miércoles, 17 de febrero de 2010

"poemas" Daniel Freidemberg

El mago

Por la memoria van caballos
La luz entra en la pieza
a hacer reales, por un rato, las cosas
Algo se mueve en un rincón
(duendes? ratones?
restos sueltos por ahí
de algo así como un corazón?
telas de araña rotas
por un aire imprevisto?)
reclama un lugar
donde caballos vienen a beber
Eso es -ahora- lo importante:
un ruido de cascos
sobre la memoria

Versión

No por miedo a caer
sino a volar
cerró ahora la ventana
que aún refleja la
cara soleada de las cosas
"Todo era real", suspira o
lo inventa,
en el aire su voz
se hace pequeña
cae
como una piedra en la penumbra
Espera, a ver si
toca fondo

Otra versión

Tras de los bordes, pude ver
desde otro punto
cada cosa y
debo decirlo: aquel lugar
tiene sus ecos, no es fácil dejarlo
Uno, si
vuelve, vuelve y las
trompetas cantan
(como en sordina) pero
no necesariamente sabe más:
mira ahora lo que pisa, prefiere
lo que resiste al tacto. "Mi
propia sombra -dice- sólo prueba que hay luz
y un cuerpo opaco la intercepta"

Como resacas de la mar...

Como resacas de la mar.
Ojos en todas todas las cosas.
Cosas dejadas por el mundo.
Como es dispersa la verdad.
Cosa insistente la verdad,
mira como agua ahí en las cosas
que la resaca nos dejó
cuando se fue a contar otra historia:
necesidades de la historia,
que no acostumbra a preguntar,
y ahí quedaron a su paso
cosas que miran no sé a quién.

sábado, 13 de febrero de 2010

Laberintos - Adriana Valmayor

Rasgás
cortás
hacés grietas
hundís tus dedos en el callejón de su silencio
cuando presentís que hay ecos lejanos de pesadas mansedumbres
y nanas fantasmales por estallar en tus oídos fatigados
de tanto escudriñar el tiento de su lengua seca.
reptás
gateás y
a tientas apurás las negras aguas de la noche desollada de luna...
desde que se fue triturando deseos y desbarrancando el sueño.
Creerás que es llorar, reir, aullar...
cada pantomima por ganar la primera y última imagen frente al espejo...
pero será inútil.
más vivo y lúcido que nunca fuera de ella y
lejos...

Cuando ya noches mías... Idea Vilariño

Cuándo ya noches mías
ignoradas e intactas,
sin roces.

Cuándo aromas sin mezclas
inviolados.

Cuándo yo estrella fría
y no flor en un ramo de colores.

Y cuando ya mi vida,
mi ardua vida,
en soledad
como una lenta gota
queriendo caer siempre
y siempre sostenida
cargándose, llenándose
de sí misma, temblando,
apurando su brillo
y su retorno al río.

Ya sin temblor ni luz
cayendo oscuramente.

martes, 9 de febrero de 2010

"Ensayo" Villo Argumanez

Gracias a Villo Argumanez

La muerte llega: Pájaro en una tormenta (tu libro, el mío, el de ellos, nada..) Todas las censuras y censores se pusieron de acuerdo en acallar a uno de los más inspirados escritores. Las censuras institucionales, las corporativas, el redil, la pústula de los resentidos apagaron máquinas, para olvidar que se pueden decir verdades como puños, como puños que fuesen de verdad y comenzar un libro, que lo tiene todo, así: "Como todos los regalos que el cielo envía, a éste lo empaquetaron tambien la mañana en que el padre Adán perdió el suyo".

ENSAYO

de negro sin miedo y sin saliva
tantos años ya
tragando el nombre de las chaquetas que murieron
absorvo la entidad de los perdidos
y asumo mi rol de moribundo,
moribundo para el recuerdo
que no te lloren los que te echaron tierra
la llama roja de la sangre hueca deja el resquicio justo para tomar tu aire y nombre
se morirán los otros
para que verdegueen tus ojos asustando días timoratos y poco transgresores
asco de relojes de las 24 horas, de las 12 y de los números
que te ignoren
el síntoma es claro, sus ojos nieve, el corazón escarcha
el intento vano de asirte...
hielo oscuro donde no caben narcisos muertos
magarzas y colores
el día, manido y sin tiempo
recuerda a diario a los injustos olvidados
sois ¡ maldita sea!
la savia de los mediocres y el consuelo de los descubridores
hoy 11 S. ya lo dije: horribles números, los del reloj y los días
adios Isaac Montero

*El chico asintió y dio media vuelta.



"poemas" Gabriel Impaglione

Voy de un lado al otro de mi círculo
llevando la soledad repleta de colmillos.
No alcanza silencio para eludir dentellada,
ni desandarse en puntas de pié para alejarse
de semejante dentadura.
Duele a cada instante la carnívora!
Y cuando no duele
en su intermitencia de aguijones
se echa en el umbral a espantar los pájaros.
Gruñe sus zarpazos a la luna.
A veces pienso que un buen día
se hartará de mis huesos.
Mientras tanto espero haciendo
como que no me importa.

***

Esa mujer tiene miles de tentáculos,
está llena de imanes azules,
de abrazos constrictores.
El aire, a su alrededor,
gira como un tornado.
Esa mujer es adhesiva.
Su sangre es un cemento de contacto
y su cabello lanza
increibles nudos marineros.
Echa dardos atados a una soga.
Esa mujer es centrífuga.
Tan llena de luz encandila
tejiendo su red vertiginosa.
Tiene dulces rejas de atraparme.
Esa mujer succiona
como remolino, me naufraga.
Termino en su centro girando
hasta la hondura mansa
de sus ojos magnéticos.

***

Urgencia
Partir la cáscara
del tiempo a golpes
tibios de tu nombre
abrirle un hueco
nombrarte
nombrarte
hasta partirlo!
Y echarse por la luz
goteando
hasta tus labios.

***

Saliva despertando colmillos,
tensando el hambre.
El instinto se agazapa
y salta.
Mezcla de humedades.
Saliva y tréboles,
sangre goteando y mordedura.
Tu cuello exacto
se eriza
vibra
late rojo
y tenso
y se relaja.
Mi boca rodea
tu nunca vencida
boca y me vence.
Un solo estertor
victorioso
acaba con mi furia
y me entrego.

sábado, 23 de enero de 2010

Sucede en los poemas - Tito Muñoz

Agradezco a Tito Muñoz la generosidad de haber compartido este poema inédito y su autorización a postearlo en este espacio previamente a ser publicado en su próximo poemario: "Sobras escogidas". Gracias, Tito, SIEMPRE, gracias

Para la madre de Rafa Iglesias

Sucede en los poemas solamente
que pálidas muchachas languidecen
y al filo de la luna se desangran
alféreces jugando con la muerte.

En la vida de usted, es diferente,
no hay luna llena en el supermercado,
y los pescados no llevan diéresis.
No torea en su plaza el Minotauro.

Pero es usted quien forja la poesía
con un vestido camisero estampado,
alimentando plantas y familia
en zapatillas, con un rigor diario.

Por usted viven los furiosos geranios,
la radio canta para usted, querida,
coplas de rejas y mujeres llorando,
con su café construye un nuevo día.

jueves, 14 de enero de 2010

"Érica de los pájaros" Abelardo Castillo

...–Erika, sabes, tengo la cabeza llena de fuego y fuego. Erika muchacha de las guirnaldas, amor, sabes, esto no es más que un sueño. ¡Ríete!, porque esto es solamente un sueño, despertaré, despertarás mañana, y los dos estaremos en la aldea, en la aldea donde hay casas de paja y amarillo tibio, muchacha mía, pequeña de andar entre las flores cantando, mañana, oye, despertarás y yo despertaré en la aldea.
–No grites –dice Erika.
Él grita, me duele la garganta de gritar, él grita y cami¬na por el cuarto con piso de madera, duelen los pies deshechos. Grita:
–Un sueño, Erika. Una pesadilla, nada más que sombras que dan miedo, pero mañana seremos niños, casi niños, y yo volveré a encontrarte junto al estanque, en el claro donde las hojas de los ceibos son verdes y hay flores rojas, muy rojas, y entre el follaje se ve el agua azul. Erika, sabes, hubo un tiempo en el que aún no tenías catorce años y yo te amaba, catorce años cuando nos que¬damos dormidos, entre las guirnaldas y los pájaros.
Ella lo mira con sus ojos selváticos, es bella, bella como una estampa viejísima y ajada pero bella, igual a sí misma, hermosa como sólo ella puede serlo y luego dice:
–Catorce años, sí, cuando nos quedamos dormidos, amor, y yo te amaba.
–Yo iba, Erika, lo recuerdas, iba por las noches al borde del agua, y te encontraba allí, y sabía canciones. Tú no las sabías, yo sí, y te enseñaba entonces todas las cosas, y por eso mañana des¬pertaremos en la aldea.
–Despertaremos, sí, despertaremos hace mucho...


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"Porque se escribe" de "Ser escritor" - Abelardo Castillo

La literatura, por lo poco que sé de ella, nace quizá de una fuerte tendencia a la incomunicación o a la mala comunicación. Un escritor de ficciones es alguien que en la vida cotidiana muy raramente puede comunicar lo que siente, sus miedos, sus admiraciones, sus pasiones, su amor. Es algo así como esa mirada de sorpresa ante lo real de la que hablaban los griegos: la que al filósofo le permite reflexionar y, al escritor, escribir. El único lugar donde un hombre que escribe se comunica es en sus libros, y son sus personajes quienes hablan por él. Los escritores, en general, son grandes tímidos. Tal vez porque saben que los sentimientos más profundos sólo pueden manifestarse con palabras triviales. De qué modo decir te quiero, o estoy desesperado, o tengo miedo, o la belleza me conmueve. No hay más palabras que esas, pero uno no puede andar pronunciándolas en voz alta. Recuerdo una serie de televisión inglesa sobre la vida de Shakespere, en la que hay una escena memorable. Se sabe que Shakespeare tuvo un gran amor, la famosa dama morena de los sonetos. En esa escena, ella le pide que por favor le diga palabras hermosas, como las que escribe en sus dramas, y no que meramente quiera arrastrarla a la cama. Shakespeare, que ha escrito los diálogos de Romeo, debe recurrir a uno de sus actores para que le explique cómo se habla con las mujeres reales. Al ver esa obra, yo pensé. Shakespeare debió de haber sido realmente así.

martes, 5 de enero de 2010

una alegoría del destino que hoy me remite Grillo

Comparto este bellísimo dibujo, del mismo modo en que Tito Muñoz lo ha hecho conmigo, respetando el cáracter lúdico desde donde nos conduce hasta otra de las formas de la poesía.

"Metralla" Tito Muñoz

Celebro recibir la llegada de un aparentemente nuevo, pero tal vez antiguo amigo: Tito Muñoz.
Y él es muchos, muchos dones, muchos silencios, muchos modos de la poesía. Me llega de la mano del inefable Villo Argumanez, gracias...

Me duele algunas noches
la metralla de entonces,
las cartas como ráfagas
de tu tiempo en la cárcel
y reconozco voces
como cristales rotos
que ocupan los rincones
donde el tiempo resbala.

Quiero que nos devuelvan
algo de aquel tiempo
,entrar a un probador luminiscente
en plena planta joven
y calzarme una chupa
que reviva el milagro
de mis catorce años
y en ti sugiera
la añorada indolencia
que anoche proclamabas.

Luego, con las rodillas
llenas de mataduras
y algún ganglio en el cuello,
marchar de vacaciones a dar tumbos
por un verano eterno
concurrido de rosales y amigos
y comer berberechos con aquella salsita
y echarnos en tumbona,
untado todo el cuerpo
con bálsamo de coco.

Y ya no volvería a resentirme
del antiguo dolor de la metralla.
Y tú tampoco.

de Metralla (1999)
http://www.jmserrat.com/serrat/bio/tito.html

Audio: [audio="http://www.ivoox.com/poemas-sueltos_md_96525_1.mp3"] Ir a descargar