sábado, 10 de diciembre de 2011

Las variaciones del mundo - fragmento - Diego Roel

Porque se fugaron las categorías
y ya nadie designa o señala o califica.

Nadie dice esto es una piedra, un animal,
un hombre, un alma que transita
de cuerpo en cuerpo, en luz, en superficie.

Nadie dice esto es un fulgor, un pájaro,
el vientre oculto de las cosas.

Ya nadie nombra, nadie

En esta cura
la palabra no tiene peso,
consistencia.

Por eso
salgo a ver afuera
aquello que palpita adentro.

Intento decir lo esencial,
deletrear el invisible alfabeto de los ciegos.

Pero es inútil, otra vez
el discurso se fragmenta.
Y avanzo a tientas,
asido apenas a un color,
a un ademán del viento.

Aquí nada conjuga con nada:
se cayeron los nombres y los signos.

Y sólo queda un resplandor,
el armazón deshilachado de los días.

No tengo hacia dónde ir.

Me quedo quieto y espero
el golpe y la caída.

No tengo hacia donde ir.

Las variaciones del mundo (ediciones el Mono armado (2010)

viernes, 25 de noviembre de 2011

Poema de Rostro ajeno - Gustavo Tisocco

Mi madre pregonaba que en la siesta
habitaban los duendes, que del cielo rojo
de la tarde no esperemos agua,
que si comías sandía y te bañabas morías,
que el viejo de la bolsa no era el de navidad,
que el amor no elegía hogares.

Con mis hermanos fuimos tribus,
malabaristas, despistados brujos,
la princesa era mi hermana
y el dragón a veces era yo.
Sabíamos del ratón que coleccionaba dientes
y al pisar los charcos llegábamos a la luna.

Mi padre me regaló su rostro de niño,
su infinita tristeza, su abrazo.
Condenado a huérfano construyó torres,
fue mártir, héroe de corazón íntegro,
pan fresco para nuestras bocas.

Desafiando olvidos llegó la noche.
Hoy la luna es inalcanzable.
Tengo todavía el rostro ajeno,
agrietado de melancolías.
Mi corazón decapitado no supo de amor
y quedé inconcluso. Solo respiro.

Allá en mi pueblo habita la infancia,
aquí, lastima el tiempo.

de Rostro ajeno, Colección Summa, Editorial Vinciguerra 2011

jueves, 24 de noviembre de 2011

María Elena San Martín - poema de Palabra Viva

Poema de María Elena San Martín leído por Victor Redondo durante la entrevista que le realizara Daniel Grad (APOA en el Moyano).
Desgrabación de dicho video:

Quédate un poco más
después del sueño
con tus hombros breves
como palomas.

Prometo construir una canción
de ramas nocturnas,
no tocar si no el hueco de tu pecho,
mirarte en silencio
los párpados cerrados
y no nombrar brujas ni fantasmas
ni muertes secretas como lluvias
a la hora del amanecer.

Quédate tapado por las sombras
en un lugar ajeno,
entonces decretaré territorios
para el color de tus ojos.

Si sólo me dejaras quererte las uñas
o las encías de la impotencia,
Si solamente me dijeras que existe
un lamento capaz
de destruir a todos los otros,
y me llenaras de vino la memoria
antes de que las yemas de mis dedos
me pertenezcan totalmente,
antes de que dé forma a mi tristeza
para sustituir el asombro
que nos ha abandonado para siempre,
antes de que me rescate
de la boca de la noche,
sólo un poco antes,
porque no podré ellegar al día si me quedo
aunque sea un momento a solas,

no dejes estas sábanas
humedecidas por el oceáno,
aunque conozcas los árboles enfermos,

si solamente pudiera conocerte un costado
que no tenga lágrimas,,,

http://apoaenelmoyano.blogspot.com/2011/11/gracias-victor-redondo-por-tu-saludo-la.html

miércoles, 9 de noviembre de 2011

La Ciudad después del humo - Mario Capasso

En "La Ciudad después del humo" Mario Capasso toma los comandos del juego y ordena al lenguaje decir.

El narrador nos habla, al principio, desde un ínfimo espacio de lugar y de tiempo:

Aquella mañana del regreso de la multitud a La Ciudad, para variar, amanecí con los ojos abiertos y medio baqueteados.

De un tirón.

Con migraña, además.

Enseguida, durante el lapso comprendido entre el estremecimiento de un muslo y la sacudida del otro, sentí cómo se integraba a mi cuerpo la opresión de un calambre sin adjetivos.

Sin embargo, a poco de comenzar la historia abandona su circunscripción para colarse en los laberintos de una realidad más amplia y atemporal, al tiempo que se escurre en múltiples ensoñaciones, a través de las cuales describe circunstancias ilusorias o reales, en las que se evidencia la precariedad de la condición humana a la que estamos expuestos.

Lo hace desde un discurso que oscila entre el sentido estrictamente real y la alegoría.

Se sirve de un tono ácido, entre humorístico y resignado, que no contempla ni rebeldía ni condescendencia y se instala en el centro del relato con la plena aceptación de los hechos.

Una coyuntura de lenguaje poético, aforismos y terminología localista compromete al lector en un viaje íntimo hacia la aceptación de una realidad de conjunto que se impone en la vida del individuo, más allá de su voluntad.

El escritor, al reconocer la imposibilidad del hombre de escapar de la circularidad en la que se encuentra atrapado, aporta al lector el recurso del lenguaje como elemento liberador de una nueva construcción que pueda navegar las aguas del propio discernimiento. No obstante, no pasa inadvertido el ensamble que Capasso hace del final con el principio de la novela en una suerte de reincidencia de los hechos, que brinda en forma deliberada, otro modo lúdico de incitación. En síntesis la lectura de La Ciudad después del humo constituye, según creo, un recorrido a través de las infinitas experiencias que las palabras nos ofrecen y que, en el relato, parecen inaugurar un nuevo universo posible.

http://textos-en-escombros.blogspot.com/search/label/La%20Ciudad%20despu%C3%A9s%20del%20humo

Áspid - Carlos Carbone


http://hacedores-del-arte.blogspot.com/search/label/Carbone%20Carlos

lunes, 24 de octubre de 2011

Testimonial I - Liliana Chavez

“…y sus ojos sin pavor
como si no se dieran cuenta”
Livia Hidalgo
Observo a la mujer
La pobreza
que contamina el lugar
por donde pasa el silencio


No escucho a nadie implorar perdón
por ese pájaro herido.


Y me abriga una certeza:
un amanecer sombrío
aviva el fuego de otros lutos
una turba de sombras
viene a presenciar la caída.


Y ella sigue ahí,
sin pavor en los ojos
a punto de parir su muerte


escuchando - casi con devoción –
el fecundo sermón de la oscuridad.

http://lilianachavez.blogspot.com/

sábado, 22 de octubre de 2011

Horacio Armani


Vivir aquí


Es tan duro vivir aquí, tan largo
durar con el designio de estar solo,
tan a mansalva es lo que transcurrimos
cuando ni el propio amor -como esperanza o hálito-
puede inferir ternura al sufrimiento,
cuando cada dolor vive en su celda
recelando entre el vago desgano de las horas,
entregado al azar de lo que arriba
para implantar la dicha o el oprobio.

La gente anda tristísima, solísima.
Dios debe haber sufrido tanto aquí.

Reconozco a este pálido argentino
por su dolor, que vive de una nada sedienta,
por sus ojos, que miran como cavando surcos,
por sus manos, tan lejos del infierno o del cielo,
por su piel, que es hermana del deseo y contiénese,
por el impulso heroico de vivir que se esconde
como un tigre roído por el temor en su ánimo.

La gente anda tristísima, solísima,
Quizá Dios ha llorado mucho aquí.

Anda, vive, circula, mueve lentos deseos,
se aquerencia en las calles y supone que es bueno
ser así, de esta tierra; por sus escasos sueños
comprende que la dicha se espeja en el fracaso
y el dolor y la vida y el amor y la muerte
son letras para un tango que el viento de los días
melancólicamente confiere a Buenos Aires.

La gente anda tristísima, solísima.
Cómo habrá padecido Dios aquí.

de los días usurpados (1964)
de una selección del autor recogida en El sueño de la poesía - Editorial Victoria Ocampo (2008)

martes, 18 de octubre de 2011

entrar en la muerte - Raquel Fernandez

entrar en la muerte
con los ojos abiertos,
con los ojos vacíos de asombro,
porque ya no queda un rincón del jardín,
que no hayamos visto,
porque nos despojamos de la infancia
y ser adulto es estar desnudo,
porque las lilas y la hierba
crecerán mañana sobre nosotros
y los insectos cavarán sus túneles
en el hueco de nuestro vientre profanado.
Porque el tiempo ha ganado la partida
y Alicia ya no vive aquí.

del libro Revelaciones (ediciones raiz alternativa - marzo 2007)

domingo, 9 de octubre de 2011

Paseo Espacial - Eduardo Espósito

Un hombre camina solo al borde del planeta
Necesita una piedra para explicar la luna
El drama de su soledad
duerme de espaldas a un sol áspero y agresivo
Engorda una sonrisa cómplice
cuando la ve pasar
redonda como una dádiva
banal
casi un fantasma
Pasa su aliento despuntando estrellas
Pasa su drama como un mensaje en una botella
Pasa
Y se lleva la sospecha de haber existido.

A Brian Aldiss

de Las Puertas de Tannhäuser Ediciones El Mono Armado 2011

lunes, 3 de octubre de 2011

el cuento de Borges sobre "el cuento de Borges" Fernando Sorrentino

Como se sabe, Norman Thomas di Giovanni tradujo al inglés la mayor parte de la obra de Jorge Luis Borges. Entregado a esa labor, estuvo, hacia el año 1970, residiendo bastante tiempo en Buenos Aires.
Yo lo conocí, ví como trabajaba y puedo asegurar que el hombre era inteligente, culto y capaz, y muy puntilloso en su tarea.
Por razones que ignoro, lo cierto es que la relación amistosa entre Borges y di Giovanni terminó por deteriorarse, y que el escritor argentino quedó resentido con su traductor norteamericano.
Por tal motivo, años más tarde consideró oportuno revelar cierta anécdota. Ésta se halla en las páginas 36-38 del volumen de Roberto Alifano El humor de Borges (Buenos Aires, PROA, 2000), lectura que, dicho sea de paso, me permito recomendar fervorosamente.
Borges y Alifano están conversando sobre el hábito de tomar mate, los errores que se cometen en su preparación, las ácidas consecuencias de una ingesta exagerada, etcétera. Ahora bien, el mate no solo es la infusión sino tamnién el receptáculo en que se lo bebe. La estricta ortodoxia puede adquirir diversas formas reprobables (un jarrito celeste, en el caso de don Isidro Parodi de los Seis problemas; un mate de madera, en el del autor de estas lineas; y hasta -horresco referens- un vasito de vidrio en los ejemplos más heréticos). Habla Borges:

- Yo tenía dos clases de mate, uno tipo galleta, y otro común, tipo jarrito. Ahora, caramba, he perdido ese hábito -se lamenta-. No me cae bien; aunque a veces suelo incurrir en algunos mates, quizá para despuntar el vicio, como decía mi madre.
Borges hace una pausa, ríe picaramente y sigue hablando.
- Yo no le conté a usted lo que me pasó con di Giovanni? -comenta-. Bueno, él había traducido un libro mío al inglés. En uno de los relatos hay un indio que queda moribundo después de una batalla; se arrastra hasta el degollador y pide que lo terminen de matar. Dice así: "Mate, capitanejo Payé quiere morir". ¿Sabe qué puso di Giovanni, en una llamada que hiso al pie del libro?: "Mate:infusión criolla que se succiona con un adminículo llamado bombilla". A mi me parece asombroso que no se diera cuenta de que lo que pedía el indio era que lo mataran y no que le cebaran unos mates... No sé, era como si pidiera una cerveza Quilmes o una ginebra Bols.

No puede negarse que la historia es graciosa.
Sin embargo, las cosas sucedieron de manera muy diferente.
Primero, les sugiero a los amigos curiosos que, en las obras de Borges traducidas al inglés por di Giovanni, busquen esa llamada al pié de la página, para verificar exactamente como es la cita.
En seguida les digo que fracasarán en su busca. No existe tal nota al pié debido a que no existe traducción de ese cuento al inglés.
Y no existe tal traducción al inglés debido a que jamás existió ese texto en español.
Mientras un segmento del cerebro de Borges exponía ante Alifano qué clases de mate tenía en su casa, otro segmento inventaba simultaneamente la realidad del cuento, el episodio, el capitanejo, su nombre, la súplica, la traducción al inglés, la nota a pié de página.
La alegría de improvisar, el gusto por la hipérbole, el placer del humorismo se aliaron en Borges para adjudicarle a su ex amigo di Giovanni un grado de estupidez y de ineptitud que este se hallaba muy lejos de padecer: un brillante ejercicio, en fin, de literatura de imaginación.

de El forajido sentimental de Fernando Sorrentino (Losada 2011)