miércoles, 11 de junio de 2014

Leandro López



...Nadie pregunta por esta inmolación gratuita
lo facil es la devoción con templo y con rodillas
la locura enseña relatividades altera el centro
puntos suspensivos paréntesis puntos suspensivos
cuando las estrellas trazan la ruta del fuego
y el tiempo se comprime en agujeros densos
lo inapelable el filo de las contradicciones
para siempre irresolutas ese es mi tiempo
en la frontera de los cipreses piramidales
y decir he partido he penetrado he vuelto
para este tiempo no mío desviación desgarro

(... ...)

Sé de anular las horas como cortinas
deshilachadas préambulo de úlceras
vicio de constelación sin centro demora
tatuaje en el hombro istmo decapitado
la muerte tiene mucho de perra en celo 
colecciono epitafios en el extremo de lo nombrable
gemidos en la desnudez de los virtuosos después
oráculo y transgresión maizal henchido
horizonte desplazado hacia mares de cuarzo
las horas regresan con tristeza y espasmos

(... ...)

El desorden que me encarna vuelca
flores turquesa en el lago azul de mi ser
y besos como de pitonisas en trance y 
hondura surcada por estremecimiento de pastizales
erráticos y fauna con músculos contraídos
¿adónde me arrastra el perdurar de mis simulacros?

fragmentos de El Reino Paralelo - ediciones El Mono Armado 2013

domingo, 8 de junio de 2014

Entr' acte (1924, Rene Clair)





Entreacto (Entr'acte) es un película francesa de 1924 que se
encuentra entre las tres primeras películas del director de vanguardia francés
René Clair (1898-1987).



Entreacto es una composición fílmica de clara vinculación
dadaísta y surrealista en donde la construcción narrativa convencional del modo
de representación clásico no tiene cabida. Así, las secuencias se van
sucediendo una a otra sin aparente vinculación (ausencia de raccord).

Fuente de experimentación a su vez de las teorías acerca del
ritmo en la composición cinematográfica desarrolladas por el propio René Clair,
un siniestro y a la vez cómico cortejo fúnebre va acelerando el paso hasta que
de repente, un féretro cae al suelo y el supuesto muerto sale del mismo vestido
de prestidigitador y rompe el cartel que anuncia el final de la película.


Dirección    René Clair
Producción            Rolf de Maré
Guion          Francis Picabia, René Clair
Música        Erik Satie
Protagonistas        Jean Börlin, Inge Frïss, Francis Picabia, Marcel Duchamp, Man Ray, Darius Milhaud, Erik Satie
                                  Francia 1924
Género        dadaísmo, surrealismo
Duración    22 min.

Idioma         francés

lunes, 2 de junio de 2014

La ciudad nómade - María Negroni


Como si de tanto ser abril, abril se esfumara. Y yo, esa mujer cansada, sin saber qué hacer con tanta huida, dónde esconder las armas del exilio y la astucia. Al entrar, primero a un corredor y luego a un patio cuadrado y generoso, alcanzo a ver al hombre que tal vez me enseñe a amar. Por un beso, recogería ese umbral, ese cielo más hondo donde sueñan sus labios, abrazaría mis lágrimas futuras, esta penosa vida que me avanza.
Pero no me detengo, el patio hierve: unos jóvenes corren, un auto frena
en seco, rugen ametralladoras, la noche clandestina, hay un algo de nupcias con fantasmas, de cita cantada. De pronto, dice una voz a mi lado:
—Córrete para atrás que ahí viene la ciudad.
Veo que la ciudad se acerca y pasa por delante como si fuera un río.

Una novia clara. Transcurre, de izquierda a derecha, lentamente, con su perfil de almenas y de lumbre. Alborozada, me pregunto por dónde he de cruzarla.

sábado, 31 de mayo de 2014

Helios Buira

AFIGURACIÓN DIBUJO 0002

A-FIGURACIÓN DIBUJO 0008

A-FIGURACIÓN COLOR 0037

ABSTRACCIÓN 32

ABSTRACCIÓN 27

viernes, 30 de mayo de 2014

temporum fine de comedia - Cristina Pizarro



No sabré cuándo fue el inicio de los seres.

Acaso quedará en el misterio
la primera muerte
el hallazgo de los huesos    sepultados en las cavernas milenarias.

No sabré el final del tiempo.

Las sibilas predijeron  sus terroríficas visiones, 
la  purificación por el fuego.
Los anacoretas nos dieron un rayo de esperanza.
Orfeo nos cantó  en sus himnos las reminiscencias de ese mundo arcaico:
los sueños de los dioses.

Nada sabré sobre  la inutilidad  o  la utilidad del ser humano
en su búsqueda del amor.

Yo sólo sé que estaré en el sendero que lleva    a la eternidad.

Y allí   mi espíritu se transformará.
Sin culpa.
                 Sin pecado.



del libro no sabré el final del tiempo - Ediciones Botella al Mar – 2014 


jueves, 29 de mayo de 2014

papeles - Gabriela Pais


¿Qué hay de este viaje a los días de la gran memoria?

Hay acertijos, señales, curvas, espirales,
grutas abiertas,
una roca cerrada a los jardines.

Pierdo mis papeles en semejante oscuridad
y los faroles me niegan su lenguaje.

Soy gotero
Casa,
Cuerpo,
Nombres,
embrión cuerpo de dolor,
la orfandad en el templo y hebras como yo
dispuestas a esculpir en fuego.


Cruza errante la sombra de Caín.

de cuerpo de dolor

de "las ruinas" ediciones el Mono Armado, 2014

lunes, 26 de mayo de 2014

Jorge Rivelli


la cerveza tibia es una buena bebida para las moscas monótonas que revolotean alrededor de mi cabeza en llamas en esta tarde de verano sin un alma en pie sed que hunde sus garras en la garganta agotada frente al mozo del solitario bar del andén en este pueblo bonaerense que cree que las moscas son ángeles curadores de los habitantes del purgatorio magistral muerte en escena se repite parpadea destellos de huesos plásticos hasta quedar calcada en la retina la barra la hilera de vasos vacíos el último casi lleno y yo parado mirando por la ventana los rayos de sol cocinando el cemento gris y la tierra en un profundo silencio mientras beben mis demonios pienso si es posible que ellos también sean curadores o sólo guías del séptimo círculo del infierno o la extensión de la realidad cotidiana  

de baila baco baila, La Porteña - 2013

jueves, 22 de mayo de 2014

El espíritu perverso de los objetos cotidianos - Carlos Cúccaro


Ese estante de la biblioteca no es un estante.
Es un nido de ideas y de gritos
que se disputan arcángeles y demonios.
No te fíes de los pozos de sombras de tu habitación cerrada.
Cuidado con las fotos de la infancia,
donde vos sos un extraño que te mira con vergüenza.
Y las manzanas…
ah, qué decir de las manzanas,
con su obsceno terciopelo rojizo desparramado en la fuente
como los pechos desnudos de una cortesana babilónica.
No creas en los objetos.
Jamás toques el diario sin saber el nombre verdadero de las cosas.
Verás noticias que gritan: “Vaticano”, que gritan: “Siria”,
que gritan: “Venezuela”.
Pero cuidate de los diarios
y sus dientes de perro
alzándose sobre el  fondeadero sutil del alma de los inocentes.
No creas-nunca más-
en los objetos.
Ni en las llaves, que no abren puertas sino que abren abismos,
ni en el fetiche cristalino de las monedas, ni en el plástico de las tarjetas,
ni en el áspero desarreglo de los guardarropas.
Los objetos no están para servirte:
están para invadir tu soledad con su presencia multiforme.
O están-quizás- para quemarte la mente como flores de whisky.

Los objetos son la parte oculta de tus ojos.

sábado, 17 de mayo de 2014

niño en la ventana - Carlos Dariel


detrás de la ventana un niño crece
al pulso de sus ojos
sus manos sobre el vidrio
no pueden sofrenar la sed


afuera la materia despliega su desfile
toda su fanfarria de colores y formas
sombras que tornan menos definidos los contornos
retazos del mundo
que abrevan esa boca abierta
detrás de la ventana
letra a letra
un caos ajeno
llega a sus ojos y reclama un orden
tal vez también
ajeno


el niño nombra vidrio mediante


lo que reciba el ojo
será devuelto por la boca


un sentido adviene al mundo
a través de una ventana
en el niño del ojo


agua que crea su recipiente
a expensas de una mano
contra el vidrio

donde la sed - primer premio de poesía 2009 - Fondo Nacional de las Artes

viernes, 2 de mayo de 2014

De la luz y la sombra - Eugenio Mandrini


Todas las noches el ciego soñaba que disparaba un tiro al aire, y al rato aparecía su perro lazarillo con una perdiz entre los dientes.
La última noche la escopeta se quedó sin balas, el perro se fue con su jauría, y las perdices emigraron.
El ciego había apoyado su bastón en la sien, levantándose la tapa de las sombras. 

de "la vida repentina" Macedonia ediciones, abril de 2014