lunes, 5 de julio de 2010

Amores Humores horrores (Audio 2) - Grupo Literario Cruzagramas

EL NEGRO (Irene Flor de Ceibo)
Un cuarto y otra puerta; inviolable
Los sueños astillados de los locos
Botas que abren puertas a patadas: entran, buscan, encuentran, queman libros...

ARENA (Luis Gazzola)

...Tal vez quiera decirle a ese falo metálico que ella ha estado allí por millones de años, que ha resistido los embates del mar, del viento implacable y del sol. Que ha sabido moverse, renovarse y regenerarse...

FRÍO, PÓLVORA Y VIOLÍN (Marina Arévalo)

Zoilo se desliza por las calles arboladas. Acaricia y besa los capullos de las flores. Bailotea descalzo alrededor de la plaza grande en busca de una moneda y un aplauso. Guarda su violín sin cuerdas en el hueco del árbol. Con una caña y un sueño enhebra las notas...


París será una fiesta (Máximo Ballester)

En París con aguacero te veré vestida de papel de caramelo caerán serpentinas de carnaval con olor a adoquines de Buenos Aires un marinero con sueño y codos viejos te prestará su gorra llena de humo...

Al amanecer (Jorge Castagna)

...Sus labios no se posaron en los míos. Sus labios tenían otro dueño, más allá. Me molestó tanto no haber sido más para abarcarla...
de "Amores Humores Horrores" vol. 1 (Micros cruzagramísticos para viajar a donde quieras)
Ediciones Artilugios
http://www.edicionesartilugios.com.ar/
Grupo Literario "Cruzagramas" http://www.cruzagramas.com.ar/



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Amores Humores Horrores (Audio 1) - Grupo Literario Cruzagramas

LAVANDAS (Nelais Regazzoni)

...Una Lucía de tierra húmeda y esmalte tostado. Una que guarda entre las arrugas, desde el cuello al cordón del vientre mi carcajada, mi voz quebrada, su miedo.
Un parque maduro de nunca ausente, dos capas de lana que no se mojan, lavanda y dulce de pupila.
Mi cuento preferido, Lucía.

DESAMPARO (Patricia Justina Jimenez)

Mi abuelo me contaba en sus cuentos de abuelo, que la muerte se disfraza. Que la muerte se ríe de todos, al menos una vez en la vida...


ESQUIRLAS (Sebastián "El Zaiper" Barrasa)

...lo cierto es que quedaron fragmentos de tus ojos incrustados en los míos, y me está costando un poco (sólo un poco, no te asustes) ver el resto de las cosas con naturalidad...

DESHIELO (Sebastián Olaso)

...después de tanto silencio en los relojes, de tanto silencio en el deseo, de tanto silencio en las guitarras que pasaban. Despues de tantas guitarras maldecidas, de tantas guitarras de lujurias maldecidas, de tantas guitarras de ternura amurallada...

BUEN VIAJE... (Vanina Kuszczyc)

Quién se anima a encontrar el misterio de sus ecos, sus murmuraciones, los sonidos y las huellas de sus pazos. Quién se anima a que nadie lo persiga y lo cuestione. A que nadie lo tome de la cintura o apoye su mano en un hombro. Quién pretende no aburrirse de su propia sombra en el camino. Ser el único en las fotos...
de "Amores Humores Horrores" vol. 1 (Micros cruzagramísticos para viajar a donde quieras)
Grupo Literario "Cruzagramas" http://www.cruzagramas.com.ar/


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miércoles, 23 de junio de 2010

"Zoetrope - all story (La fábrica de sueños) de Francis Ford Coppola

...Mi idea cuando lancé Zoetrope: All-Story era construir el departamento de historias más grandes del mundo, y me estremezco al darme cuenta de que lo denomino de esta manera...
...Pensé que el mejor lugar para empezar sería el cuento, porque es lo que más se aproxima a las dimensiones promedio de las películas. Las novelas tienden a abarcar demasiado material, pero los cuentos contienen en un solo paquete todos los elementos básicos que un film necesita: personaje, trama y escenario. Al igual que las películas, los cuentos pueden consumirse de una vez. Los buenos nos transportan, los grandes nos cambian y los malos... bueno, al menos son cortos...
...Sabían que las películas Eva al desnudo, A la hora señalada, Psicosis, Blow-up, La Mosca y Que bello es vivir, entre otras, empezaron todas como cuentos? Coppola
(introducción)

...Cerré los ojos y soñé con Madota en algún sitio futuro y distante donde jamás podía encontrarla. Ella acunaba a un infante en los brazos, una niña que se parecía a su madre, pero de ojos azules y un matiz jenjibre en el pelo. Extendí la mano para tocar a mi familia perdida, pero la piel de ellos era tan rugosa como la lana de la camisa militar de Madota, y mis dedos se apartaron pegajosos de sangre en el lugar donde ella había yacido, pero ya no estaba. Si el caobo no hubiera hundido las raíces profundamente en la tierra a lo largo de los siglos, se habría dado vuelta cuando yo corrí hacia la oscuridad del bosque, pues ya había visto suficiente...(La pandilla del leopardo - George Makana Clark)

ZOETROPE All Story
Traducción de Eduardo Hojman
Emecé Editores, 2001

Nota: un fragmento de "las babas del diablo" de Cortázar que inspiró "Blow-up" aparece en una entrada a este blog

miércoles, 9 de junio de 2010

Poemas de Héctor Berenguer

Despedida


Cuenta mi vida a partir del final
Como si alguna vez fui alguien dentro tuyo
No hay palabras que vuelvan al origen
A veces una explosión de latidos dentro de un sueño
No hay modo de revivir el tiempo que se ha ido
nada puede suceder de la misma manara
Vivir es otra cosa
que sucede al mismo tiempo que vivir
Es la ilusión de estar en este mundo
para inventarnos
estar juntos
e imaginar que somos verdaderos.


solo lo minimo


Cuesta tanto cada amanecer
Hay tanto dolor en la gratuidad de esta luna diurna
Por qué no quedar así constelado de belleza inexplicable
erguido aún en donde estuve siempre
entre la nada y el asombro
Por esta fragilidad de hombre acabado
por confianza,
nada mas que por confianza
por estar en este mundo
y merecerlo.


el parque de los sueños (I)


No sé que traerá el mañana…
Fueron las últimas palabras de Pessoa.

Sus ojos de argonauta
vieron lo múltiple del ser.
El declinar de lo viviente,
en el desierto de los dioses muertos.

Cosmopolitismo
que encanta y desencanta la entronizada razón.
.
Cuando la superficie deja ver el fondo
es preferible el arroyo de la aldea.

Y no recordar
el tiempo en que celebraban
mis cumpleaños.

Heisemberg
vio en este mundo la grieta de otro paralelo.
¿Y si fuéramos espejo de esa luz.?
Este lugar sería un paraje en fuga.
Y el hombre su morador imposible
un desconocido de sí mismo.

Siempre es igual…

De todos modos,
nadie se cae del universo
ni escapa de su tiempo.

¿Habrá un eterno Estévez
en cada una de mis pesadillas.?

Tabaquería del alma. Monótono universo

Ya sin metafísica.

Escuchar éstos y otros poemas en:

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lunes, 10 de mayo de 2010

Claudio Simiz - poemas

Siva

No sé si es la vida
o la muerte
la que me va horadando
y aligera mis huesos
y se hospeda en mi sombra

No sé si alguien o algo
me va desdibujando contingencias
o si definitivamente
la existencia es un río nomás
que nos va apresurando hacia el mar

No sé si estas palabras
serán un tul de sueño
o si tanta intemperie me ha ido abandonando
quedamente desnudo
como un muerto
como un niño.

Responso

Los últimos instantes discurren en tus ojos
tantas cosas se fueron de mi vida
tantos días
llenaron de citas las agendas
de ruido las esquinas
en el lugar el tiempo exactos
en que no iba a encontrarte.

Desde mi espejo

Aquí están mis palabras
dolientes o dolidas
aquí está mi silencio
yo no estoy aquí .

Aquí está mi pellejo
trasegado de esquirlas y caricias
aquí mi subrepticia
mi rotunda osamenta
yo me he ido hace tiempo.

Aquí yace un obstinado corazón
un náufrago solitario y espléndido
después del desamor y el desolvido
no le tengas piedad
Los sueños saben ser generosos con su presa.

El dolor de los otros

Uno lo ve pasar
surcar de rojo tardes anodinas
golpear de puñetazo o de gotera las espaldas del sueño

Uno oye su respirar terco
el eco asordinado
el esternón vibrante
el diapasón en carne viva

Uno siente a su lado su densa sombra verde
ese procaz acidulado almizcle
y acaso tarde
maravillosamente tarde
se reconoce labio de la herida
sílaba atónita de años
y se desencandila del espejo
apenas casi sin entornar los párpados
uno empieza a llorar
sin traducir las lágrimas.

de Tríadas (2009, La Luna Que)

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Cirugía psíquica de extirpación - Macedonio Fernández

Se ve a un hombre haciendo su vida cotidiana de la mañana en un recinto cerrado. Es el herrero Cósimo Schmitz, aquél a quien, en célebre sesión quirúrgica ante inmenso público, le fue extirpado el sentido de futuridad, dejándosele prudencialmente, es cierto (como se hace ahora en la extirpación de las amígdalas, luego de reiteradamente observada la nocividad de la extirpación total), un resto de perceptividad del futuro para una anticipación de ocho minutos. Ocho minutos marcan el alcance máximo de previsibilidad, de su miedo o esperanza de los acontecimientos. Ocho minutos antes de que se desencadene el ciclón percibe el significado de los fenómenos de la atmósfera que lo anuncian, pues aunque posea la percepción externa e interna, carece del sentido del futuro, es decir de la correlación de los hechos: siente, pero no prevé.
Y contémplasele, con agrado, levantarse, lavarse, preparar el mate; luego se distrae con un diario, más tarde se sirve el desayuno, arregla una cortina, endereza una llave, escucha un momento la radio, lee unos apuntes en una libreta, altera ciertas disposiciones dentro de su habitación, escribe algo, alimenta a un pájaro, quédase un momento aparentemente adormilado en un sillón; luego arregla su cama y la tiende; llega el mediodía, ha terminado su mañana.
Sacuden fuertemente su puerta y la abren con ruido de fuertes llaves, y aparécensele tres carceleros o guardias y que se apoderan violentamente de él, pero sin resistencia. (Comprenderéis que la mañana cotidiana que estaba pasando transcurre en un calabozo.) Se queda muy asombrado y sigue donde ellos lo llevan; pero al punto de entrar en un gran salón se presenta en su espíritu la representación detallada de una sala con jueces, un sacerdote, un médico y parientes, y a un costado la gran máquina de electrocución. En ese lapso de los ocho minutos de futuro previsible, recuerda y prevé que se le había notificado la sentencia de muerte el día antes y que aquella máquina lo esperaba para ajusticiarlo.
Recuerda también que un tiempo antes, cierta tarde recurrió a un famoso profesor de psicología para que le extirpara el recuerdo de ciertos actos y más que todo el pensamiento de las consecuencias previsibles de esos actos, había asesinado a su familia y quería olvidar el posible castigo. ¿Qué ganaría con huir, si el temor lo turbaba incesantemente? Y el famoso especialista no había logrado producir el olvido, pero sí reducir el futuro a un casi presente. Y Cósimo andaba por el mundo sin sentido de la esperanza, pero también sin sentido del temor.
El futuro no vive, no existe para Cósimo Schmitz, el herrero, no le da alegría ni temor. El pasado, ausente el futuro, también palidece, porque la memoria apenas sirve; pero qué intenso, total, eterno el presente, no distraído en visiones ni imágenes de lo que ha de venir, ni en el pensamiento de que en seguida todo habrá pasado.
Vivacidad, colorido, fuerza, delicia, exaltación de cada segundo de un presente en que está excluida toda mezcla así de recuerdos como de previsión; presente deslumbrador cuyos minutos valen por horas. En verdad no hay humano, salvo en los primeros meses de la infancia, que tenga noción remota de lo que es un presente sin memoria ni previsión; ni el amor ni la pasión, ni el viaje, ni la maravilla asumen la intensidad del tropel sensual de la infinita simultaneidad de estados del privilegiado del presente, prototípico, sin recuerdos ni presentimientos, sin sus inhibiciones o exhortaciones. Esta compensación es lo que alegaba, en explicaciones que nos dio, el famoso profesor, para superar a las desventajas que resultaban de su operación. Es así que Cósimo vivía en el embelesamiento constante, total y continuo, y se compadecía del apagado vivir y gustar lo actual de las gentes.
Conmueve verlo en el embebecimiento de cada matiz del día o la luna, en el deslumbre de cada instante del deseo, de la contemplación. Es el adorador, el amante del mundo. Tan todo es su instante que nada se altera, todo es eterno, y la cosa más incolora es infinita en sugestión y profundidad.
Todo tenso y a la vez transparente, porque mira cada árbol y cada sombra con todas las luces de su alma, sin cuidados, sin distracción. La palabra se retrasa, rige la inefabilidad de lo que se agolpa y renueva irretenible.
A mí, que lo cuento, me enternece contemplar el dulce y menudo vivir la mañana del pobre Cósimo Schmitz, un automatista de la dicha sorbo a sorbo, un cenestésico. Siento que las cosas hayan sucedido así; como psicólogo psicológico, no psicofisiológico, concibo perfectamente obtener el mismo resultado, sea de desmemoria, sea de desprevisión, sin necesidad de la aparatosa, biológicamente cara, extirpación quirúrgica, que, como toda intervención química, clínica, dietética o climática en los gustos y espontaneidades con que nacemos, es una universal ruinosa ilusión. Para no prever, basta desmemoriarse, y para desmemoriarse del todo, basta suspender todo pensamiento sobre lo pasado.
Así, pues, querido lector, si este cuento no te gusta, ya sabes cómo olvidarlo. ¿Quizá no lo sabías y sin saberlo no hubieras podido olvidarlo nunca?
Ya ves que éste es un cuento con mucho lector, pero también con mucho autor, pues que os facilita olvidar sus invenciones. leer completo:

jueves, 29 de abril de 2010

"La habitación cerrada" (fragmento) Paul Auster

Las vidas no tienen sentido, argumenté. Un hombre vive y luego muere, y lo que sucede en medio no tiene sentido. Pensé en la historia de La Chère, un soldado que tomó parte en una de las primeras expediciones francesas a América. En 1562, Jean Ribaut dejó a cierto número de hombres en Port Royal (cerca de Hilton Head, Carolina del Sur) bajo el mando de Albert de Pierra, un loco que gobernaba por medio del terror y la violencia. «Ahorcó con sus propias manos a un tamborilero que había caído en desgracia ante él», escribe Francis Parkman, «y desterró a un soldado, de nombre La Chère, a una isla desierta, a tres leguas del fuerte, donde le abandonó para que muriese de hambre.» Finalmente Albert fue asesinado por sus hombres en un levantamiento, y La Chère, medio muerto, fue rescatado de la isla. Uno pensaría que La Chère estaría a partir de entonces a salvo, que, habiendo sobrevivido a su terrible castigo, estaría exonerado de nuevas catástrofes. Pero nada es tan simple. No hay probabilidades que vencer, no hay reglas que pongan límites a la mala suerte, y en cada momento empezamos de nuevo, tan a punto de recibir un golpe bajo como lo estábamos en el momento anterior. Todo se vino abajo en la colonia. Los hombres no tenían talento para enfrentarse a un territorio virgen, y la hambruna y la nostalgia se adueñaron de ellos. Utilizando unas cuantas herramientas improvisadas, gastaron todas sus energías en construir un barco «digno de Robinson Crusoe» para regresar a Francia. En el Atlántico, otra catástrofe: no había viento, los alimentos y el agua se agotaron. Los hombres empezaron a comerse sus zapatos y sus justillos de cuero, algunos bebieron agua de mar por pura desesperación y varios murieron. Luego vino la inevitable caída en el canibalismo. «Lo echaron a suertes», escribe Parkman, «y le tocó a La Chère, el mismo desdichado hombre que Albert había condenado a morir de inanición en una isla desierta. Le mataron y con voraz avidez se repartieron su carne. La espantosa comida les sostuvo hasta que apareció tierra a la vista, momento en el que, según se dice, en un delirio de alegría, ya no pudieron gobernar su navío y lo dejaron a merced de la marea. Un pequeño barco inglés recaló sobre ellos, los trasladó a bordo y, después de desembarcar a los más débiles, llevó al resto como prisioneros ante la reina Isabel.

"Los testamentos traicionados" (Fragmento) Milan Kundera


Por supuesto, todos los artistas modernos conocieron la incomprensión y el odio; pero estaban al mismo tiempo rodeados de discípulos, teóricos, ejecutantes que los defendían y, desde el principio, imponían la auténtica concepción de su arte. En Brno, en una provincia en la que pasó toda su vida, Janácek también tenía a sus fieles, ejecutantes con frecuencia admirables (el Cuarteto Janácek fue uno de los últimos herederos de esta tradición), pero su influencia era demasiado débil. Desde los primeros años del siglo, la musicología oficial checa arrojó sobre él su desdén. A los ideólogos nacionales, que no conocían en música a otros dioses que Smetana, otras leyes que las smetanescas, les imtaba su alteridad. El papa de la musicología praguense, el profesor Nejedly, que pasó a ser al final de su vida, en 1948, ministro y omnipotente amo de la cultura en la Checoslovaquia estalinizada, no conservaba, en su belicosa senilidad, más que dos grandes pasiones: venerar a Smetana, execrar a Janácek. El único apoyo que Janácek obtuvo en toda su vida fue el de Max Brod; al traducir éste, entre 1918 y 1928, todas sus óperas al alemán, les abrió las fronteras y las liberó del poder ejecutivo de la celosa familia. En 1924, Brod escribió su monografía, la primera que se le dedicó; pero Brod no era checo, de modo que la primera monografía janacekiana es alemana. La segunda es francesa, publicada en París en 1930. Sólo treinta y nueve años después de la de Brod vio la luz su primera monografía completa en checo4. Franz Kafka comparó la lucha de Brod a favor de Janácek a la anteriormente librada en favor de Dreyfus. Sorprendente comparación que revela el grado de hostilidad que se abatió sobre Janácek en su país. Obstinadamente, el Teatro Nacional de Praga se negó, entre 1903 y 1916, a montar su primera ópera, Jenufa. En Dublín, en la misma época, entre 1905 y 1914, sus compatriotas rechazan el primer libro en prosa de Joyce, Dublineses, e incluso queman las pruebas de imprenta en 1912. La historia de Janácek se distingue de la de Joyce por la
perversidad del desenlace: fue obligado a ver el estreno de Jenufa dirigido por el director de orquesta que durante catorce años lo había rechazado, que durante catorce años no había manifestado más que desprecio por su música. Se vio obligado a mostrarse agradecido. A partir de esta humillante victoria (la partitura, recordémoslo, quedó embadurnada de correcciones en rojo, de tachaduras, de añadidos), terminó, en Bohemia, por ser tolerado. Digo: tolerado. Si una familia no consigue aniquilar al hijo malquerido, lo rebaja mediante una indulgencia maternal. El discurso corriente en Bohemia, y que dice estar a su favor, le arranca del contexto de la música moderna y lo amuralla en la problemática localista: pasión por el folclore, patriotismo moravo, admiración por la Mujer, la Naturaleza, Rusia, lo eslavo y otras jerigonzas. Familia, os odio. Ninguno de sus compatriotas ha escrito hasta hoy ningún importante estudio musicológico analizando la novedad estética de su obra. Ninguna escuela influyente de la interpretación janacekiana ha podido hacer inteligible al mundo su extraña estética. Ninguna estrategia para dar a conocer su música. Ninguna edición completa en discos de su obra. Ninguna edición completa de sus escritos teóricos y críticos.
Y, sin embargo, esa pequeña nación jamás ha tenido un artista más grande que él.
Dejémoslo. Pienso en la última década de su vida: su país independiente, su música finalmente aplaudida, él mismo amado por una mujer; sus obras pasan a ser cada vez más audaces, libres, alegres. Vejez picassiana. En el verano de 1928, su amada, acompañada de sus dos hijos, va a verle a su pequeña casa de campo. Los niños se pierden en el bosque, él parte en su busca, corre por todas partes, se enfría, cae víctima de una neumonía, es llevado al hospital y, pocos días después, muere. Ella está allí, a su lado. Desde los catorce años, oigo murmurar que murió haciendo el amor en su cama de hospital. Poco verosímil, pero, como solía decir Hemingway, más verdadero que la verdad. ¿Qué otra culminación para esta desencadenada euforia que fue su edad tardía?
Los testamentos traicionados - 1992

martes, 27 de abril de 2010

Joaquín Gianuzzi - poemas

Ni angel ni rebelde

No arriesgó nada
no practicó la irreverencia
no mordió el sexo del paraíso
no padeció la pesadilla de vivir
no aulló por falta de demonios en el vientre
no enturbió el agua de ninguna academia
no gozó la locura de la realidad
no destruyó su propia fisiología
no reveló lo insensato de la sensatez
no orinó ni escupió ni eyaculó fuera de foco
no hizo de la palabra la enemiga total
no metió ningún dedo en la llaga
de ninguna cosa hizo destino
no tuvo miedo de sí mismo
no metió mundo ni absoluto en sus venas
no arrulló entre sus brazos una bomba ni siquiera pacífica
no tuvo pensamiento ni ademanes
ni colores militantes
no se encamó con el monstruo de sí mismo
no hizo del vacío una utopía
no amo ni para nacer ni para morir
no telefoneó al otro mundo, no arrojó
bocanadas de sangre sobre el orden y el lenguaje.
Fue correcto adecuado municipal y obvio
o sea una buena persona en el peor sentido de la palabra.

La peste

Estas calles y sus días se alargan con mucho sufrimiento
a total disposición del mal.
Por algún milagro que desconozco
por la ciudad camino todavía.
La época dispara su metralla hacia distintas direcciones
y toda cosa viva se ofrece como un blanco propicio a la peste.
Cómo se entiende esto, la intensidad
con que una mano se justifique
en el aniquilamiento de otra.
Sigo de pié, no destruido sino hecho a un lado,
apartado hasta que se agote la humanidad de mis ojos
y todas sus rotas convicciones.
Antes de caer baleado
-y todo el mundo ignorando en nombre de qué fue mi blanco/elegido-
me pregunto si llegaré a tiempo para morir sin asco ni locura.

Demasiadas preguntas

¿A qué justicia habían apostado para él
desde la oscuridad del huevo?
¿Acaso a este fraude
a este despertar a la historia sin saber para qué?
¿A este levantarse de la cama
como si lo que sigue significara algo?
¿A este lamentable compatriota
sobre el que de pronto disparan en la calle
desde la sombra de esquinas infinitas
y todo el mundo ignorando
en nombre de qué fue ese blanco elegido?

de "un arte callado" Ediciones del Dock 2009

sábado, 24 de abril de 2010

"los pájaros ciegos" Gocho Versolari

...y los pájaros han enceguecido
y a tientas
buscan la montaña amarilla
mientras el viejo demonio de los cielos
se inmoviliza en una carcajada
y se convierte en águila de sal.

Tordos, cuclillos, avutardas
vuelan sin control
y el crepúsculo alista sus acordes
y la luna se convierte´
en un túnel de pan.

Los pájaros ciegos
oscurecerán valles y laderas
ríos y bosques
y a lo lejos
ignotos marineros
verán como se extinguen
las tenues luminarias de las noches
y el sol ausente creará abismos
para engullirlos atronantes

En las montañas de mi pueblo
las oscuras avescontagiarán ceguera
y los labriegos y los niños
se hundirán en las sombras de los días
mientras un águila de pan
volará por debajo del mundo
hacia estrellas lejanas

Como en el cuadro de Chagall
una niña en el cielo
navegará cabeza abajo
y los pájaros se estrellarán uno por uno
contra el silente farallón del sol

http://gochoversolari.blogspot.com/