarte mis hombres y mujeres bien queridos, guitarra; mis amores ajenos, mi certeza de amarte como pocos. Cómo entregarte todos esos nombres y esa sangre, sin inundar tu corazón de sombras, de temblores y muerte, de ceniza, de soledad y rabia, de silencio, de lágrimas idiotas.
lunes, 8 de junio de 2009
Ah, mis amigos, habláis de rimas...(Juan L. Ortiz)
Ah, mis amigos, habláis de rimas
y habláis finamente de los crecimientos libres...
en la seda fantástica os dan las hadas de los leños
con sus suplicios de tísicas
sobresaltadas de alas...
Pero habéis pensado
que el otro cuerpo de la poesía está también allá,
en el Junio de crecida,
desnudo casi bajo las agujas del cielo?
Qué haríais vosotros, decid, sin ese cuerpo
del que el vuestro, si frágil y si herido,
vive desde "la división",
despedido del "espíritu", él,
que sostiene oscuramente sus juegos
con el pan que él amasa y que debe recibir a veces
en un insulto de piedra?
Habéis pensado, mis amigos,
que es una red de sangre la que os salva del vacío,
en el tejido de todos los días, bajo los metales del aire,
de esas manos sin nada al fin como las ramas de Junio,
a no ser una escritura de vidrio?
Oh, yo sé que buscáis desde el principio
el secreto de la tierra,
y que os arrojáis al fuego, muchas veces,
para encontrar el secreto...
Y sé que a veces halláis la melodía más difícil
que duerme en aquellos que mueren de silencio,
corridos por el padre río, ahora,
hacia las tiendas del viento...
Pero cuidado, mis amigos,
con envolveros en la seda de la poesía
igual que en un capullo...
No olvidéis que la poesía,
si la pura sensitiva o la ineludible sensitiva,
es asimismo, o acaso sobre todo, la intemperie sin fin,
cruzada o crucificada, si queréis, por los llamados sin fin
y tendida humildemente, humildemente,
para el invento del amor...
y habláis finamente de los crecimientos libres...
en la seda fantástica os dan las hadas de los leños
con sus suplicios de tísicas
sobresaltadas de alas...
Pero habéis pensado
que el otro cuerpo de la poesía está también allá,
en el Junio de crecida,
desnudo casi bajo las agujas del cielo?
Qué haríais vosotros, decid, sin ese cuerpo
del que el vuestro, si frágil y si herido,
vive desde "la división",
despedido del "espíritu", él,
que sostiene oscuramente sus juegos
con el pan que él amasa y que debe recibir a veces
en un insulto de piedra?
Habéis pensado, mis amigos,
que es una red de sangre la que os salva del vacío,
en el tejido de todos los días, bajo los metales del aire,
de esas manos sin nada al fin como las ramas de Junio,
a no ser una escritura de vidrio?
Oh, yo sé que buscáis desde el principio
el secreto de la tierra,
y que os arrojáis al fuego, muchas veces,
para encontrar el secreto...
Y sé que a veces halláis la melodía más difícil
que duerme en aquellos que mueren de silencio,
corridos por el padre río, ahora,
hacia las tiendas del viento...
Pero cuidado, mis amigos,
con envolveros en la seda de la poesía
igual que en un capullo...
No olvidéis que la poesía,
si la pura sensitiva o la ineludible sensitiva,
es asimismo, o acaso sobre todo, la intemperie sin fin,
cruzada o crucificada, si queréis, por los llamados sin fin
y tendida humildemente, humildemente,
para el invento del amor...
sábado, 6 de junio de 2009
"Epitafio" Juan Gelman
Un pájaro vivía en mí.
Una flor viajaba en mi sangre.
Mi corazón era un violín.
Quise o no quise. Pero a veces
me quisieron. También a mí
me alegraban: la primavera,
las manos juntas, lo feliz.
¡Digo que el hombre debe serlo!
(Aquí yace un pájaro.Una flor.Un violín.)
de "Violín y otras cuestiones"
Una flor viajaba en mi sangre.
Mi corazón era un violín.
Quise o no quise. Pero a veces
me quisieron. También a mí
me alegraban: la primavera,
las manos juntas, lo feliz.
¡Digo que el hombre debe serlo!
(Aquí yace un pájaro.Una flor.Un violín.)
de "Violín y otras cuestiones"
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