Ya saben que no creo en Dios. Pero esto no me impide hacer la siguiente experiencia de pensamiento; imaginar que Dios existe y comprender porque o como podría amarnos. Sin embargo, existen experiencias más sencillas, más reales. ¿Creen ustedes que aman a sus hijos mucho más que a los de los otros porqué son más amables? No. Al contrario, son, para ustedes, más amables que los otros porque los aman más. El amor crea el valor, mucho antes que depender de él. También hay que decir que, cuando amamos solamente a algunos individuos (a nuestros hijos, a nuestros mejores amigos, a veces a nuestra esposa o nuestro esposo), tenemos miedo porque tememos perderlos. Mortales y amantes de mortales. El día que amen al prójimo, quedarán liberados de la angustia porque quedarán liberados de sí mismos. Yo, que soy un ansioso, estoy bien situado para saber hasta que punto estamos lejos de ello; pero es claramente el camino. No se trata de que haya que amar a todo el mundo, se trata de que, si hubiese una felicidad verdadera, una felicidad liberada, desatada de uno mismo, de la posesión y por lo tanto del miedo de perder, una felicidad sin angustia, (sin pertenencia, como dice Bobin), esa felicidad estaría del lado del amor universal. No solamente el amor de los hombres, de las mujeres, sino también el amor de lo real, de un paisaje, de un cuadro, de una música, el amor de un pájaro, el amor de todo lo que es, de todo lo que no falta. Hace un momento, decía que todo es presente, que todo está aquí. La paradoja es que todo, para nosotros, no es suficiente: nos pasamos el tiempo deseando una cosa distinta de lo que es, es decir exactamente, deseando una cosa distinta de todo. ¿Qué es sino esperar? Sé bien que no somos Buda, Jesucristo ni Spinoza. No se trata de decretar que vamos a amar a los pájaros, al universo y al prójimo por encima del mercado, con su cara de pocos amigos, sus malos olores o su necedad. Se trata de avanzar un poco: de esperar un poco menos, de actuar y de amar un poco más. Partimos de tan bajo, unos y otros, que no debiéramos tener muchas dificultades para avanzar al menos un poco.
viernes, 18 de julio de 2008
jueves, 17 de julio de 2008
"El milagro de la atención" (fragmento) Jiddu Krishnamurti
...Las vidas de la mayoría de las personas son pobres y vacías. Aunque puedan poseer muchísimo conocimiento, sus vidas son míseras, contradictorias, infelices, faltas de integridad. Todo eso es la pobreza, y esas personas desperdician sus vidas tratando de hacerse interiormente ricas, cultivando varias clases de virtudes y todo el resto de ese absurdo desatino. No es que no sea necesaria, pero la virtud es orden, y usted solo podrá comprender el orden cuando haya investigado el desorden dentro de sí mismo. Llevamos vidas desordenadas; ese es un hecho. El desorden es la contradicción, la confusión, los diversos deseos agresivos, el decir una cosa y hacer otra, el tener ideales, y la división entre los ideales y uno mismo. Todo eso es desorden, y cuando se da cuenta de él y le presta toda su atención, de esta surge el orden, el cual es virtud, algo vivo, no algo fabricado, practicado y afeado...
miércoles, 16 de julio de 2008
"El río es lo que vale" de *en busca de uno mismo* de Jaime Barylko
Nunca sabés que hacés, por qué lo hacés, para que lo hacés. Te declarás a ti mismo tus intenciones, es cierto; te enroscas en tus versos -versiones- y demás análisis para justificar tus acciones. Es una ilusión, ya que entre la premeditación y la realización, ésta última es la que vale. Eso eres, la consecuencia impensable de tus intenciones jamás realizadas. Pero crees saber...
Pobreza de la conciencia humana, que se impone saber gallardamente, no por amor a la verdad, sino por amor a la seguridad, al cauce, no al río. Lo viviente, sin embargo es el río. Y el cauce, aunque no lo quieras, se modifica con el río.
Uno mismo sabe que ha de aprender todos los días a dejar de saber, y a fluir el sabor que no se envasa ni lleva etiquetas ni figura en diccionarios.
Perfume y desvanecimiento. Apertura de poros al acecho de la eventual sensualidad.
viernes, 11 de julio de 2008
Reescritura de ("Cuando ya me empiece a quedar sólo" de Charly García) Alicia B. Pastore -agnesyelnomeolvides-
La reescritura de este tema surgió hace tiempo, respondiendo a una pauta en un taller literario. Ironías...
Cuando empiece a quedar sólo,
sólo él y el fantasma,
sólo él, el fantasma...
Cuando la vida repose
en una cama inmóvil
dentro de su prisión...
Cuando no escuche la radio a todo volumen
ni lea los diarios apilados
-porque una flor ya no lo cuida
y la caridad ajena
es un dibujo destruído
por una gata medio loca
aplaudida por un millón de manos...
Cuando ahueque el pecho
en el escritorio vacío
con los ojos muy lejos...
Desde una ventana agitada
un televisor le ofrecerá
compañía eléctrica,
sentirá temor a la vejez
y escuchará un rumor de voces que le gritan
desde un libro muerto de pena.
Cuando empiece a quedar sólo,
sólo él y el fantasma,
sólo él, el fantasma...
Cuando la vida repose
en una cama inmóvil
dentro de su prisión...
Cuando no escuche la radio a todo volumen
ni lea los diarios apilados
-porque una flor ya no lo cuida
y la caridad ajena
es un dibujo destruído
por una gata medio loca
aplaudida por un millón de manos...
Cuando ahueque el pecho
en el escritorio vacío
con los ojos muy lejos...
Desde una ventana agitada
un televisor le ofrecerá
compañía eléctrica,
sentirá temor a la vejez
y escuchará un rumor de voces que le gritan
desde un libro muerto de pena.
"El hombre en busca de sentido" (fragmento) Viktor Frankl
"El modo en que un hombre acepta su destino y todo el sufrimiento que éste conlleva, la forma en que carga con su cruz, le da muchas oportunidades —incluso bajo las circunstancias más difíciles— para añadir a su vida un sentido más profundo. Puede conservar su valor, su dignidad, su generosidad. O bien, en la dura lucha por la supervivencia, puede olvidar su dignidad humana y ser poco más que un animal. Aquí reside la oportunidad que el hombre tiene de aprovechar o de dejar pasar las ocasiones de alcanzar los méritos que una situación difícil puede proporcionarle. Y lo que decide si es merecedor de sus sufrimientos o no lo es."
domingo, 29 de junio de 2008
"Suele suceder" de *Bajos fondos del alma* de Luis Raúl Calvo
Suele suceder que el tiempo
transforme los recuerdos
en otros recuerdos
las miradas en otras miradas
las sospechas en otras sospechas.
Cada familia celebra sus ritos
cotidianos, crea de la nada
sus propios fantasmas, inventa
por las noches monstruos clandestinos.
De esa lúgubre orfandad, venimos
a este mundo, para iniciar
un extraño pacto con la vida.
http://www.palabravirtual.com/
transforme los recuerdos
en otros recuerdos
las miradas en otras miradas
las sospechas en otras sospechas.
Cada familia celebra sus ritos
cotidianos, crea de la nada
sus propios fantasmas, inventa
por las noches monstruos clandestinos.
De esa lúgubre orfandad, venimos
a este mundo, para iniciar
un extraño pacto con la vida.
http://www.palabravirtual.com/
"La especie" Patricia Damiano
Bajo apercibimiento de morir decapitado, convócame. Todo es atroz en el mundo de los insectos.Vuelve al criterio único: salvar la especie.
El poema es eso, sobrevivir a toda costa. Somos el peor de los infiernos y decimos ser dichosos si el sol se alza, ineludible. Mira la lapicera deslizándose sobre el papel, ella es sierpe y perjura en la nieve.Una noche barroca, las rodillas sobre el suelo, la inquietud de algunas danzas.Ve por el borde hasta reconocerme. Allí me tuerzo, como una alimaña, en el estupor.Sólo el candor te destruye al nacer, larva y placenta y túnica. Un secreto en ciernes.Todo podría ser mentira.
El poema es eso, sobrevivir a toda costa. Somos el peor de los infiernos y decimos ser dichosos si el sol se alza, ineludible. Mira la lapicera deslizándose sobre el papel, ella es sierpe y perjura en la nieve.Una noche barroca, las rodillas sobre el suelo, la inquietud de algunas danzas.Ve por el borde hasta reconocerme. Allí me tuerzo, como una alimaña, en el estupor.Sólo el candor te destruye al nacer, larva y placenta y túnica. Un secreto en ciernes.Todo podría ser mentira.
viernes, 27 de junio de 2008
"Inteligencia" de *Uno y el Universo* - Ernesto Sábato -
Entender es relacionar, encontrar la unidad bajo la diversidad. Un acto de inteligencia es darse cuenta de que la caída de una manzana y el movimiento de la Luna, que no cae, están regidos por la misma ley.
Como una especie de detective secular en una Gran Novela Policial, la inteligencia persigue interminablemente a la verdad, buscándola hasta en los lugares menos sospechosos, está abierta a todas las posibilidades y por eso debe combatir a cada instante contra la rutina, el lugar común, el dogma y la superstición, que pretenden en cada caso haber aclarado el enigma, ignorando o queriendo ignorar que la verdad tiene infinitos cómplices e infinitos lugares diferentes.
Porque combate contra todos los dogmas y supersticiones la inteligencia es capaz de comprender lo que hay de verdad en cada uno de ellos; un hombre inteligente no se caracteriza porque no comete errores sino porque está dispuesto a rectificar los cometidos; los hombres que no cometen errores y que tienen todo definitivamente resuelto son los dogmáticos; se caracterizan por tener siempre una Iglesia, una Ortodoxia, un Papa infalible, una Inquisición; no hay que creer que estas organizaciones sólo aparecen para defender a Dios: algunas aparecen para demostrar su inexistencia.
La creación de estas Iglesias es lo que hace tan difícil la búsqueda de la verdad. Porque entonces no basta la inteligencia: se requiere la intrepidez... ... Este valor intelectual es lo que los fanáticos de la secta llaman confusionismo.
Lo difícil de esta tarea está en que la inteligencia debe proceder en forma helada e imparcial en este interminable pleito siendo que a la vez aparece encarnada en forma humana y, por lo tanto, mezclada con la debilidad, la simpatía, la violencia, el fanatismo y la furia, que son nuestros atributos más frecuentes.
miércoles, 25 de junio de 2008
Elizabeth Azcona Cranwell
Conservo ésta página desde hace mucho tiempo. La fotocopia
amarillenta no me dice el título, el único dato que aporta es: Exclusivo para
Clarín, Buenos Aires, 1989. Pero me apenaba no traerlo. Les dejo aquí:
- 1 -
Se ha vuelto peligroso el goce puro. Elogiar el instante es
alabar la fuga
sin sentido de todo lo viviente. No se puede retener su
belleza,
su escándalo, ni beber sin castigo de pozos de dolor. Hoy se
sostiene
apenas por un gesto de orgullo o de ceguera, de la
repetición de la
palabra en sombra, de tanta vida sin vivir.
El cuerpo que escapó del naufragio no sirve para el rito.
Las plegarias
se unen y piden pan. Lloramos a los muertos que nunca
conocimos
y a los propios que parecen rendirse en las llamas del alba.
Ellos nos muestran desde un vidrio opaco sus rezos y los
frutos
de la desolación. ¿A qué reglas acuden cuando se escapan de
la piel,
quién trama todavía leyes para la tierra?
- 2 -
Nada tengo que ver con el deseo de los que me engendraron,
la semilla
suntuosa o miserable y el vientre que buscaba llenar una
oquedad.
Tal vez yo no responda a los sueños confusos de aquel amor o
su
avidez por una permanencia que tan solo se roza en los
comienzos.
¿Quién eligió su tierra el cuarto para el primer sollozo,
los brazos,
cuna o cárcel para espiar el mundo? Triste momento es la
creencia
de poseer el ámbito, sentirse como el fruto de un conocido
tronco
y no saber cómo habitar el diálogo que se crea en las ramas
con el
cielo, los pájaros o las figuras que desde el sol le nacen
al rocío.
- 3 -
Alumbrémonos.
Perduro en la oración sellada. Iluminemos la tiniebla que
nos marca
los límites; hablemos del dolor como de un manto que a todos
nos encierra, hablemos del amor como la luz que pocos
alcanzamos.
Alumbrémonos.
¿Cuántas maneras de morir o de amar habremos de vivir,
cuántas veces
deberemos partir con el alma enfriada con tanta cercanía,
por una
sed de posesión que al fin no es más que soledad, el espejo
más
próximo que nos borra la vista y paraliza nuestros pasos
hacia
el único destino?
No pronunciemos cosas que pertenecen al silencio. Todo
discurso es un
saber helado y ya no corresponde al corazón. Pero el adiós
no es
cierto y tampoco la casa que se inventó nuestra orfandad.
Seguimos
balbuceando mientras alguien nos cuenta desde lejos asuntos
de su
vida marcada por la niebla o una lluvia de invierno, un sol
remoto.
Alumbrémonos.
Cumpliremos el capricho de Dios, que sólo es un capricho
cuando ya nadie
entiende su sabia voluntad secreta.
viernes, 13 de junio de 2008
"El loco" Khalil Gibrán
Me preguntáis como me volví loco. Así sucedió:
Un día, mucho antes de que nacieran los dioses, desperté de un profundo sueño y descubrí que
me habían robado todas mis máscaras -si; las siete máscaras que yo mismo me había
confeccionado, y que llevé en siete vidas distintas-; corrí sin máscara por las calles atestadas de
gente, gritando:
-¡Ladrones! ¡Ladrones! ¡Malditos ladrones!
Hombres y mujeres se reían de mí, y al verme, varias personas, llenas de espanto, corrieron a
refugiarse en sus casas. Y cuando llegué a la plaza del mercado, un joven, de pie en la azotea de su
casa, señalándome gritó:
-Miren! ¡Es un loco!
Alcé la cabeza para ver quién gritaba, y por vez primera el sol besó mi desnudo rostro, y mi alma
se inflamó de amor al sol, y ya no quise tener máscaras. Y como si fuera presa de un trance, grité:
-¡Benditos! ¡Benditos sean los ladrones que me robaron mis máscaras!
Así fue que me convertí en un loco.
Y en mi locura he hallado libertad y seguridad; la libertad de la soledad y la seguridad de no ser
comprendido, pues quienes nos comprenden esclavizan una parte de nuestro ser.
Pero no dejéis que me enorgullezca demasiado de mi seguridad; ni siquiera el ladrón
encarcelado está a salvo de otro ladrón.
Un día, mucho antes de que nacieran los dioses, desperté de un profundo sueño y descubrí que
me habían robado todas mis máscaras -si; las siete máscaras que yo mismo me había
confeccionado, y que llevé en siete vidas distintas-; corrí sin máscara por las calles atestadas de
gente, gritando:
-¡Ladrones! ¡Ladrones! ¡Malditos ladrones!
Hombres y mujeres se reían de mí, y al verme, varias personas, llenas de espanto, corrieron a
refugiarse en sus casas. Y cuando llegué a la plaza del mercado, un joven, de pie en la azotea de su
casa, señalándome gritó:
-Miren! ¡Es un loco!
Alcé la cabeza para ver quién gritaba, y por vez primera el sol besó mi desnudo rostro, y mi alma
se inflamó de amor al sol, y ya no quise tener máscaras. Y como si fuera presa de un trance, grité:
-¡Benditos! ¡Benditos sean los ladrones que me robaron mis máscaras!
Así fue que me convertí en un loco.
Y en mi locura he hallado libertad y seguridad; la libertad de la soledad y la seguridad de no ser
comprendido, pues quienes nos comprenden esclavizan una parte de nuestro ser.
Pero no dejéis que me enorgullezca demasiado de mi seguridad; ni siquiera el ladrón
encarcelado está a salvo de otro ladrón.
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