lunes, 29 de septiembre de 2014
ignorancia - Yoli Fidanza
Cada día descubro una ignorancia nueva
a pesar de los libros leídos y no leídos
no conozco cosas que deben ser muy simples.
Escuchadora de trinos en los amaneceres,
veedora de aleteros, ignoro
si en un desierto helado
o en una playa ardiente
van a morir los pájaros.
domingo, 28 de septiembre de 2014
despojos I - Felipe José Issa
una vértebra solitaria
yerta en el naufragio de Atlántida
la mano que se llevó mi amigo
en ese viaje sin permiso
sólo, en un sur de promesas
quizás aún espera verme llegar
y tendérsela
la otra mano empuñando dejé para siempre en la selva
esperando al Comandante
para retomar la senda
un brazo fundido en su cintura cimbreante
danzando todas las quimeras
hasta morir
un pié mudo en la trampa del camino
que no me dejó seguirla
cuando ella soñaba
el muslo columnado bajo el peso de Baalbek en ruinas
para que el sol no muera
y abrigue Heliópolis
un hombro en Valparaíso
para que descanse el Vate
mientras sueña
allá en La Sebastiana
el pecho donde lloran mis muertos
aún está en el campo de la última batalla
eso me dijeron...
del cuello tenso quedó colgando la Cruz
con sus vanas esperanzas
la garganta seca en los desiertos de sal
me espera El Dante...
dejo un rostro que buscó razones sufrires conquistas
en las puertas del Infierno
"lasciate ogni speranza voi ch´ntrate"
sólo salvé el corazón
que llevo al Paraíso
"I´amor che move il sole e l´altre stelle"
lluvia y rimmel - Marcela Predieri
Los puños se clavan a las sábanas
su boca mordida
la queja apenas
Él la ama así
muda
ella lo sabe
por eso enciende la luz frente al espejo
y para salvarse
para no morir
se abre toda rouge y sangre
en una mueca sola
Ella no obedece luna alguna
se recorre sola
penitente
masturba su imagen
y adicta a su herida
llora puñaladas
Él quiere encender eternidad
en su ombligo descalzo de mujer
recorre esa aridez
y la envuelve
hasta hacerla trapo paloma y tanto beso
Mientras
ella se somete a su antojo
pubis esclavo bajo esa lengua de bronce
y su matriz espina pájaros
bajo los brazos de la lluvia
La noche avanza
con tatuaje de ébano en los ojos
porque ellos se aman así
a pura lágrima
contra la pared en fuga
y cuando despierten
ella sacudirá
de la sábana al sol
esos puños de acibar
Lydia Alfonso - Ella en el tiempo y otras soledades y naufragios
Lydia Alfonso estructura su libro en series en las que Ella (epìtome de su alter ego que la interpela), la reemplaza pero no la sustituye, utiliza verbos activos; lee, escribe, para dar a conocer su intimidad más profunda.
Sus versos depurados traman una red sonora de cuya textura y tono lacónico emerge su particular universo poético en el que despliega multívocos campos semánticos de cuño existencial: el amor, presente no solamente en las dedicatorias, sino también al interior de los textos, la soledad, evocada con dignidad y rigurosa obstinación en "la casa vacìa" y "la silla vacìa", ecos nostálgicos por una ciudad que ya no es, "en el buzón", que dilata sus días y no la reconoce, la memoria y la muerte, esa presencia que late desde el primer día.
fragmento del prólogo de Alfredo Luna
sin regreso
a Ernestina Elorriaga
ella se sienta frente a su sombra triste
y le desviste las algas del último naufragio
ella sabe
que no hay regreso al sitio donde bebió aquel vino
del dulce amor
los barcos y los trenes han partido
llevando a bordo todo su equipaje
Tú ya no eres tú
a Hugo Francisco Rivella
Porque en este cuerpo escondes
tu pasado, tu atrás,
los largos días que no vuelven,.
Allí la sombra mora,
los recuerdos de otros cuerpos,
las búsquedas, los signos
de haber estado en sitios que no sabes
en qué mapas buscar,
o en qué estrellas
que ya no brillan más.
Tú ya no eres tú,
no la que habita este cuerpo,
esta presencia viva en el espejo
que sonríe, como si ignorara
la tristeza infinita
de haberse extraviado en el camino.
el árbol del baldío
a veces pienso que llora soledades
que no lo habiten pájaros
nadie le pida sombra y el otoño
año tras año lo desvista de hojas
y le amarille el alma
y la hermosura
ella en el tiempo y otras soledades y naufragios - Alción Editora - 2014
jueves, 11 de septiembre de 2014
génesis - Jorge Paolantonio
nadie sabe qué dijo la comadre
cuando contó
que no quedaba y el marido
a punto de irse
con una virgen enana
nadie sabe cuánto rezó para quedar
ni cómo el vientre le creció de golpe
en un estruendo de limas y abalorios
margaritas y puntillas
quería que le nazca una niñita
para cantarle nanas
rezaba en catalán
mientras la lluvia mojaba las acacias
nadie sabe del diario prometido
que jamás escribió
si al final parió un varón
y empezaron a escapársele los ojos
en el lodazal de la creciente
de "del orden y la dicha" ediciones ruinas sucursales, primera reimpresión: abril 2014
domingo, 17 de agosto de 2014
técnico en quimeras - Daniel Adrián Castelao
Silencio, todo silencio sus sonidos: el repiquetear de la lluvia, el perro
ladrando a su sombra: ni siquiera pude oir/ cómo estalla/ mi violín en el
piso.
¿Es el cristal empañado el que enturbia la mirada? ¿o la mirada la que en
la noche huye?.
No nace la palabra. No la que Oytis aguarda: nacen otras/ que no reemplazan,/
solo apaciguan. A eso vuelve, gira, gravita, arde y vuelve, a buscar la
palabra estás construyendo con tu voz/ lujuriosos puentes/ en la oscuridad de
la pecera. Y vuelve (palabras) dichas en ese exacto instante,/ su único sentido/
Malogrado en esta realidad.
Y todo es en la noche. una alarma perdida/ advierte de la madrugada/
acechando. En la noche, donde sucede el mundo y calla la palabra.
IX
Hay tiempo en el que solo deseamos escondernos en otro cuerpo - Eugenio Mandrini
Ocurre en la noche…
Tu copa
la besa un rojo intenso
como el néctar que contiene.
Labios
tu mirada atenta
negro sobre blanco profundo
vastedad que abruma
promete no dejarme solo
esta madrugada.
Rota la boca.
Respiración
sabores
vino tabaco
sangre
hasta que duela.
Quiero beberte
viento
saliva
savia.
Y escnderme
entre tus piernas
al transmigrar
La mujer sin espalda - Michou Portalé
Michou, la mujer sin espalda (¿sin espalda? ella la vieja y
su lastre, van, Van) anda en el rostro del otro, hurgando en su reflejo. En un
viaje por sus espejos me insta a escrutarme y ahí están los límites, puedo
verlos todos: mi intransigencia, abandono, mi atropello sin disculpas, mis
cotidianos aportes a la barbarie, volamos en una misma carlinga.
Se apoya en su propio lado oscuro para aceptar al otro,
viajar hacia su intemperie: tiene que nacer una palabra justa (...) Compasiva esa palabra/ nos pondrá bajo
su mira.
Escucha ecos. dicen de soledades partiendo en dos la tarde.
No se la puede acusar de no haber buscado el conjuro contra el dolor del mundo.
En algún recodo, sin embargo, sabe que los recursos son escasos: Por el agujero
de la libido/se desliza una cuerda (...) Cuerpos torneados, sexos abiertos/
apretujadas flechas humanas/ súbitas se lanzan/ a través de la voraz bocatumba/
aullándole a la muerte/ con desespero.
La intolerancia y el miedo ganan el juego: quizás ese
pliegue fruncido a medias sea la madre, íntimo vacío donde alojarse solitario
La abruma el discurso charlatán y se aparta casi como si
acatara una prescripción médica: Con locuacidad tiran sus ideas/ hasta el
hartazgo./ Mientras mi oído desconfía/ de este insoportable corococó/ derramo
una mirada de agobio/ sobre copas y mantel.
Alrededor de otro mantel, la ilumina de asombro la familia:
Ellos parecen desbordarse de las zapatillas,/ con voz entre chillona y ronca/
tiran en cualquier lado el bagaje de su ciencia,
La mujer sin espalda
se sostiene con un solo pelo de la nuca
vive en vilo constante el transmutar,
remueve sin pala la tierra de un vacío
que detrás la vuela de su angustia.
A partir de un ojo iluminado
ella apunta adelante hacia la meta
no le importan el pasado o la víspera del mañana,
nada la tumba ni aflige.
Bracea con estilo pecho, suelta su universo
agudiza el agua de la emoción
trance que la impulsa
desde la orilla cementada del estanque.
Esporaa de un raro helecho
esta mujer va rasgando las aguas de un infierno
con el arrastre del viento de su boca.
La mujer sin espalda - Vinciguerra 2014
domingo, 10 de agosto de 2014
Graciela Susana Puente
Las huellas graban
incisiones en el tiempo.
Pero la arena
cubre esa magia
que registra
lo que acontece,
necesario.
Entonces, vendavales
de manos
golpean sin saber
dónde es posible.
de antología Segundo concurso de Poesía "Alejandro G. Roemmers" 2009 - Fundación Victoria Ocampo
Etiquetas:
poesía,
Puente Graciela Susana
sábado, 9 de agosto de 2014
letras cardinales (fragmento) Alejandra Mendé
…El tupá va el
suelo por el Chaco bravío, fiero, impenetrable. Palpa la tierra con las manos,
lleva el cuerpo con los codos hasta el tronco de un árbol infinito. Trepa como
un gato girando el torso, como haciendo tolvanera. Calza el brazo en la
horqueta. Aproxima los ojos desorbitados por el follaje.
Huele el hedor de
otro hombre y espera…espera…espera. Asobinado, inmóvil entre las sombras de la
hojarasca.
Bajo sus piés se
viene pronunciando la figura del enemigo. Entonces, abre los agujeros de la
nariz para respirarlo de asco. Chirrea los dientes para afilarlos. Toma,
aprieta con los dedos el mango, filo y mano que empuña son un mismo trebejo,
como encarnado.
Se apresta para
el degüello y por fin lo abre, mudo…, para que el anochecer no le soporte el
grito.
Despacha la carne
del otro. La sangre lava el sudor del Tupá que se arrastra sobre la orfandad
polvorienta de la muerte.
de letras cardinales - editorial La Porteña 2013
viernes, 1 de agosto de 2014
Osiris Mosquea
Raga del Tiempo
En el silbato de los trenes
se suicida la memoria
un repertorio de gritos
crece de subito
rodado sin prisa.
Un salmo se diluye
en mitad de este desierto
y un fantasma vestido de ternura
sigue sentado en el corazon del infinito.
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